Letras
Poemas

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Las flores negras

[Rosa de rosa, idéntica y sensible;
a tu ejemplo, profano y mudadero,
el poeta hace la rosa que es terrible.
Martín Adán]

La flor amarga que es figura esbelta
Está pariendo a su hijo el esperpento
Aquél que erigirá en el propio llanto
La flor que será la materia muerta
En el viaje infinito que es la vida
De ave negra hacia su agujero blanco
Que está suspendido al viajero manco
El creador de flores y de vida
Protector de los valles siderales
El juez de las estaciones. Naciente
Invierno que eres padre de las flores
Las muertas en el pecho crepitante
Del juntador de naves y de piedras
Aquél que será madre de las hidras

 

El juguete que es la palabra

[Me miran los ojos el cielo
Despertar sin vértebras sin estructura
La piel está en su eternidad
Se suaviza hasta perderse en la memoria
Existía no existía
Emilio Adolfo Westphalen]

La palabra juega
Para sí misma
Como juegan
En sus juegos
Las bestias sin palabras
En la ruta del pájaro
Que siempre es él
Como pájaro ajeno a la palabra
Entonces la palabra
Se revuelca de memoria
Como se revuelcan los que acaban
Olvidando las palabras
En el poema del viejo cantor
El eternamente joven
—Que ya parece despistado—
En la imprecación
Se transforma
Un llamado sencillo
Que no perdona el olvido
Que no ahoga las lágrimas
En una despedida sorda y ciega
Ya para entonces Muda
Como la misma palabra
La que se aleja
De la bestia
De su juego
Del miedo de ser
Olvidada
Ella misma se inventa en la guerra
Ella misma es el invento que juega
Tan vieja
Como la misma palabra —palabra—
Como la misma guerra —guerra—
Como el mismo hombre —hombre—
Como la misma bestia —bestia—
Y los niños también juegan
—Los niños juegan a la guerra—
Con sus juguetes
Petálicos, fálicos...
De hombres
Hacen la guerra
Donde juegan
Con sus juguetes
Metálicos, matálicos...
Y donde la guerra fue juego
Ahora ya es el juguete
Del niño viejo
Aquél que quiere inventar la última palabra
Fin.

 

Ya son como 20 de veinte guernicas

[Dejo mi sombra,
una afilada aguja que hiere la calle
y con tristes ojos examina los muros.
Sebastián Salazar Bondy]

Arrebatos de mí están componiendo los comparados filósofos
La diáfana vena del ser impotente
En números 20 veinte a 20 en veinte y 20 de veinte de otra ya
Incontable economía del cielo
Al arrebato en concretados ángeles marrones
Los ciervos del feudo
Esperando a la concertación del dios
Todo-potente de sangre comida papel y agua
Mucha de excesos de agua
En principia
La navegación de la lágrima
Sin rumbos
Trazando escarpadas costumbres disímiles
El juego de sangre
—Tú me arrojas por la borda y yo hago que me caigo—
Para volver y tirar al yo otra vez
Delante de ti en mi secreto regreso
A-debajo en la ráfaga de cólera
Extrañando el oprobio de cuantos futuristas claman
La época culterana en mi adagio
La peyorativa del sexo en concreto
En las manos izquierdas las banderas abyectas
Del otro país vecino
En mi hermano mentado —lo dejo para diez años más—
Estar esperando a Ecuador en Chile y a Brasil en Bolivia
Para entenderlo y no matarnos
Escondiendo las 20.000 dagas guernicas.

 

A dos flores

[Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.
César Vallejo]

El hombre de las flores está triste
Cimentado en las nueve nubes negras
Que son sus viajes a unas tierras rojas
Porque el sable ha soñado con su muerte
Ahora que su imagen está lejana
Y débil el reflejo de sus ojos
Ahogados en los meteoritos ciegos
Otrora quién sabe Luceros de Ana
Cuando la rosa era amada en las manos
Bañada a ardiente sol de medio día
Como veleros blancos por los ríos
Navegando en el viaje sin retorno
Hacia el destino ciego todavía
Donde el soneto es viejo y el amor tierno.

 

Te veo poesía

[de citas y visitas
a las que asisto puntualmente
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.
María Emilia Cornejo]

Te veo bañada
En estas mis hojas
Color de la vida
Te veo resuelta
En estos tus pasos
Delicados poemas
Color de las flores
Perdidas
En el viejo sendero
Caminando
Contemplando absorto el río
Como viajera pura
Apegada
A esta bañada de flores ladera
Color de la vida
Te veo perdida
En estas laderas
Bañadas por la lluvia negativa
Aquella que en vez de caer
Sube parriba
Como suben tus pasos luchando
A favor de la vida
Te veo dolida
En estos mis versos
Color de la vida
Color
De esa herida
Que yace
Pegada
A tu muslo
Como una sonrisa
Que sangra
Cuando no es amada.

 

De Lampa para El Porvenir

[Ignoro otra mirada que no sea como un vuelo
reposado y profundo, ignoro otro paso lejano,
ola que fuese más clara que la vida en mi pecho.
Javier Sologuren]

Yo siempre he estado en el mundo
Ahora que me puedo acordar de mi futuro de mi presente
Y sin pronunciarlo en lo que me antecedió

En mi volquete sellados están
Mis siete años felices
Con juguetes bañados de un cariñoso océano verde
Donde salta la vida
Y se bañan las aves brillantes
En ventanales de eternos crepúsculos
Viajeros
Mis ojos cambiantes en mí

Ave de verano pintado en invierno
Como recogido en el otoño perdido de setiembres
Que a veces muy pocas me han hecho llorar
Solitario en mi cuna de barro
El abismo que me incita también a volar
Un cernícalo de refracción sedosa
Rodeado al ataque en las cimas
Del cojo ratón estaré
Maltratado con una copa de puro alcohol
Al olvidar mi tristeza
Al recordar mi futuro los colores violeta
De mis (s)alas de estar
Siempre tan solo
Como siempre parece que estaré aquí
En mis cuadros de colores
Donde el trazo de loco rememora
En mi muerte el siglo XIX
Cuando no me llamaba Vincent van Gogh
Sino ahora cuando estoy solitario en el Perú
Dejo a mis amigos querer y amar lo que ya no se puede
Así como un único Víctor Humareda
En mi camioncito vestido
Del color que yo quiero
Ahora que se me permite poder
—Lo que quiero es volar—
¡Pero de Lampa para El Porvenir!

 

La fuenteflor

[Y mi cuerpo será gozado
Trescientas veces más de lo que tú puedes
Imaginar
He ahí mi venganza, pequeño
He ahí mi goce.
Patricia Alba]

El pintor de las altas cumbres sueña
Olvidar la geometría plana
Para poder hacer en la manzana
A la mañana descubierta niña
Como fuente del bebedor del cielo
Y del raptor de largas flores solas
Las desdichadas hijas de las rosas
Por las ventanas los besos del hielo
El sometido a la joven historia
Aquella que es escasa de los triunfos
Casi desconocida en la memoria
Vieja como es la madre del artista
Inventado por los hechizos brujos
El pintor de la fuenteflor más alta.