Editorial
Más de 39

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El pasado 28 de abril se dieron a conocer los nombres de los escritores seleccionados en la iniciativa Bogotá 39, tras un breve período de votación pública en Internet y la posterior decisión razonada de un jurado compuesto por los escritores colombianos Piedad Bonnet, Oscar Collazos y Héctor Abad Faciolince. Los escritores escogidos no sólo se reunirán en Bogotá entre el 23 y el 26 de agosto para participar en diversas actividades en el marco de la declaración de la capital colombiana como Capital Mundial del Libro, sino que además serán presentados en algunas ferias internacionales como representantes de la novísima generación literaria latinoamericana.

La iniciativa tiene entre sus propósitos hacer un homenaje al boom latinoamericano, pues se supone que los 39 escritores —todos de 39 años o menos—, al ser escogidos sobre la base de sus respectivas trayectorias, son lo más granado de la producción literaria latinoamericana en este momento. Claro que en Bogotá 39 no hay un García Márquez o un Cortázar, pero los escritores que participarán en la iniciativa tienen sus propios méritos y consideramos que están allí con toda justicia.

Al ser una lista que se presenta a sí misma como basada en la calidad literaria, Bogotá 39 reúne a escritores muy conocidos a nivel internacional con otros cuyos nombres poco dicen a quienes no son sus coterráneos. La misma página de Bogotá 39 advierte la necesidad de una mayor difusión de nuestros escritores contemporáneos: “Es hora de que nuestra literatura, disuelta hace décadas en glorias nacionales dispersas, recupere el brillo continental que tuvo en las décadas de 1960 y 1970 y suene con la fuerza de muchos talentos aunados”.

En lo que respecta a la participación venezolana, creemos garantizado que los autores seleccionados desempeñarán un papel brillante en la cita bogotana. La carrera de Rodrigo Blanco Calderón presenta éxitos poco comunes para su edad; lo mismo se puede decir del rigor estilístico presente en su obra. Por su parte, Slavko Zupcic es uno de nuestros autores más polifacéticos, que ha experimentado en tantos géneros como le ha sido posible, y su trabajo ha sido refrendado por no pocos reconocimientos.

Pero al margen de los nombres seleccionados, ¿en realidad puede emularse el boom? Circunstancias muy específicas hicieron que este fenómeno estremeciera a la literatura mundial hace cuarenta años. El mercado editorial latinoamericano era un territorio vasto e inexplorado y había editores arriesgados que se atrevían a jugársela donde otros carecían de la visión para aprovechar el filón literario que se estaba produciendo.

Actualmente la situación es inversa. El mercado actual luce un rostro pletórico de actividad comercial y se sirve de la tecnología como diapasón. En una época en que los géneros son apreciados más por su potencial de ventas que por la calidad intrínseca en las obras enmarcadas en ellos, haría falta regresar a la figura mítica del editor aventurero, el ojo clínico que, más allá de quedarse con esta lista de 39 escritores, aprovechara la coyuntura de que todos estarán reunidos en un mismo sitio para escarbar en las selvas y estepas de la realidad latinoamericana. Que no son 39, sino muchos más, los escritores de un eventual boom contemporáneo.