Noticias
Falleció el cineasta Ingmar Bergman
Comparte este contenido con tus amigos

El legendario director de cine sueco Ingmar Bergman, que influenció a una generación de cineastas con obras a menudo duras sobre temas relacionados con la muerte y el tormento sexual, murió el pasado lunes 30 de julio, a los 89 años, mientras dormía en su casa en la isla de Faro, en el mar Báltico. Según comunicó su hija Eva Bergman en Estocolmo, su padre “se durmió plácidamente”.

El creador de clásicos del cine como El silencio, Escenas de la vida conyugal o Fanny y Alexander, era uno de los directores más importantes del siglo XX. Sus más de cuarenta películas indagan en las profundidades y las experiencias más dolorosas del alma humana. Gracias a su obra recibió premios honoríficos en Cannes y en Hollywood.

El escritor policial sueco Henning Mankell, compatriota y yerno de Bergman, dijo que su muerte fue “feliz y sin dolores ni miedos”. Casado con Eva Bergman, Mankell agregó que la muerte del cineasta no había sido una sorpresa para su familia. “Estamos tranquilos de que haya muerto en paz y sin sufrir. Creo que falleció de una manera que mucha gente envidiaría”, dijo el escritor. “Él era un hombre mayor y su corazón se detuvo”.

Bergman siempre evitó el revuelo de Hollywood o Cannes, aun cuando por su última gran película para el cine, Fanny y Alexander, ganara cuatro premios Oscar en 1984. “El mundo de la infancia fue siempre el último cajón de mi trabajo”, comentó Bergman en uno de sus libros en 1990.

Cissi Elwin, directora ejecutiva del Instituto Sueco de Cine, dijo que Bergman tuvo una breve aparición a principios de este mes, en la celebración anual de su carrera de medio siglo, en la isla de Faro, pero permaneció en una silla de ruedas y lucía muy cansado. “Es una pérdida enorme”, declaró Elwin. “Es muy, muy extraño e irreal porque Ingmar Bergman es una parte tan grande del cine sueco”.

En total, realizó 54 filmes, 126 producciones teatrales y 39 obras radiales. Sus obras maestras cinematográficas a menudo lidian con la confusión sexual, la soledad y una vana búsqueda del sentido de la vida, temas que atribuía a una infancia traumática en la que fue golpeado por su padre, un ministro luterano.

En una inusual entrevista en 2001, Bergman dijo a la agencia de noticias Reuters que los demonios personales lo atormentaron e inspiraron a lo largo de su vida. “Los demonios son innumerables, aparecen en los momentos más inconvenientes y crean pánico y terror”, señaló en ese momento. “Pero aprendí que si puedo dominar las fuerzas negativas y arrearlas a mi carro, entonces pueden trabajar para ventaja mía”.

Fanny y Alexander, la sumamente autobiográfica última producción del director para la pantalla grande, cuenta la historia de una familia de clase alta de Uppsala, antes de la Primera Guerra Mundial. El niño protagonista, Alexander, y su hermana, Fanny, son abusados mental y físicamente por su padrastro, un reverendo inspirado en el padre de Bergman. Al final, Alexander usa poderes supernaturales para tomar una venganza siniestra.

Bergman obtuvo reconocimiento internacional con El séptimo sello, un filme de 1956 en el cual un cruzado que busca a Dios juega ajedrez con una representación de la muerte. Directores de cine de todo el mundo lo han nombrado desde entonces como una inspiración.

Woody Allen lo admiró profundamente, rindiendo homenaje a El séptimo sello en su comedia Love and Death. “El era una de las pocas personas que utilizaban un filme como una genuina forma de arte, como un gran escritor (...). A él no le interesaba el mundo comercial del cine”, dijo Allen a la radio de la BBC al enterarse del fallecimiento.

Fuentes: AFPReuters