Letras
Poemas

Comparte este contenido con tus amigos

Utile e dolce

Nada peor que un poema fallido que propende al infinito.
Nada peor que esos egos monstruosos que componen todo en tono menor
Y urden versitos que son como disculpas.
Nada peor que los hacedores de himnos.
Nada peor que los que lucran con su desdicha.
Nada peor que quien escribe para ser querido por sus semejantes.
Nada peor que los crípticos, nada peor que los llanos.
Nada peor que quien escribe con un diccionario de sinónimos.

Ahórreseme el mal trago de los ingenuos tanto como el de los cínicos.
Que mi vista no recale en refritos seniles,
O en efebos de pupilas rutilantes, blandengues de lágrima fácil,
O envarados profesores de lingüística.
Descreo de quien tiene treinta años y sigue ejecutando
Versos promisorios para solaz personal,
Y también del mozalbete precoz con su laurel en metálico.

Hay versos malsonantes, escandidos con un hacha,
Que nos cosquillean un rato la facultad asociativa.
Hay versos de exquisita factura sobre los que cabalgan naderías en pelo.
Hay sabia torpeza y hay lucidez que infunde rigor mortis.

De pronto una feliz asamblea de sonidos
Nos abre las narinas del instante.
Hay estrofas más arduas que tormenta en alta mar,
Y hay otras que son pastorales juntamente y nemoroso.

Es tiempo de preguntarnos
¿Qué beneficio obtengo
Del tiempo y esfuerzo que empleo en leer versos?
Cuanto más vaga la respuesta, más inflamado el estilo,
Más abstractas las palabras.
“¿Ampliar el registro de lo sensible?”
“¿Profundizar la comprensión de lo vivido?”
Pamplinas.

En cuestión de emociones, que de eso hablamos,
¿En qué sentido decimos que leer poesía “nos hace mejores?”
Os digo caros colegas que la proposición no se sostiene
Y a las pruebas me remito.

Pero cuánto tesón en recitales y declamaciones,
Cuánto café ofrecido al desdén de las musas
Y a la inclemencia del parnaso.

¿Mantenemos la poesía como mantenemos las muelas de juicio
O el cóccix,
Resabios del proceso evolutivo de la especie
Que en el futuro desaparecerá totalmente?
Seguro que en los albores de la humanidad,
Los mistificadores, los brujos, los hechiceros, los charlatanes,
Los encantadores, los mentirosos oficiales,
Todos primos hermanos de los poetas,
Cumplían una función social que hoy ya no logramos siquiera discernir,
Tan extendido está el embeleco por el mundo.

En lo personal, he malgastado muchas horas, mucho papel, mucha energía,
Perpetrando versos en todos los estilos conocidos,
Y también en alguno del todo desconocido
Con suerte dispar (¿pero quién determina qué es acierto y qué fracaso
En este tembladeral de lo relativo, lo vago, lo incierto, lo intuitivo?)
He querido dar forma a sentimientos variados, a hechos vividos,
Y más ambiciosamente, a lo que se escurre cuando se le sitia,
A entes más efímeros que positrones,
Al hormigón de lo fatal, lo irreversible, lo perdido para siempre.

A cambio, es muy magro lo que cargo en mi morral:
Un exiguo renombre parroquial,
Un sayo de excéntrico que de joven me placía,
Unas damas permisivas que acudieron al canto,
Un pespunte trascendente sobre la sordidez de las jornadas.

Y luego
El hábito de picar pleitos desiguales con lo dado
De inquirir lo que no tiene respuesta
De prodigarme en la más extraña de las ocupaciones humanas.

 

Sturm und Drang

Los muchachos del barrio no comprenden
Por qué tu sitio dura más que el de Numancia
Todos los días me preguntan
Qué nuevos predios he invadido
Qué avenidas han desbrozado mis vanguardias
Cuánto más resistirá tu ciudadela

Pero ellos nada saben
Te ven pasar de lejos y suspiran
Te aplican las leyes generales
Te derriban del pedestal donde te he puesto

Me dicen que si sigo leyéndote a Hoffmann y a Novalis
Y persiguiendo fantasmas por las noches
El panadero o el lechero
O cualquier otro varón soliviantado
Dará por tierra en quince minutos
Con mi plan quinquenal de abordaje
Y luego veré para qué sirve la poesía

En el barrio usamos pocas palabras
Y desconfiamos de los locuaces
Por eso no hay manera de contarles
Que me tiemblan las rodillas cuando me miras
Y que inmolaría un testículo
Por entender los vientos que te cambian el ánimo

Tenemos una relación neblinosa
Nos prodigamos sutilezas
Por tu culpa vivo distraído
Me dices que el yoga te hace bien
Sufres de un mal innominado
Me has contagiado la tristeza
Y ya no puedo vivir sin ella
Cuando me alegro siento traicionarte

Anoche llorabas sin saber por qué
Los muchachos del barrio dicen que es obvio lo que echas en falta
Yo contesto qué hato de simplones
¿Qué conocen de tu vida interior,
No hay otra cosa que hormonas y pulsiones,
Qué sería de la civilización
Sin estas elipsis que le crecen al espíritu?

Me purifico para merecerte
Cuando me asaltan las imágenes diabólicas
De la carne y su cohorte roja
Pongo la mente en blanco
Y respiro profundo

Cuando estamos los dos en posición de loto
Sentimos la energía del ser que nos transfunde
Y nos miramos con seriedad
Como si recién nos descubriéramos

Esperaré a que tú des el primer paso
Eso es un error de novicio
Dejaré que escojas el momento apropiado
Con esos remilgos la especie ya se habría extinguido
Seré paciente
Serás cornudo
La poesía me alimenta
Buen provecho

 

Bolero del De Efe

sobre el pedestal dominando la glorieta
las ancas poderosas
el arco y el carcaj
la noche in nuce
la cazadora acecha transeúntes
almas en pena que deambulan
por el paseo de la reforma
hacia ninguna parte

a hurtadillas al pasar
la curvilínea cazadora
es dueña del deseo colectivo
un punto de fuego suspendido
entre el rugido del tráfico
y las nubes de polvo y plomo que sofocan al de efe

para diana es esta noche de tequila y marihuana
noche transparente de alfonso reyes
envolviendo al valle del anáhuac
terremoto grado siete en la escala de richter
cuartucho revuelto y amor multiplicado por ene
remezones
y que nos lleve la que nos trajo

pero ella ya no viene
mientras espero en medio del gentío
recuerdo el mundo distinto que tuvimos,
y aquella manera de sentirnos cazadores perdidos
sin presa precisa
apremiados y tan jóvenes
tan de lleno y sin fisuras
en el aquí y ahora del recuerdo

los mariachis de plaza garibaldi
redoblaban los aullidos
cuando a la cauda de tus pasos
se enganchaban las guitarras y trompetas
pues en tu cuerpo cabían todos los corridos

pero de esto hace ya tanto tiempo
y estoy solo sosteniendo el episodio
como un atlas atontado
me quedé para mi mal
en la sección tenochtitlán de aire y ozono
donde respirábamos
esta cursilería sujeta con siete cerrojos de buen tono