Para junio de 2008 se anuncia la celebración del Tercer Festival de Teatro Venezolano en París bajo la dirección de Yahaira Salazar, quien encabeza la Asociación Ciel d’Email, entidad dedicada a la difusión de las artes —con énfasis en el teatro— en las comunidades de París contando para ello con los auspicios de la Alcaldía de la ciudad.
Basándonos en nuestra experiencia durante el Segundo Festival, así como en declaraciones que nos hiciera la directora durante una entrevista, presentamos a continuación ciertos enjuiciamientos.
Este peculiar evento, que viene celebrándose desde 1998, va cobrando caracteres distintivos que ameritan ponerse de relieve. En primer lugar, el Festival Parisino es fácilmente accesible a un público variado. Los montajes y lecturas dramáticas, en ambos idiomas, se dan en pequeños cafés literarios, galerías de arte y espacios íntimos adaptados para las exigencias de las actividades. Este ubicar al paso de los espectáculos ha servido para exponer las creaciones venezolanas a un público francés muy diverso.
Otro punto importante es el hecho de que las obras se ofrecen en ambos idiomas. Para ello se cuenta con la dedicación del catedrático José Luis Sánchez, quien ha realizado fieles traducciones de todas las obras participantes. Sin duda alguna, este valioso material podría fácilmente convertirse en antologías bilingües que ayuden a la difusión de los textos para el uso de críticos, estudiantes y gente de teatro en general.
A estos dos puntos hay que agregar otra observación. El festival cuenta con un equipo de gente de teatro genuinamente comprometida con los objetivos del evento. Ya sea como ponentes, moderadores, directores, técnicos, actores, el grupo humano que sustenta esta interesante propuesta es de incuestionable calidad y de gran capacidad de entrega. Por otra parte, nos parece un acierto el hecho de que las traducciones de las obras en francés sean entregadas a los grupos de teatro parisinos para su montaje, ya que esto significa el adquirir la noción y reflexión sobre un país como Venezuela y sus circunstancias específicas.
De ahí la importancia de que en estos festivales se incluya una pluralidad de voces. La programación incluye tanto los nuevos autores como los que ya están injertos dentro de la tradición teatral venezolana. De la misma manera, el material escogido no sólo es aquel que circula en Caracas sino también el de otras áreas de Venezuela. Por último, como detalle muy original, también se ha incluido en la programación las obras de venezolanos residentes en el exterior que producen obras en lengua francesa. De esta manera se da una perspectiva del país no sólo desde adentro sino también desde la evocación de los creadores en Europa.
Vale mencionar que una parte esencial del festival consiste en las mesas redondas, foros, ponencias y otras actividades paralelas al tema central, “El teatro en la Venezuela de hoy: reflejo de su sociedad”. Estos animados intercambios han venido realizándose con la activa participación de un público heterogéneo con resultados altamente productivos.
Nuestra experiencia personal durante el II Festival ocurrió a fines de junio de 2005. Por conflictos de horarios y distancias, sólo pudimos asistir a la segunda parte de este evento, pero lo que apreciamos a nuestra llegada fue suficiente para reconocer el valor potencial de este encuentro. Se comentaba animadamente sobre la apertura del festival con el atrevido monólogo de José Gabriel Núñez (Premio Nacional de Teatro, 2004), La Cerroprendío, y sobre la fabulosa actuación de Gladys Arnaud en el personaje de la sensual Tatiana. Asimismo, los comentarios versaban sobre las obras de Stalin Gamarra (Universidad de los Andes, Mérida), La muerte del capitán y Genecalípticos, obras estas de depurado lenguaje en las que dos personajes, Zoilo y Ambrosio, debaten sobre el tema del poder y las resonancias primarias que éste despierta en el ser. Por otro lado, la selección de Senos de seda, obra inédita de Belén Santaella, fue un verdadero hallazgo.
De los autores venezolanos residentes en Francia, apreciamos el riguroso trabajo actoral del grupo dirigido por Wolgfang Villalba en Le magasin de roles, de su autoría. Obra emparentada con las premisas del existencialismo, plantea las reflexiones sobre el habitante urbano, un ser aparentemente “abandonado por Dios”. En esta misma categoría entra Yahaira Salazar con un teatro lírico poético que profundiza en los temas del amor y la muerte. Su texto Hormigas caminando sobre la axila contó con la actuación de Lionel Robert. El II Festival clausuró sus presentaciones con otra obra de Núñez, La encuesta, sorprendente texto sobre la mujer y su condicionamiento cultural. Apuntando certeramente el aspecto de la sexualidad y la represión de la misma, el montaje de Salazar, con la participación estelar de la talentosa Alicia Roda, fue un éxito completo. La encuesta fue el broche de oro para cerrar el II Festival.
Las obras de Marco Moreno y Johnny Gablowsky como también los textos de reconocidos dramaturgos como Elisa Lerner, Román Chalbaud y José Ignacio Cabrujas fueron presentados en forma de lecturas dramatizadas, durante los primeros días del festival, enriqueciendo la programación del evento.
Paralelo a los acontecimientos nocturnos del Festival se dieron las mesas redondas durante tempranas horas del día en los salones del Iheal, L’Institut des Hautes Etudes de Amerique Latine, en St. Germain. Entre los ponentes figuraron los invitados especiales Belén Santaella, José Gabriel Núñez, Stalin Gamarra Durán, Susana D. Castillo (catedrática e investigadora, San Diego State University, California), Yes Lorelle, periodista e investigador (Centre National du Mime), George Lomme (historiador) y Claude Demarigny (representante del Celcit), entre otros.
El II Festival fue también un homenaje a Carlos Giménez, fundador de Rajatabla y figura clave en el quehacer teatral latinoamericano, desaparecido prematuramente. Para el efecto se exhibió un interesante material que contenía imágenes, videos, fotos y más documentación sobre la fecunda y fértil labor de este creador en Venezuela. Muy a la mano estuvo el libro sobre Giménez escrito por Édgar Moreno Uribe donde reproduce varias entrevistas a lo largo de los años. La instalación sonora El universo teatral de Carlos Giménez, realizada hábilmente por Pierre Willer en el espacio L’Article, durante los diez días que duró el festival, completó este tributo. Los montajes capitales con los que recorriera varios países —Tu país está feliz, Bolívar, El coronel no tiene quien le escriba, El señor presidente— fueron proyectados en la versión recreada por Giménez.
El Festival de Teatro Venezolano en París cuenta con el apoyo de prestigiosas organizaciones de ambos países. En Francia tiene el patrocinio de Iheal, L’Institut des Hautes Etudes de L’Amerique Latine, Mairie du 3eme Arrondissement, Université Paris III-Sorbonne Nouvelle, Unión Latina, Instituto Cervantes y la Embajada de Venezuela en Francia. En Venezuela el festival está apoyado por la Fundación Rajatabla, la Universidad de los Andes, el Consejo Nacional de Cultura, el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, Alianza Francesa de La Castellana y la aerolínea Air France.
Como acertadamente lo señala el dossier de prensa, el Festival esta concebido “como una reflexión obligada sobre el actual movimiento cultural de la sociedad venezolana... diversas proposiciones artísticas nos muestran así la mirada del artista venezolano mirando al interior de su propio país... en una época de grandes cambios sociales en América Latina, la escena sigue siendo un reflejo de la realidad y de las relaciones de fuerzas de una sociedad en constante evolución. Teatro y revolución. Teatro y resistencia. Teatro y sociedad...”.
Para obtener mayor información sobre el III Festival de Teatro Venezolano en París puede escribir a los correos festheveparis@yahoo.fr o cieldemail@yahoo.fr.