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Jorge IsaacsUn nombre literario

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En mi trabajo cotidiano, debo atender diversos trámites de ciudadanos nicaragüenses y varias veces he tropezado con un nombre que al comienzo pensé coincidencia, hasta convertirse en grata constatación. Algunos de mis usuarios responden al nombre de Jorge Isaacs, igual que el autor colombiano, creador de una figura inmortal, la protagonista de María, la gran novela del siglo XIX. Un rápido escrutinio en Internet, permite asegurar que la casualidad / causalidad se repite por toda América Latina.

María fue uno de los primeros éxitos editoriales de un autor latinoamericano, publicada inicialmente en 1867; curiosamente un siglo después surge Cien años de soledad (1967), la obra cumbre de Gabriel García Márquez. El romance de Efraín y María, transcurrido en la hacienda El Paraíso, en el Valle del Cauca, ha sido libro de cabecera de varias generaciones de latinoamericanos, quienes hemos vertido ríos de lágrimas, contribuyendo a acrecentar las reservas de agua del planeta. María ha sido llevada varias veces al cine y la televisión. De hecho, inspiró la primera película colombiana, filmada en 1927, en blanco y negro, muda, pero rodada en el Valle del Cauca; cincuenta años más tarde y en la misma hacienda El Paraíso, se filmaría la versión de 1972 con Taryn Power en el papel de María, único rol de importancia para la bella hija de Tyrone Power; el galán mexicano Fernando Allende encarnó al sufrido Efraín. En 1991, el director colombiano Lisandro Duque realiza una elogiada miniserie de televisión, con guión de García Márquez.

Jorge Isaacs nació en Cali en 1837; aparte de escritor fue periodista, diplomático, explorador científico. Alcanza a conocer el éxito como novelista gracias a las numerosas ediciones continentales de María, aunque él se consideraba esencialmente poeta. Su filiación política cambió de conservadora a liberal; “he pasado de las tinieblas a la luz”, manifestó. En uno de sus innumerables viajes como inspector de trabajos de caminos de herradura, contrajo una enfermedad que se lo llevó a los 58 años, cuando planeaba escribir una novela histórica que, según él, sería su obra cumbre. Hay un dato curioso: Isaacs fue uno de los pioneros en la exploración energética en Colombia, tanto de petróleo como de carbón, encontrando yacimientos carboníferos en los “desiertos de Aracataca”, es decir, en las proximidades donde nacería García Márquez en 1927 (noventa años más tarde). Los cordones umbilicales de la creación son inescrutables.

No resulta extraño que con el nombre y apellido del autor colombiano, muchos padres en América Latina hayan bautizado a sus hijos. A uno de mis usuarios, Jorge Isaacs, quien coincidencialmente viajaba a Cali, le recomendé visitar El Paraíso, la antigua hacienda, escenario mítico de la novela, actual museo dedicado al escritor colombiano. Espero que haya seguido mi consejo. A los 140 años de publicada María y 170 del cumpleaños de Isaacs, resulta grato comprobar el sublime homenaje de un lector al bautizar a su hijo con el nombre de su escritor favorito. El caso de Jorge Isaacs no es el único. En Colombia abunda el apelativo Rubén Darío, siendo responsable un extraordinario poeta nicaragüense. Otro buen ejemplo de los bautizos literarios.