I
Me queda grande la palabra hambre
mi barriga es casa en tiempo de comida quemada
soy un sitio cerrado que se restriega en contra de las papilas
la verdad es que los solos siempre buscamos donde comer, te busco,
te busco y hace tiempo oigo a los Beatles
mi pie titila siguiendo algún ritmo de sabana grande
veo caminar a una gran hamburguesa y suena el Regueton,
me culpo, suelo culparme después de las diez,
tengo una dieta estricta de romper la dieta: tus secuaces duermen.
II —A ella que aún tiene 17—
Mi ombligo guarda testimonio
batallas de pelusas y almohadas
pesadillas de miles de camas
peluches que tiré al suelo
regalos de novios de naftalina
y no me volví más fuerte
apenas aprendí a ver más debajo de mi corazón
cerca de la cintura siempre una cueva, un recuerdo.
III
Me gusta quebrar alas de mariposas
prender mi IPOD y hacer que escucho lo irrefrenable
digo quemar las alas de los bachacos
digo brincar encima de las libélulas
me gusta destruir esas pequeñas cosas irreparables
digo te amo y me escondo
dejo cartas de amor en el metro
voy a los suburbios y grito “tengan fe”
veo a Paul Newman como un Mesías,
veo al Mesías, soy el enviado, nací en la época privilegiada de los setenta.
IV
Busco entre unas cajas las tortas que dejó de hacer mi abuela los domingos
sigo siendo el que corría escapado a las arepas dulces
lejos del bullicio de la esquina de la gorda
soy un guaral de cosas que se fueron
trompo vano de teléfono público
que sirve y que no sirve según sea la emergencia
santo moto taxi que salta la cola
perdí el miedo al peso de la costumbre
ya no guardo papeles escritos con mi suerte.
V
Esta noche suenan los ratones
detrás del closet arman un nido
ellos sobreviven y cuando mueren chillan
sus casas son una procesión de edificios invadidos
esta noche escarban la pared
se aplastan y pasan debajo de la puerta
parecen fantasmas enanos buscando comida
se meten en las casas y se agarran sus esquinas
hasta que caen en la trampa
y otra casa más grande
la gran barriga de dios los engulle.
VI
Compilé sus ojos
como textos inéditos de las mañanas
he visto princesas pintando paraguas a la orilla de la playa
y a ella que no habló cuando estuvo el café
la recuerdo corriendo con su camarita
buscando el tema de la noche y copiando estrellas
componía Joropo Oriental y deslumbraba a Beethoven
sabía que el pescado era secreto de sal
nunca una palabra para decirla a ella
su bata china y su acento de corocora
podía frenar la arena cuando iba a levantarse.
VII
Fui a los matinée y bailé salsa
confieso que las canchas y las minitecas
hicieron ese daño terco de escaparme sin permiso
llegué tarde a hurgar las ollas y otros tesoros
y siempre me gustó cazar lo frío y lo recalentado
no tuve buenos hábitos y dormí en litera
de allí quizás el miedo a las alturas
de allí quizás el tiempo imperdonable
en que fui un brazo sellado un bailarín don nadie.