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Elena Poniatowska recibió en Caracas el premio Rómulo Gallegos
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El pasado jueves 2 de agosto se realizó la entrega del XV Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, obtenido por la escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska por su obra El tren pasa primero, durante una ceremonia celebrada en la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg).

Poniatowska recibió el galardón de manos del vicepresidente de Venezuela, doctor Jorge Rodríguez, y del ministro del Poder Popular para la Cultura, arquitecto Francisco Sesto Novás.

El tren pasa primero es una obra compleja que reúne los recursos del testimonio, la narrativa histórica y la biografía novelada para entrelazar la historia de un movimiento social con la vida pública y privada de su líder. Poniatowska narra con fidelidad la gran huelga de 1958 y la de 1959, violentamente reprimida por el gobierno mexicano, el encarcelamiento de los líderes y su liberación a principios de los años setenta.

El jurado destacó en su veredicto “la densidad temática y estilística de esta obra, que compendia la narrativa intimista y la novela coral, combina con rara maestría la tensión poética con un lenguaje certero y coloquial, y la austeridad descriptiva”.

En su discurso, que hemos publicado íntegro, Poniatowska recordó la ocasión en que entrevistó a Rómulo Gallegos, en los años en que el autor de Doña Bárbara vivió exiliado en la nación azteca. “El hombre que fue presidente de la República Bolivariana de Venezuela de febrero a noviembre de 1948 y fue derrocado por un cuartelazo nunca dio su mano a torcer”.

Tras comparar a Gallegos con Martí, la escritora habló del golpe que lo condujo al exilio. “Mientras unas botas militares pateaban tercamente Venezuela, un hombre herido escogía Morelia, en México, para su exilio, sin pensar que, años más tarde, el pueblo asumiría su actitud porque la actitud de Rómulo Gallegos es ahora, en 1959, la actitud de todo un pueblo”.

La escritora también recordó el método de trabajo de Gallegos, contado por él mismo en esa entrevista y citado por ella: “Yo no puedo escribir frente a otra persona. A mí mujer, que era la mitad de mi persona, le leía yo todo lo que escribía pues aunque no era sino una mujer sencilla tenía buen gusto y buen sentido de las cosas. Cuando por alguna razón llegaba y se sentaba frente a mí mientras yo escribía yo protestaba: ‘No, chica; te vas, yo no puedo’. Para escribir necesito estar solo. Un encierro”.

La escritora recibió cien mil dólares, una medalla de oro, un diploma y la publicación de la obra ganadora por parte de Monte Ávila Editores Latinoamericana.

La noche del jueves, Poniatowska ofreció una rueda de prensa en la que compartió con los periodistas sus visiones en torno a este oficio, del cual se siente profundamente agradecida. Empezó recordando las circunstancias en que entrevistó al autor de Doña Bárbara: “Yo era una joven periodista, y el director de México en la Cultura, Fernando Benítez, me pidió entrevistarlo, y me advirtieron que a él le caían mal los periodistas. Fue una experiencia que recuerdo con cariño”.

También relató cómo se aproximó a las fuentes reales que le permitieron escribir El tren pasa primero: “En 1958-59 encarcelaron a los ferrocarrileros, y tuve la suerte de que un preso me invitara a ver una obra de teatro de ellos: Licenciado, no te apures, en la cárcel de Lecumberri. Allí estaban presos Álvaro Mutis y el pintor David Alfaro Siqueiros, quien hizo la escenografía, y pude entrevistar a varios presos. Yo había seguido por la prensa cómo expulsaron a dos diplomáticos rusos, pues cualquier conflicto se lo atribuían a los comunistas. Pude grabar testimonios, relatos de vida, historias”.

Contó Poniatowska que, luego de preguntarle a un joven quién era Demetrio Vallejo, se dispuso a hacer una novela casi medio siglo después de registrar los hechos. Al escuchar que su respuesta era una mezcla de negativa con displicencia, decidió que contaría la vida de ese héroe popular a quien bautizaría como Trinidad Pineda Chiñas.

Acerca de Venezuela, Poniatowska dice que espera informarse mejor para poder hablar con propiedad acerca de la realidad del país, pero adelantó que en México llega la imagen de Chávez. “Me cayó bien que haya dicho que Bush huele a azufre. Supongo que le consta”, remató.

El domingo 5, Poniatowska participó como invitada especial en el programa “Aló, Presidente”, que mantiene cada semana el presidente de Venezuela, teniente coronel (r) Hugo Chávez Frías. El mandatario cantó la primera estrofa del popular corrido Adelita, dedicándoselo a la autora, y leyó en voz alta algunos pasajes de El tren pasa primero.

“El tren pasa primero, Elena pasa primero”, dijo Chávez halagando la “deliciosa escritura” de Poniatowska, a quien pidió algunas palabras para el pueblo venezolano, a lo que ella respondió: “En México, cuando alguien fracasa, decimos que se le fue el tren, pero aquí en Venezuela creo que a Rómulo Gallegos jamás se le fue el tren y a usted tampoco se le está yendo el tren”.

“¡Bravo!, no se nos debe ir el tren”, respondió Chávez, quien dijo que las palabras de la escritora le hicieron recordar la canción Adelita. Entonces Chávez le agradeció emocionado el comentario y lamentó no tener un mariachi en el sitio. “¡Malaya, un mariachi!”. Enseguida dijo: “Quién tuviera la voz de Jorge Negrete para decirte: ‘Si Adelita se fuera con otro, la seguiría por tierra y por mar, si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren militar’ ”, cantó y recalcó la palabra “tren” para su invitada.

El presidente venezolano recordó que la novela ganadora del Rómulo Gallegos refleja un conflicto ferroviario registrado en México en la primera mitad del siglo XX, y sentó paralelismo entre los hechos narrados y episodios de su vida relacionados con la gestación de la revolución bolivariana.

En el acto también estuvo Felipe Haro, uno de los hijos de la escritora mexicana, quien es productor de televisión.

Fuentes: El UniversalLa JornadaRNV