Dos cuadros y un dibujo de Pablo Picasso, cuyo valor se estima en 50 millones de euros (unos 66 millones de dólares) han sido robados en el domicilio parisiense de Diana Widmaier-Picasso, nieta del pintor español, según informaron fuentes policiales el pasado 28 de febrero. Las obras, que se encontraban fijas en las paredes del departamento, estaban garantizadas contra todos los riesgos posibles.
Se trata de dos retratos, uno de Maya (la hija de Picasso) y otro de Jacqueline, la segunda y última esposa del pintor, precisaron las fuentes. El retrato de Maya, que lleva por título Maya à la poupée, fue pintado en 1938 y tiene unas dimensiones de 60 centímetros de ancho por 40 de alto. En la tela, Maya, con un vestido azul con motivos florales y unas coletas rubias que le enmarcan el rostro, aparece cuando tenía tres años sentada con una muñeca en su regazo. Del retrato de Jacqueline sólo ha trascendido que tiene unas dimensiones de 1,70 metros de ancho por 1,5 de alto. Además fue robado el dibujo “Marie-Thérèse a los 21 años”.
La Brigada de Represión de la Criminalidad de la Policía Judicial de París se ha hecho cargo de la investigación. Tanto la policía como los profesionales del mercado del arte hicieron pública su presunción de que los cuadros son demasiado conocidos y se ha informado demasiado sobre su robo para que puedan ser negociados. “Seguramente van a reaparecer”, afirmó Patrick Bongers, presidente de la Asociación Francesa de Galerías de Arte. Sin embargo, la investigación será “larga y difícil”, dijeron el día 1 de marzo fuentes cercanas al caso.
Los cuadros fueron sustraídos, en la noche del lunes 26 al martes 27, del apartamento que la nieta de Picasso tiene en la calle Grenelle, en el exclusivo distrito VII de la capital francesa. El robo ha sido confirmado por la directora del Museo Picasso de París, Anne Baldassari, quien apuntó además la posible sustracción de otros cuadros y dibujos en la casa de Widmaier-Picasso, algo que las fuentes policiales no han confirmado.
Mientras los investigadores manejan diversas hipótesis sobre el robo, aumentan los enigmas alrededor del expediente, por la forma silenciosa en que entraron los ladrones a la residencia de Diana Widmaier Picasso, una de las nietas del desaparecido pintor malagueño. La investigación, a cargo de la brigada y de las aseguradoras, se concentra en las formas de acceso de los intrusos al domicilio de Diana, aparentemente conocido por ellos.
Sabían las claves de acceso al inmueble, lograron una copia de las llaves durante trabajos de mantenimiento efectuados en el sitio hace alrededor de un mes o poseen cómplices, se aventuró a decir la policía. “Pudieran estar dentro del marco familiar o cercano, el robo por la pasión de amasar fortuna, asunto de las mafias de países del este europeo, o procedente de una nación petrolera”, añadió la fuente.
Las obras fueron repertoriadas inmediatamente en la página electrónica de Interpol, que todo el mundo puede consultar, y sus fotografías fueron publicadas en la prensa de todo el mundo.
Al no haber señales de forcejeo e incursión en el lugar, los investigadores de la policía antibandidaje están obligados ahora a explorar todos los ángulos desde un simple robo hasta un trabajo organizado de un aficionado al arte. También deben determinar si el sistema de alarma del departamento estaba en operación.
“Hay 2.000 millones de personas en el mundo que están al tanto del robo”, señala Daniel Malingue, galerista especializado en arte moderno. Esos cuadros “son tan célebres que no veo cómo podrían ser negociados fácilmente en el mercado”, considera, por su parte, Bongers, quien, como todos sus colegas, “desconfiaría si me trajeran un Picasso de esa importancia”.
Es a través del juego de reventas sucesivas que un cuadro, comprado algún día por una persona de buena fe, reaparece, puesto que casi obligatoriamente termina llegando a manos de un experto, que se da cuenta de que es robado, explica. Cuando se compra un cuadro, “se trata de saber de dónde viene, quién es su anterior propietario, si fue presentado en exposiciones. Y un galerista busca siempre en su fichero si el cuadro es robado”, agrega Bongers.
Es “impensable que pueda subastarse un cuadro en esas condiciones, sobre todo si se trata de un cuadro importante”, indica, por su parte, Christophe Durand-Ruel, encargado del departamento de arte contemporáneo de la casa Christie’s. En su opinión “nadie en el mundo va a invertir millones de dólares sin estar ciento por ciento seguro de que la pieza es auténtica y pertenece efectivamente al vendedor”.
“Esta situación es comparable a la del robo de nueve Monet del Museo Marmottan” de París en 1985, indicó Michel Maket, experto en arte de los siglos XIX y XX. Aquellos cuadros, entre los cuales el célebre Impression soleil levant, tenían tal notoriedad que no pudieron ser revendidos.
Según Bernard Darties, subjefe del servicio de la policía francesa encargado de lucha contra el tráfico de bienes culturales (OCBC), en 80% de los casos que conciernen a obras de primera importancia, nos encontramos ante ladrones que “sueñan a raíz de los precios enormes, roban las obras, y después se dan cuenta que no pueden venderlas”.
El robo puede ser el resultado de un encargo, declara Bongers, aunque él “cree poco” en esa posibilidad, al igual que la policía. Puede tratarse también de un chantaje a la compañía de seguros, pues según Christie’s “hay precedentes de este tipo”.
Las obras de Pablo Picasso, el artista más caro del mundo en las subastas de arte, han sido a menudo objeto de robos. En 1976, durante uno de los robos famosos en Francia, fueron robados un total de 118 obras de Picasso de un museo en Avignon, en el sur del país. Otros 12 lienzos fueron robados del domicilio de otra nieta del pintor, Marina Picasso, en 1989 en la Cóte d Azur, también rescatados. Y en 2005, del mismo Centro Cultural Georges Pompidou, fue robado el cuadro Nature morte a la charlotte, que fue recuperado ese mismo año.
Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispín Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, su nombre completo, nació en Málaga, España, el 25 de octubre de 1881, y murió en Mougins, Francia, el 8 de abril de 1973.
Fuentes: AFP • EFE • Prensa Latina • Xinhua