La tradición poética japonesa en la que ronda la reflexión, el humor, la melancolía y la contemplación se reúnen en el libro Sendas de Oku, de Matsuo Bashō, traducido al español hace 52 años por el Nobel mexicano Octavio Paz (1914-1998), junto con su amigo Eikichi Hayashiya (1919), ex embajador de Japón en España.
El material, presentado el pasado 6 de septiembre en la librería “Octavio Paz”, de Ciudad de México, fue editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y se trata de una bitácora de viaje de Bashō, que en su idioma original se llama Oku no Hoshomichi, en el que ofrece uno de los ejemplos más acabados del haibun, género literario japonés en el cual el texto en prosa se rodea de un grupo de haikús o breves poemas orientales.
Ahí el editor, traductor y crítico Aurelio Asiain refirió que el escritor mexicano, Octavio Paz, se acercó a Japón a través de traducciones inglesas y francesas, pero que el encuentro definitivo con la poesía de ese país ocurrió en 1945, cuando trabajaba en San Francisco como segundo canciller.
Explicó que después de ello, Paz renunció y partió a Nueva York para escribir La historia está presente en la vida de cada uno, y lo que hace hasta la primera mitad del siglo XX es leer poesía, descubriendo a Japón mediante José Juan Tablada. A partir de ese momento seguiría en su vida literaria una relación casi inseparable con las letras de Japón y particularmente con su poesía, la cual marcó el rumbo de sus propios poemas.
“En este libro de Bashō”, escribió el mismo Paz, “no pasa nada, salvo el sol, la lluvia, las nubes, unas cortesanas, una niña y otros peregrinos. No pasa nada, excepto la vida y la muerte”, temas que siempre interesaron y marcaron los versos del Nobel.
En el texto Matsuo Bashō describe cómo, junto a su discípulo Sora, visita cerca de 50 lugares famosos de la región septentrional de Japón en 1698 y su breve cuaderno de viaje, son poemas colectivos llamados haikai no renga, enriquecidos por los poetas locales y mezclados con reflexiones y anécdotas de la contemplación.
Editado por primera vez por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) en 1957, el texto ha sido traducido a casi todos los idiomas europeos, influyendo en diversos movimientos poéticos modernos, aunque la versión completa en español es la que realizó Paz junto a Hayashiya.
Ambos trabajaron de la mano en la traducción del texto; sin embargo, señaló por su parte el escritor Alberto Ruy Sánchez, Hayashiya traducía literalmente el texto japonés al español, mientras que Paz corregía los textos tratando de encontrar el tono más adecuado para capturar la sensibilidad de Bashō.
La nueva edición del FCE aparece revisada y con versiones corregidas de los poemas en los que Paz buscó ajustarse a la métrica original, además de que se incluyen nuevas notas de su colega japonés, así como la versión original y láminas de Yosa Buson, así como las caligrafías del propio Bashō, considerado uno de los mayores poetas de aquel país.
Fuente: Notimex