Letras
Poemas

Comparte este contenido con tus amigos

Sangre

La niña sangra y en hembra la transforman
y el juego se suspende sin pausa y sin aviso.
Despiertan sed sus nuevas humedades
y la arena es barro en sus manos aún torpes.

Los perros domésticos hociquean su sexo
intolerantes al disimulo de una sangre
que cambiará de color en cada parto.

Los ojos de la niña se espesaron
ya no ve ramos de transparencias en el aire.

(de Las niñas del espejo, 2006)

 

El cuerpo y la nostalgia

Vagidos secos anuncian la aurora sin que nada inaugure el sueño
o ¿debo decir que soy yo quien te mira las manos
telaraña de belleza, ternura desgarrada?
Esto ocurre en un lugar intraducible donde la muerte bebe
la inocencia de niñas muertas
que nadie busca / que nadie reclama.
Una procesión atraviesa el sendero de tus ojos cerrados
camino breve que dilata el sueño, jardín de malezas y de lluvias
animal que huele el precipicio y arremete.

(de Las niñas del espejo, 2006)

 

Imposibilidad de los cuadros

Experiencia inenarrable que se deshace en silencios, cesuras, eufemismos
No es el mío ese lienzo consagrado, ese libro ilustrado
por los célebres hermanos que siembran cosecha ajena
tampoco la voz que los evoca, rubia, masculina, extraña.

El mío es ese contrapunto que no repite ningún tapiz, ninguna publicidad,
navajas que se hieren en celo e iluminan un segundo
la imagen que me reencarna: ventana rota, descuajeringada,
detrás de la que baila una mujer abandonada a su propia alegría.

Nada es sucesivo en este cuadro que la noche del lenguaje oscurece
que la vigilia ordena, limpia y pule.
La belleza de las cosas se desplaza fuera de la metáfora
ese juego revulsivo que une lo que nunca fue separado.

(de Las niñas del espejo, 2006)

 

Y ya entrada la noche

Y ya entrada la noche cuida el lenguaje
como se cuida a los hijos enfermos o a la madre débil.
Aprende a ver en la oscuridad verdosa de sus noches
silencio que aplaca la costumbre reverberante del espejo
que le devuelve su imagen y el sonido de la ropa
que hoy nadie quita ni espera.
—Ningún perro puede morder su propia cola —piensa
y entonces se equivoca y sale al mundo
porque cree que está sola
porque cree que conoce la naturaleza de su deseo,
mundano afecto inenarrable hacia los otros.
Si soñar la liberara un poco soñaría
que muere en un cadalso
que se eleva con los brazos abiertos
como quien va a volar y vuela.
Pero soñar ocurre con voceos entrecortados,
presentimientos de una aurora que se resiste, batalladora.
Nadie muere en la víspera le dicen en su sueño.
pero ella advierte al despertarse el repique de unas llaves,
su golpeteo incesante en los rosados dedos
de un verdugo impiadoso.

(de Las niñas del espejo, 2006)

 

Tus ojos I

Nada es inocente en este mundo
salvo tus ojos.

Tu cuerpo quemado / incendiado por los años
dibuja dos grandes soles
anillos sabios que te acercan a lo divino.

No exagero, es cierto, todo sobra en mi casa
todo es olvidable
menos los puentes acuosos de tus ojos.

Como aquello que ignoro conociendo
o mejor aun lo insondable de vos.
Te oigo desde lejos.

(de Las niñas del espejo, 2006)

 

Hoy se es triste, se está triste, dos veces

Hoy se es triste, se está triste, dos veces.
Las cuencas de tus manos no dan de beber,
decorado de ríos que van y vienen
del mismo modo al mismo lugar,
idénticos a la desgracia sin sangre,
sin combate.

Tu movimiento ahora es pura insistencia,
necedad que supervive con el mínimo esfuerzo,
con el tórax inmóvil hasta la expiración.

Hoy recuerdo el mejor lugar
en la sombra de la infancia.
Las hojas de esos árboles son las mejores
albergan toros luminosos
que la tormenta no ensombrece.
Son los mejores los árboles de la infancia.
La felicidad trepa por sus troncos
y no están los mandatos de tu voz,
el artificio de tu silencio.

Nunca más habitarás la sombra
de quien supe ser cuando era feliz.
Nervadura de una flor astuta
que anhela la humedad subterránea
mientras dispone su cuerpo hacia la altura.

(Inédito)