En el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, la localidad natal de Miguel de Cervantes, el poeta español Antonio Gamoneda recibió de manos del Rey Juan Carlos de España, el pasado 23 de abril, el máximo galardón de las letras hispanas.
El escritor enraizó en la pobreza el sentido de su vida y su obra, una circunstancia que condicionó de igual manera la biografía del autor del Quijote, a quien dedicó su discurso de agradecimiento del Premio Cervantes.
“Desde la pobreza y a través de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el más importante en la lengua española, del pensamiento poético moderno y de su realización en el lenguaje”, dijo Gamoneda. Y al preguntarse por el sentido de su propia vida y escritura, Gamoneda afirmó que la pobreza, “más que cualquiera otra circunstancia o razón, ha condicionado a una y a otra”, pues según él “existe un estado pasional del pensamiento, nacido en la pobreza y servido por el infortunio”, que da lugar a la “cultura de la pobreza”, que es diferenciable de la que “prospera a partir de una situación privilegiada”.
Nacido en la norteña Oviedo en 1931, quedó huérfano de padre cuando apenas tenía un año y poco después se trasladó con su madre a la vecina León, conociendo en ella “la penuria y el trabajo alienante”.
“Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción”, aseguró. Ante los Reyes de España y el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el poeta recordó cómo aprendió a leer con 5 años en el único libro que había en su casa —un poemario escrito por su padre— y cómo a los 14 comenzó a trabajar cargando carbón en la caldera de un banco.
“Pero, ¿quién soy yo al lado de un François Villon, de un César Vallejo o de un Miguel de Cervantes?”, se preguntó, al recordar que el autor del Quijote, para “permanecer en la vida, tenia que ofrecerse a la muerte, vender su sangre en el mercado de las grandes empresas” y extender su mano “mendigando auxilios”.
Consideró que “no se ha estimado suficientemente” la pobreza como “causa de peculiaridad” en la obra de Cervantes, de quien dijo “encendió la poesía” en el interior del discurso narrativo. También fue Cervantes quien en su opinión dio cuerpo a las revelaciones quizás más “bellas, más increíbles y ciertas” surgidas de la lengua española.
Para el autor de El libro del frío o Arden las pérdidas, el “conocimiento vacilante” que tenía Cervantes de la radical esencialidad poética de su obra prosística se corresponde con “el no saber sabiendo” de San Juan de la Cruz, otro escritor de la “cultura de la pobreza”.
Gamoneda, que en marzo pasado recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, se refirió al poder anticipatorio del Quijote que “consiste en la creación de claves liberadoras” que, siglos después, serán significativas en la obra de Franz Kafka, James Joyce, William Faulkner y otros creadores fuera y dentro de nuestra lengua.
Para Gamoneda, Cervantes, con su “poder simbólico y sus escasos indicios para ser interpretado, está en el pensamiento poético”, que se diferencia de cualquier otro tipo de pensamiento “en que procede de lo desconocido, incluso por el propio poeta y en que “puede crear lo que no existía”. El Quijote es el origen de la “novela moderna” y lo es “porque instaló bien instalada la poesía moderna en el seno de la narrativa”, agregó.
Toda poesía es también “en su significación última, poesía social”, y, “ante los poderes injustos”, los escritores de origen acomodado podrán tener “ideología solidaria”, y en los menos favorecidos “una manifestación de su vida desafortunada”, agregó Gamoneda, quien sostuvo, no obstante, que toda poesía incluso la derivada del sufrimiento está orientada a la creación de una forma de placer.
En su discurso, el rey Juan Carlos definió a Gamoneda como autor de una “gran obra, honda, simbólica y conmovedora”, que sobresale por su profundidad “y por su arraigado sentimiento ético”. Una obra poética, resaltó, que destaca por “una sobresaliente exigencia estética y una capacidad ilimitada para recrear realidades y transmitir emociones”.
El monarca habló de la “valiosa aportación a la poesía en español” de ese “eminente creador”, impulsor y maestro de poetas jóvenes, cuya obra “forma parte del incomparable, múltiple y diverso tesoro cultural del español”.
El presidente Zapatero, por su parte, elogió la poesía “auténtica, intensísima, a veces desgarradora y siempre emocionante” de Gamoneda, a quien describió como “un hombre que viene de la injusticia, de sufrirla”.
Instituido en 1975 por el ministerio español de Cultura, el Premio Cervantes se concedió por vez primera al año siguiente y, según sus bases actuales, no puede ser dividido, declarado desierto o concederse a título póstumo. Estas normas se establecieron después de que en la edición de 1979 el jurado decidiera conceder el Premio “ex aequo” al español Gerardo Diego y al argentino Jorge Luis Borges.
La española María Zambrano, galardonada en 1988, y la cubana Dulce María Loynaz, en 1992, son las únicas mujeres distinguidas en la historia de este Premio, que en la actualidad está dotado con 90.152 euros (unos 121.705 dólares).
En un acto que tiene lugar en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, la ciudad madrileña donde nació Miguel de Cervantes en 1547, el Rey Juan Carlos entrega el galardón cada 23 de abril, aniversario de la muerte del autor del Quijote.
Fuente: EFE