El escritor y articulista Francisco Umbral falleció en la madrugada del pasado martes 28 de agosto a los 72 años, el hospital Montepríncipe de Boadilla del Monte, en Madrid, a causa de una insuficiencia respiratoria aguda y una parada cardiorrespiratoria. Los restos del escritor fueron incinerados la mañana del miércoles en el cementerio de La Almudena, donde descansan junto a los de su hijo, muerto en la niñez, y al que dedicó su libro Mortal y rosa.
Autor de un centenar de libros y de una columna diaria en el diario El Mundo —anteriormente colaboró con El País y Diario 16—, la carrera literaria de Umbral recibió numerosos galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1996 y el Premio Cervantes en 2000.
Su salud se deterioró en 2003 y en agosto de ese año tuvo que ser hospitalizado por una neumonía derivada de una operación intestinal. El mes anterior se le había extirpado una parte del colon. Su larga enfermedad le obligó, en algunos momentos, a interrumpir su colaboración con El Mundo, que retomó siempre antes de lo previsto por su firme determinación de volver a su cita diaria con los lectores.
Umbral murió intentando dictar a su mujer su última columna, titulada “Las uvas doradas”, una metáfora que refleja “el esplendor y la juventud, temas muy comunes en su literatura”, afirmó el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, quien le describió como “el mejor escritor de periódicos contemporáneo” y “probablemente” el mejor de la historia del periodismo español.
Tras conocerse la noticia, Umbral recibió el reconocimiento de escritores, periodistas y políticos, algunos de los cuales visitaron la capilla ardiente instalada en el hospital durante la tarde del martes. Los Reyes y los Príncipes enviaron sendos telegramas a la viuda del escritor, María España, en los que lamentan la pérdida de “una figura imprescindible de las letras españolas”.
También visitó la capilla ardiente el ministro español de Cultura, César Antonio Molina, quien afirmó que en los artículos y los libros de Umbral “está la mejor tradición del periodismo y la literatura españolas”.
La muerte del escritor “deja un profundo vacío” en la literatura y el periodismo, afirmó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el telegrama que remitió a la viuda del columnista.
Umbral ha sido “una de las grandes figuras de los últimos 50 años”, dijo el líder del PP, Mariano Rajoy, tras visitar la capilla ardiente, por la que pasaron también la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.
“Con la pérdida de Francisco Umbral desaparece un gran escritor de la lengua española y una personalidad libre que acuñó un estilo propio e indiscutible”, dijo el director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la Concha.
La editora personal de Umbral, Ana Gavin, destacó la faceta “más personal y vulnerable” del literato, del que dijo que “solía encontrarse inquieto ante la acogida de su obra, pese a la imagen de soberbia que pudiera transmitir ante el público”.
Considerado uno de los autores más incisivos y brillantes de la España de la segunda mitad del siglo XX, Francisco Pérez Martínez —más conocido como “Francisco (Paco) Umbral”— nació el 11 de mayo de 1935 en Madrid, aunque pasó su infancia y adolescencia en Valladolid.
Entre sus más de 80 libros publicados destacan Las ninfas (1975), Mortal y rosa (1975), La noche que llegué al Café Gijón (1977), Trilogía de Madrid (1984), Madrid 1940: Memorias de un joven fascista (1993) y El socialista sentimental (1999). En marzo pasado publicó su último libro, Amado siglo XX, en el que hizo balance de su vida y de todo un siglo, mezclando memoria y literatura.
Además del Príncipe de Asturias y el Cervantes, su prolífica labor ha sido reconocida también con galardones como, entre otros, el Premio Nadal (1975) por Las ninfas, el Premio César Ruano de Periodismo (1980), el Premio Mariano Cavia de Periodismo (1990), el Premio de la Crítica de 1991 en narrativa castellana por Leyenda del César visionario, el Premio Nacional de Periodismo (1994) y el Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos.
“No entiendo cuándo he vivido, habiendo escrito tanto. Pero lo cierto es que he vivido, y mucho, y todo está escrito”, afirmó Francisco Umbral antes de recibir el Premio Cervantes de manos del Rey el 23 de abril de 2001.
Fuentes: EFE • El Mundo