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Primer centenario del Ateneo del Táchira

Primer centenario del Ateneo del Táchira

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Este viernes 23 de marzo se dio inicio formalmente al primer centenario de la Sociedad Salón de Lectura, Ateneo del Táchira. El Concejo Municipal en Sesión Solemne condecoró a tres de los trabajadores y colaboradores de más antigüedad en la institución: el señor Elías Omaña, con treinta años en el cargo de portero y fiel guardián del Ateneo, la señora Rita Naranjo, quien tiene veinte años cuidando de la pulcritud y mantenimiento del edificio y colaborando siempre en todo lo que se requiera y, merecedora de mención especial, la señora Blanca Martínez de Brandt, coordinadora general y el cerebro que organiza todo para que el funcionamiento del Ateneo sea perfecto.

Con veinticinco años de servicio, Blanca es, por así decirlo, el pilar que sostiene el andamiaje pues es ella quien arma proyectos, organiza fechas, eventos, protocolo y cualquier cosa que se requiera. Esta entrega incondicional sin duda que ha suscitado pasiones, hay quienes la quieren y respetan mucho y otros que sencillamente la adversan. En todo caso, y por sobre esas pasiones, Blanca continúa firme en su puesto. Impertérrita ante las tormentas, luchando siempre por llevar adelante la institución. Y sería una inmensa injusticia no reconocer que, en gran medida gracias a su trabajo arduo, constante, de hormiguita, el Ateneo del Táchira se mantiene como casa abierta para y por la cultura. La sesión fue altamente emotiva ya que los homenajeados son los amigos del diario compartir.

Develación de la placa conmemorativaLos concejales develaron una placa de mármol conmemorativa en la que se puede leer: “1907-2007. El Concejo Municipal Bolivariano de San Cristóbal se regocija en el centenario del Salón de Lectura Ateneo del Táchira augurando muchos años de saber y docencia a esta memorable casa, símbolo de cultura y en la memoria de San Cristóbal. Concejal Jorge Jesús Sánchez Duque, presidente del Concejo Municipal; TSU Rigoberto José Rivas, vicepresidente; profesor Jesús Andrés Durán López, concejal; señor Nelson A. Salinas Méndez, concejal; señora Bertha E. Ceballos García, concejala; Lic. Msc. Ender José Arteaga Vargas, concejal; licenciada Mónica M. García Tezzi, concejala; TSU Ana María Contreras S., concejala; señor Gustavo Delgado López, concejal. Refrendado: abogada María Alejandrina Ruiz Barrera, secretaria del Concejo Municipal”.

Los momentos más destacados fueron el minuto de silencio en honor de esa magnífica dama y gran mujer que fue doña María Santos Stella; mientras la trompeta de la Banda Municipal deslizaba en el ambiente su voz tristemente solemne, algunos derramaron lágrimas al recordarla y otros percibimos claramente su presencia caminado entre los asistentes, observándolo todo y disfrutando la sesión. ¿Quién puede dudar que ella estaba allí? No estaría de manera visible para estos ojos terrenales, pero el alma, el espíritu de doña María, estoy absolutamente segura de que nos acompañó ese día y lo hará en cada una de las celebraciones que con motivo del centenario se lleven a cabo. Era su sueño y deseo ferviente que el aliento de vida le llegara hasta este día, pero el hado no lo quiso así. Mas conociéndola sabemos que habrá hecho uso de alguna de sus famosas banderillas y Dios le permitirá, desde otra dimensión, estar presente en su ansiado centenario del Ateneo.

El otro punto importantísimo de ese día fue el discurso ofrecido por el músico, historiador y abogado Luis Hernández Contreras, miembro de la actual junta directiva, quien con su sapiencia y por demás grata manera de contar los hechos nos paseó por la historia del Ateneo desde que comenzó siendo un humilde salón de lectura, en el botiquín La Francia del no menos humilde José Antonio Guerrero Losada, pasando por las personalidades que lo han presidido y las luminarias que lo han visitado, hasta los actuales momentos.

La importancia que el Ateneo del Táchira tiene es en primera y obvia instancia ser el precursor de este tipo de instituciones en el país, y en segundo y no menos importante lugar, que este Salón de Lectura fue levantado en un momento histórico en el que pensar libremente era casi pecaminoso y hasta penado con la cárcel; aun así el Ateneo se impuso hasta llegar a nuestros días. No puede uno negar que hubo momentos de hermético oscurantismo y es al recordar esos momentos cuando puede comprenderse realmente la importancia de la actitud y decisión del arquitecto Henry Matheus Jugo y del grupo Ariete al abrir literalmente, las puertas del edificio a todo el que quisiera entrar, logrando con ello el inicio de una nueva era en el ámbito cultural de San Cristóbal.

El Ateneo del Táchira es un pilar valiosísimo y un ejemplo a seguir. Por ello es que resulta tan injusto y triste la poca receptividad, la poca importancia que se le está dando a este centenario. De todo corazón deseamos que la colectividad en pleno tome conciencia de que el Ateneo es una casa donde cabemos todos, con nuestras ideas y pareceres. Una casa abierta a la pluralidad en todos los sentidos. ¡Démosle una mano al Ateneo!