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Poemas

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Mis ojos

Sigue lloviendo
tras los cristales.

Hemos sido muy felices,
sin olvidar a los mosquitos.

La Pasión   
pasea desnuda
por el bosque.
Preciosa imagen de una ilusión.

Arrebujar la piel,
en un manto de placer,
       una tarde con él.

Una cortina de agua
tamborilea sobre el cristal.

Esquivar
el llanto innecesario.
No cubrir los ojos de sal.

Sigue lloviendo.

Claridad para mis ojos.
Azul y blanco,
dos colores para marcar
       a las mujeres.

Vender
       el humo de la pasión,
por dos o sobradas monedas.

Zigzaguea el relámpago
       y se oye al trueno.
Descarga la tormenta.

El nítido brillo
       de las plantas
regala a mis ojos
       un verde lúcido.

Una blanca hoja de papel
aquí.
La gota líquida
afuera.
Una tarde contigo libreta,
gracias a la lluvia.

Un monte
de agua blanca
se alza y golpea
sobre el acantilado.

Mis ojos ven ahora,
en este preciso instante.

La luz
parpadea
un segundo
y el trueno
retumba,
el cielo oscurece.

En el jardín de Teodora
llueve.
El sueño de los sentidos
vive.

El Sol
rojo, naranja, rosa, amarillo,
sueña con ella.
La Noche
acaricia arroyos claros
y altas espigas doradas.

Llevo sangre
de dunas y palmeras...
Sabor a dátiles
dulces y carnosos.
Agua de coco
calma mi sed.

Un corzo corretea
por el monte de Toraño.

Contemplo
jazmines,
rosas,
lirios...
Primavera.

 

Alfileres

Sombras ondean
sobre mi cuerpo,
tendido al Sol.

Espectros de doble faz
se deslizan por candente
arena oscura.

La razón se fragmenta,
salta la chispa de una duda.
Agua amarga.

Solitarios
se alejan los susurros.
Sueños rasgados,
calle abajo va la pena.

Tierra agotada,
un delirio de tiempo
y de papel me abrasa.
Silencio.

Anhelo
fresca y blanca almohada,
en la que derramar
lágrimas antiguas.

Suspendida la tarde
por alfileres finos,
prenden las cintas grises
de la melancolía.

 

Amar

Todo acaba. ¿Mal?
No puede ser
de otra manera.
Violenta muerte
aniquila lo carnal. ¿Amor?
Amor. Sí.
Amar, amar.
Amar sin tregua
ni descanso,
aun en la distancia,
en el silencio,
en la ausencia
y en lo más íntimo,
cultivar la matriz
de tan mortal palabra.
Amor.

 

Pan y lágrimas

Soy una mujer
trabajadora,
que escribe
algún poema.
Pan y lágrimas.

Es tan amargo
el pan que como,
que no encuentro
sabor que lo disfrace.
Pan y lágrimas.

Lágrimas antiguas de mujer.
Sin tiempo para llorar.

 

Renglones

Leo los renglones
de tu carta
y por el mirador
de mis ojos,
las lágrimas
se asoman.