Desde hace 17 años los trabajadores de la Cinemateca de Cuba luchan casi sin recursos por preservar el tesoro que guardan en sus bóvedas: más de diez mil obras de arte de la cinematografía de la isla y de Latinoamérica.
Los profesionales de la institución trabajan con moviolas antiquísimas, no tienen climatización en las bóvedas y carecen de sistema de digitalización por lo que cada día que pasa se pierden películas que son parte del patrimonio cultural de la región. “La llegada del período especial fue el desastre para nosotros en la medida que todo el sistema de climatización dejó de existir porque con ocho horas de apagón la película no puede conservarse”, explica Dolores Calvino, directora de la Cinemateca.
Calvino calcula que durante este período de crisis económica se puede haber perdido más del 40% de las obras, muchas de ellas de autores latinoamericanos que las guardaron en la capital cubana en la época de las dictaduras. En la actualidad la situación no ha cambiado sustancialmente; continúa el proceso de deterioro dado que las bóvedas de almacenamiento siguen sin climatización y las películas se guardan en latas inadecuadas.
Sólo el esfuerzo de los trabajadores parece retrasar este proceso. “Los sacan de sus bóvedas y los ponen en espacios aireados y los mueven en moviolas eléctricas o manuales cada día, rollo a rollo”, explicó Calvino.
“Nuestra moviola ya no tiene audio, es de antes de yo nacer, no tenemos ni siquiera los lápices para marcar”, explicó Zaime Aguiar, uno de los profesionales de la Cinemateca. Agregó que “de todas formas tratamos de conservarlas dándole un ciclaje rollo a rollo y restaurando las copias de tal forma que podamos mantener por lo menos una de ellas con buena calidad”.
La Junta de Andalucía donó un millón de euros para el trabajo de los próximos tres años de la cinemateca cubana, tanto para conservación como para equipamiento. Según Calvino, ese dinero “servirá para restaurar las bóvedas, para poner nuevos equipos de climatización y comenzar entonces el trabajo de restauración de estas diez mil obras”.
Sin embargo será sólo un primer impulso, ya que según sus cálculos mantener la Cinemateca de Cuba costaría alrededor de un millón de dólares anuales, cifra difícil de alcanzar para países del tercer mundo. El camino parece ser, según Calvino, mantener un alto nivel de colaboración entre las cinematecas latinoamericanas y contar además con la solidaridad internacional de los países más desarrollados.
Fuente: BBC