Poesía
Rayuela Taller de Ediciones
Caracas, 2006
Depósito legal: If1320068001928
ISBN: 980-6406-64-8
60 páginas
El mito de Adán y Eva no deja de ser seductor e inspirador. Bettsimar Díaz (Caracas, 1965) ha retomado la historia de la pareja primigenia que observa maravillada el mundo recién creado, y que habita el Edén sin más patrimonio que su candidez hasta que ésta se convierte en la causa de su desgracia, y la ha convertido en un canto de amor y dolor.
El libro se inicia con una “nota”, atribuida a un testigo imposible, en la que se explica que antes de salir del Paraíso, Eva cubrió su cuerpo y el de su amado con hojas de los árboles que pronto dejarían atrás. “En esas hojas”, cuenta el testigo, “estaban grabados los poemas con los que Adán rendía a diario la vida del jardín”. Y en la página siguiente es Eva quien da las indicaciones previas a la lectura: “En la nervadura de las hojas están las palabras, debajo de las hojas, como si fuese una sombra que se deshace lentamente, está la vieja vergüenza, pero debajo de ella, mucho más profundo e inmenso, está el corazón vivo y perfecto de sus poemas”.
Poemas que presentan a un Adán intacto, virgen de todo, que por sobre todas las cosas ama a su padre, quien le ha dado el poder de nombrar: “No hubo lugar a salvo de las palabras. / Y mi Padre dijo: / —Ordena, Adán, como creas, / Y reparte a cada cual su nombre”. Es así como nace inadvertidamente la poesía: “Vi cómo río también era canto / y cómo de canto eran los grillos, / vi al trigo volverse abrazo, / y al aire, aroma beso manantial / vi en los ojos luna nueva”.
El nacimiento de Eva, que le es presentada por su padre “como un buen amigo”, es recibido por Adán con un canto de amor. “Te pedí / no seas más del barro / ni del silencio / levántate y / sé de mí // Sé mi amor”. “Tu cuerpo de mi cuerpo / se levanta / y nacen versos y nacen alas”, le responderá ella; “Por ti yo me trenzo entre jazmines / y dilato la madrugada”.
Apenas se entrevé la tragedia cuando Eva regresa “de conocer las Serpientes”, seres tan elegantes como misteriosos de los que la mirada de la primera mujer se queda prendada. “Son tan bellas que sólo miran a sus cuerpos / lucen sus pieles / y se les va la luz dibujando lentos caminos en la arena”. El castigo del padre los sorprenderá y el dolor será insoportable: “Estoy desnudo Padre / tengo frío tengo sed”, escribe Adán, “Estoy desnudo Padre / estoy desnudo / Estoy sin ti”.
El libro está bellamente ilustrado con los grabados de Doré dedicados a la pareja que protagoniza el Génesis. Con rigor recuerda, en su contraportada, el novelista Adriano González León: “Pocas palabras místicas, en la tradición venezolana, registra nuestra crónica dispersa. Pero conmueve que alguien como Bettsimar Díaz, de la nueva generación, busque con originalidad las honduras de una poesía de la duda y la esperanza”.
Abogada de profesión, locutora y pianista, Díaz desarrolló estudios avanzados en religiones del mundo en New York University. Publicó su primer libro, Patio interior, bajo el sello de Monte Ávila Editores, en 1998. Desde hace más de diez años trabaja como directora artística de espectáculos, conductora de imagen artística y como productora ejecutiva y musical de producciones discográficas. Actualmente conduce el programa radial La Vuelta al Mundo, a través de La Radio del Ateneo de Caracas, 100.7 FM.