II
a Freddy Mercury
Qué perfecta esta brutalidad
de lanzarse a la cama
a mirar el techo
Sobre el edredón azul sueño nimiedades
y pongo cara de muerto
y casi lo estoy
con ese sabor exquisito de todos los casi
Casi olvido casi recuerdo casi me aman
amo casi como si en cualquier momento
el martillazo fuese a caer
Y digo
que nada está limpio ni podrido
que no hay nada que curar
que mi cuerpo sigue siendo una luna roja
que mancha el agua y la mano del amante
que mi corazón es una rama
que se quiebra todos los días
predecible
como la respiración de las bestias
y el polvo sobre las cosas
Todo está en su sitio
y estoy rendido
absolutamente rendido
Con esta rendición abro agujeros en la cama
para caer directo a quién sabe dónde
Que no me digan nada
Es mejor no saber
Respirar imbécil mientras caigo
lento
como un amante
paciente y pícaro
que me mueve por el agua
y que todo lo sabe
y que dice: No sabes quién eres
ven conmigo
al fondo de esa sombra
y duérmete
y ahógate
y sonríe
que no volveré
no volveré
VI
Todos los perros negros vienen por mí
para celebrar el día de mi nacimiento
Vienen en grupos
como viejos compañeros
Negrísimos
como toda el agua del mundo
como esa sombra que se dobla
y cae sobre mí
cuando me cepillo los dientes en la mañana
Hoy es un día de regocijo
Todos los pájaros negros vienen por mí
y ya no habrá nada que explicar
ninguna elucubración refinada
Se posarán en el mesón
chillarán y agitarán sus alas
revolviendo la luz
El amor ha comido mis ojos
y secado mi lengua
como premio por mi bravura
Esto no puede quedarse así
Hay que celebrarlo en grande
Como mi padre bailando
con sus ojos alucinados
mirando el sol
y sus pies descalzos
Como mi madre de lodo
derramándose en caminos
hacia la nada
Todos los amantes negros vienen por mí
con mucha hambre
Esperan un festín
y comen y bailan y toman
y ríen
porque la suerte está echada
para que la piedra se parta
para que la planta se pudra
para que el animal aúlle
y se abra como una fruta madura
Para que el agua se avinagre
y el pan se seque
como esta lengua
que llama a los perros
que pare la tierra
Hoy es un día magnífico
La casa está sola
y la luz de la ventana
ilumina entera
esta taza hueca
VIII
El nombre de un amante es tan endeble
que el beso más leve lo dobla
En sus pliegues se ocultan animales
pequeños y copiosos
que fundan su propio reino
Los movimientos bruscos pulverizan
el nombre de quien no debió ser nombrado
y la cama se llena de arena
para el desierto pulcro
El gemido y la inconsciencia
lo vuelven incorpóreo
Allí es cuando el nombre te sigue
como la nada
X
Una lechosa es una cosa de vida o muerte
Entera
es como un huevo extraño
donde se gesta el amante
Si se toca
se percibe un latido
pausado y firme
Si se corta levemente su cuerpo naranja
se recuerda
insólita
la primera cortada
cuando era un niño umbrátil
al que se le abrían las manos por la mitad
todas las mañanas al cantar el himno
en fila hierático
delirado por la franja roja
que ondulaba:
una verdadera serpiente
fascinante
Todo niño cortado
sueña por la noche
que su cuerpo cimbra
en el mástil
Si se abre un tajo
la lechosa se hace boca del desamor
Calla
Niega
Entonces muerdo
como un perro
la lechosa entera
a mordiscos
piel y carne y semilla
y vacío
sobre todo vacío
hasta quedar
hartado
como muerto
Pero casi siempre
la lechosa está abierta
troceada
muy parecida a mi cabeza
cuando amanece
y todos los tordos
se arremolinan
a su alrededor
celebrando la gracia de la vida.
XVII
Siempre es bueno tener a tu padre muerto en la cama
Puedes contarle tus secretos
mientras le tomas la mano
Lo que más se disfruta es su paciencia
oye todo
porque le gustan las historias
y me siento de noche
en el borde la cama
o de la sombra
que es lo mismo
y le leo todos esos cuentos locos
de Michaux y de Capote
Él dice que soy como esa señora
que guardaba en la nevera a sus gatos
para que no se murieran
Yo
me río de sus ocurrencias
Y le digo
esa señora estaba loca
a mí no me gusta nada congelado
Y como no me cree
el muy terco
me acuesto a su lado
sin soltarle la mano
y cierro los ojos
y me quedo allí
hasta pudrirnos
XXI
Tu miembro se enfurece
como una mano de muerto
que hurga tras la boca
el silencio
La limpidez se descompone
en mil demonios
La luna se atraviesa en el glande
como una rasgadura que escala
la nada
La boca es un vaciamiento que gradúa mi deseo
¡Ah!, y el dolor...
una órbita que afina mi instrumento
Ahora la lengua es la mano del muerto
que sangra el espacio sin altar:
cuando no se puede ver
el surco es igual al puñal que lo hace
XXIX
No regresaré
a la luz
En la oscuridad
violan mejor
Los cuerpos vaciados
son ágiles
y pueden realizar cualquier pirueta
postura impostura
Aquí todos somos ángeles:
sin sexo porque éste es arrancado
apenas crece
De esa manera
no permitimos
que permanezca vileza alguna
Nos mantenemos puros
a cada momento
No regresaré a la luz
Aquí
estoy en casa
XXXVII
Hoy me quedaré hasta tarde
tejiendo bozales
para callar la luz
Me quedaré dormido
haciendo sogas
para lanzarlas directas al sueño
Hay que sacar lo negro con la boca
comerlo
como muere un árbol con tiña
No los mato
porque se multiplican
No les hablo
porque responden con mi propia voz
Es mejor ir a su casa
y ser uno de ellos
y copular
ser esposo y esposa
para darles muerte
con el fuego del coito
Lanzaré la cuerda y cruzaré la neblina
Bajaré
bajaré
por el frío de la noche
el vello de la noche
el aliento fermentado de la noche
Me llaman
y ante el misterio sólo tallo llaves de carbón
docenas de llaves de carbón bajo la almohada
para encenderlas
e incinerar mi cabeza en el sueño profundo
Me libero así en esta tintura sin fin
Dios
hazme un no-yo
porque si no me muero, me muero
Húndeme en este caracol negro
Hazme descender
Sin vista ni olfato ni gusto ni tacto
sin movimiento ni recuerdo
sin sonido posible
desciéndeme hasta ver
la sombra en la sombra
Ya sin soga
caer de picada
en la oscuridad
Ya no empujar más a sus criaturas
con la claridad de la lámpara
que ilusoriamente
las borra
Digo ahora
que lo que se vea
no se vea
y lo que no se vea
se vea
Esta noche
dormiré tranquilo
porque sé
que mañana
no amanecerá