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Poemas

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El riachuelo

Nazco en la cima cubierto por nieve,
cada mañana respiro pureza,
lento desciendo por llano relieve,
surco basaltos de dura aspereza.

Frígidas luces alumbran al día,
cubren mis carnes enaguas heladas,
nutren mis huesos su triste agonía,
ceban mis lomos pequeñas cascadas.

Piedras y riscos impiden mi paso,
fuerzas reúno, de golpe me lanzo,
vetas y rocas araño y arraso,
cuna fabrico, mis pies abonanzo.

Cambio mi enagua a color esperanza,
surco laderas de la alta montaña,
hábil y presto camina mi andanza,
granos de roca mi pie desentraña.

Bruscas pendientes encuentro a mi paso,
caigo de bruces, guijarros arranco,
pido socorro, mas nadie hace caso,
rampas me impulsan llegar al barranco.

Piedras y lodos y arenas arrastro,
sueltas las aguas devastan do fluyen,
liar imposible, las aguas yo lastro:
cruel caminar; sus caprichos refluyen.

Rasa pradera viveza apacigua,
ímpetu calma, sosiega mis saltos,
golpes de piedras mi seno amortigua,
laso, con cantos la orilla peralto.

Tramos extensos divago con calma,
nubes y cielo refleja mi espejo,
mide su altura orgullosa la palma,
crece en mis bordes alegre festejo.

Torres sepultan sus vértices altos,
tiempo en mi seno la marcha volteo,
bajo los puentes su bóveda exalto,
sopla el tornado, los cuerpos bandeo.

Dentro mis aguas las guapas se bañan.
pródigo mimo los cuerpos preciosos,
todas se placen, y todas se apañan,
todas disfrutan momentos valiosos.

Vida rebulle por do me deslizo,
crecen las plantas lozanas y airosas,
tiernas raíces rebusca el erizo,
liba la abeja su miel de las rosas,

árboles verdes adornan mi orilla,
niños alegres caminan al vado,
sobre sus troncos escala la ardilla,
pace de noche el caballo trabado.

Aves cantoras alegran mis huellas,
zarzas camuflan los nidos construidos,
ramas esbeltas cobijan a aquéllas,
cánticos lanzan al aire ceñidos.

Cálido agosto, sequía padezco.
Suda el labriego su mies cosechando.
Nada escatimo, cuanto he les ofrezco.
Marchan, sudor en el baño dejando.

Ciervos simpáticos beben mis aguas,
cada alborada buen día desean,
huyen medrosos, se acercan piraguas,
vuelven graciosos, tranquilos pasean.

Urbe grandiosa cordial atravieso,
muros de piedra a mi paso relamo,
gentes acuden por ver mi embeleso.
Llego a la vega, riqueza derramo.

Llego a la mar con caudal abundante,
pierdo dulzura, salitre incremento,
sueños olvido de mi ir adelante,
ricos países regué soñoliento,

de amplias veredas dormí a la sombra,
rudas pendientes bajé acelerado,
llanos enormes sembré de una alfombra,
todo, sí a todo un adiós apenado.

 

El soneto

Los sonetos, en sí, son un poema.
Catorce endecasílabos contienen
concisas las ideas, que provienen
del desarrollo entero de su tema.

La lógica demanda de un dilema,
la gramática y métrica intervienen,
las rimas de los léxicos se obtienen,
cadencia dan las tildes al problema.

Mi idea está completa en los cuartetos,
debo cuidar la forma con esmero,
antes de terminar con los tercetos.

Pensamiento brillante hallar espero,
colofón que precisan los sonetos,
y firmar cual andante caballero.

Señal de buen agüero:
Fin del soneto. Añado el estrambote.
Por favor, perdonadme, Don Quijote.

 

R.I.P.

Flores, rosas y más rosas lozanas
sobre mi féretro posaron, muchas
rojas, rojo encendido de mis luchas.
Sus aromas perforan las ventanas

Flores, rosas, más rosas ya marchitas
a mi tumba trajeron y dejaron.
Sobre el frío granito abandonaron.
Ya traerán más en futuras citas.

Flores, rosas y más flores chafadas
del camposanto ensucian el terreno,
el viento las arrastra a campo ajeno.
Flores y almas quedaron olvidadas.

Sepultura quebrada, abandonada,
ni una flor, ni una rosa, ni memoria.
Un joven escribir pretende historia,
lee mi gracia en piedra desgastada.

Traen el primer año una corona,
aportan el segundo enorme ramo,
al quinto vienen, se van como gamo,
después... alguna vez... una persona...

 

Clausura

Sor Clarisa
hila en rueca
y precisa
su muñeca.

Oye misa
y no peca
su sonrisa
dulce mueca.

Ni un momento
sale fuera
del convento.

Cuando muera,
halla asiento
en terrera.

 

El circo

Hermosos
pinares
lugares
frondosos.

Donosos
juglares,
cantares
graciosos.

Danzantes
se aúpan,
instantes

ocupan,
infantes
se agrupan.

 

Hojas secas

Suave brisa.
Hoja seca
baila aprisa;
se reseca.

Viento avisa,
todo ahueca,
a do pisa
lo hipoteca.

Hojas muertas
yacen yertas,
Vegetales

se aprovechan,
brotes echan
recentales.