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Poemas

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Futuro para dos

Todo futuro solo es una extensión imaginaria
del presente.

Un no futuro solo resulta de los hábiles
renunciamientos a los sueños más sencillos,
de la cobardía a enfrentar al menos por una
vez los miedos,

como al de enamorarse descubriendo al otro
en el sacrificio diario de darlo todo
hasta la locura de la risa
o la catástrofe de las lágrimas.

Todo futuro es mejor cuando
no se es esclavo
del afán diario de sobrevivir
sino de lo que se vive a pocos
con una intensidad profunda,
sin las odiosas trivialidades de qué dirán,
sin las prevenciones de qué pasará,
sin reservas.

Todo futuro es mejor para dos cuando desde
el alma hay entrega total
pero a pedacitos,
es decir,
en tiernas cuotas
de besos,
de caricias,
de verdades.

Todo futuro solo es mejor si se aceptan,
si aprenden uno del otro,
si viven con plena libertad
aun incluso de lo mucho o poco que tienen
y hasta de lo que no tienen.

Amaos sin ataduras,
amaos por esa inspiración extraña.

Aprended de la poesía,
que dando de leer primero ama,
y luego,
como un mantra vibrando
desde el alma,
perdidamente se enamora.

 

Si no te aman

Si no te aman
no confíes
no creas
no te entregues
no insistas
no te entibies
no permanezcas

no caves una cuna en ese vientre
                               de humo,

y allí
solo por amor propio,

no te plantes
no te siembres
no te ilusiones
no te encadenes

Si no te aman
¿qué esperas?

Mejor acéptalo, jamás te amarán,

Así que deja la insensatez
y no pierdas más tu tiempo
y vete,
desaparece,

sé por siempre de esos ojos
que no te aman
ausencia absoluta
y
total.

 

Haikú de la sed

Y érase él en el desierto
                    /la soledad/

Y érase en él la inmensa sed
                   /de amor/

Y érase para su sed un pan
                  /salado de cariño/

Y érase para él ni una mísera
gota de verdadero/
                   amor.

 

Orfebres

[A Natalia Escobar, orfebre de cosas buenas para el alma.]

La crueldad o la ternura,
una u otra,
obras de magnífica orfebrería
talladas con la misma dedicación,
dignidad y precisión
que sólo para sí demandan
las joyas extraordinarias.

 

Ojos que saben llorar

Sedimento de la rabia,

cómo el sol incandescente de
algunos ojos te vuelven dura
piedra,

cómo la tierna lluvia de otros
ojos
te vuelven polvo.