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Anunciado el veredicto de los premios Casa de las Américas
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Obras de Argentina, Uruguay y Cuba ganaron los premios literarios Casa de las Américas, que en su edición 2007 fueron entregados en los géneros de novela, ensayo artístico-literario, teatro y literatura testimonial, según anunciaron sus organizadores el pasado jueves 25 de enero tras casi dos semanas de deliberaciones.

Un total de 493 obras participaron en el certamen, en el cual también se compitió en literatura brasileña, y se disputaron los premios honoríficos de poesía José Lezama Lima; de narrativa José María Arguedas y de ensayo Ezequiel Martínez Estrada.

En Novela, donde compitieron 115 obras, el galardón fue para Mil y una, de la escritora argentina Susana Silvestre (Buenos Aires, 1950), por su “prosa fluida, limpia, graciosa, su estructura inteligente, compleja y lúdica; y por constituir un desafío frente a las tendencias que muestran hoy los grandes consorcios editoriales”, dijo el jurado.

Fernando Contreras (Costa Rica), Poli Délano (Chile), Cristina Rivera Garza (México) y Jorge Ángel Pérez (Cuba) fueron los jueces en esta categoría, donde también se otorgó tres menciones para Que el muerto venga en persona, de Ricardo Moura (Argentina), Última esperanza, de Fernando Jerez (Chile) y El amanuense, de Lourdes González (Cuba).

Los juegos de la escritura o la (re) escritura de la Historia, del cubano Alberto Abreu (Cárdenas, 1961), obtuvo el premio de ensayo de tema artístico literario, donde concursaron 19 obras. El jurado se integró con Víctor Barrera Enderle (México), Claudia Gilman (Argentina) y Víctor Fowler (Cuba), quienes también seleccionaron para menciones El cosmopolitismo en las letras hispanoamericanas, de Oscar Rivera-Rodas (Bolivia) y Las sagradas letras de Paradiso. Un estudio sobre el hermetismo de José Lezama Lima, de Julieta Leo Almaguer (México).

En teatro la obra ganadora fue Heptalogía de Hieronymus Bosch: 6. La paranoia, del argentino Rafael Spregelburd (Buenos Aires, 1970), que se alzó sobre otras 120 obras por “la creación de un universo dramático, original y poético, cruce de comicidad, metaficción y filosofía”, dijo el jurado. Reynaldo Disla (República Dominicana), Jorge Dubatti (Argentina), Ramón Griffero (Chile), Hugo Salcedo (México) y Carlos Celdrán (Cuba) constituyeron el jurado de esta categoría.

Oblivion, de la uruguaya Edda Fabbri (Montevideo, 1949), se llevó el premio en literatura testimonial (26 obras), por su “historia de gran valor testimonial y literario que demuestra no sólo un eficiente uso de las técnicas narrativas sino, además, una valiosa sensibilidad que enriquece y sincera el relato”, según el jurado compuesto por Manuel Cabieses (Chile), José Alejandro Castaño Hoyos (Colombia), y Daisy Rubiera (Cuba).

En literatura brasileña, donde compitieron 212 obras, las palmas fueron para Um defeito de cor, de Ana María Gonçalves (Minas Gerais, 1970), por ser “una notable novela que se destaca por la elaboración estético-literaria”, según el jurado integrado por João Cezar De Castro Rocha, Ivan Junqueira y Luiz Ruffato.

Por séptima ocasión, la Casa de las Américas otorga premios de carácter honorífico a libros relevantes de autores de América Latina o sobre temas latinoamericanos, en los géneros de poesía, narrativa y ensayo. Este año participaron libros publicados en 2005.

El premio de poesía José Lezama Lima fue para Cantar de lejanía, de Juan Manuel Roca (Colombia); mientras que el de narrativa José María Arguedas fue para El espejo que tiembla, de Abelardo Castillo (Argentina), y el de ensayo Ezequiel Martínez Estrada fue para La pantalla rota, cien años de cine en Centroamérica, de María Lourdes Cortés (Costa Rica).

Fuentes: APCubaEncuentroTélam