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Nicos Nicolaides50º aniversario de la muerte del escritor chipriota Nicos Nicolaides

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Se ha celebrado el medio siglo de la desaparición de uno de los más grandes escritores chipriotas (Nicosia, 3 de abril de 1884; El Cairo, 24 de febrero de 1956). Hijo de padres sin recursos, tuvo una hermana (Maria); sus progenitores murieron cuando apenas tenía siete años, entonces una tía materna se hizo cargo de ellos. Nicolás dejó la escuela primaria en el cuarto grato y comenzó a trabajar con un encuadernador que lo acabará despidiendo porque pasaba más tiempo leyendo que trabajando, entonces pasó al estudio de un pintor de iconos y ese sería su modo de vida durante bastantes años. Algunos de sus cuadros sobreviven todavía en aldeas de la zona de Pitsillia.

En 1907 emigró a Atenas; con este cambio de aires llegaron también sus primeros trabajos literarios escritos en poesía y prosa, aparecieron justo un año después en la revista ateniense AODO (Apo Ola Dia Olous: Todos los géneros, para todos los lectores). Sin embargo él estuvo estudiando un semestre en el Departamento de Bellas Artes de la Escuela Politécnica y simultáneamente escribió Galazio Louloudi (La flor azul) y en esa época incursiona en el mundo teatral. Sería su tercera ocupación.

En julio de 1908 marchó a Alejandría y El Cairo, que serían, junto a Atenas, las tres ciudades que conformaron su vida y se desplazaba entre ellas; fueron frecuentes también sus viajes por Grecia, Europa y Oriente Medio. Fueron años de una gran experiencia viajera y también de grandes conflictos en la región; en alguna ocasión fue detenido por las autoridades turcas (Siria, 1914). Visto desde la perspectiva que nos da el tiempo, podríamos calificarlo como una especie de trotamundos en el sentido más literal del término. Viajaba a pie y se alojaba en albergues que se proporcionan a gente sin recursos, esta fue una etapa de grandes penurias en su existencia en donde llegó a alimentarse de las sobras de los restaurantes por los que pasaba. Tuvo una vida bohemia y ello acabó afectando a su salud. Su principal fuente de recursos fue la pintura que ejecutaba sobre cualquier trozo de madera que le presentaban, aunque no descuidó su parte literaria en la que fue perfilando historias cortas y una prosa lírica en las que rápidamente desarrolló un estilo personal que le acabaría abriendo los círculos literarios de Atenas y El Cairo.

Entre 1915 y 1919 (I Guerra Mundial) estuvo en Atenas, y entonces se relacionó con Agras, Avregis, Kanzantzakis, Karyotakis, Paraschos, Papatsonis, Varnalis, etc. Fue uno de sus períodos más fructíferos y sus trabajos en prosa fueron muy buscados por los periódicos de su tiempo. Sus historias cortas conocieron grandes tiradas, entre otras, destacan Skeletheras (El esqueleto), To mystiko (El secreto), I Koukla (La muñeca), Oi Iperetes (Los sirvientes), Metathanato (Después de la muerte), etc.

En 1919 regresa a su isla natal con el objetivo de impulsar la vida literaria y publicar sus trabajos. Desgraciadamente no encontró el eco previsto y en 1924 acabará marchándose nuevamente a Egipto, en donde vivirá prácticamente hasta el final de sus días; sin embargo continuó su colaboración con Kypriaka Granmata (diario literario chipriota) y ayudando financieramente a su hermana (pagó los estudios de uno de sus hijos en el Harokopeion de Atenas).

Nicolaides, en fin, vivió en un tiempo de cambios y los tres campos en los que incursionó le sirvieron para generar los mínimos necesarios para la vida; una vida que para él era más sencilla de lo que otros colegas pensaban. Impartió clases, pintó, expuso y fue un referente de la cultura en lengua griega, participó en la democratización y la independencia de Grecia y Chipre y hoy es considerado uno de los más grandes literatos modernos. Sus obras principales fueron To Galazio Louloudi (La flor azul, 1919), Anthropines Kai Anthines Zoes (Vida del hombre y las flores, 1920), Diegemata (Historias cortas, Libro I; 1921), To Stravoxylo (El compañero de Peevish, 1922), O Skelethras (Historias cortas, Libro II; 1924), I Kali Syntrophisa (Historias cortas, Libro III; 1929), Anthropines Kai Anthines Zoes (segunda edición versión 1920; 1938), O Chrysos Mitos (El mito dorado, 1938), Apo to kalo kai (Más allá del bien y del mal, 1940), To Tria Karfia (Los tres clavos, 1948) y To Biblio tou Monachou (El libro del monje, 1946).

El sello que le dedicó su tierra natal el 16 de noviembre de 2006 fue diseñado por Liza Petridou; a la izquierda aparece un texto manuscrito, una vieja fotografía en la que nos lo encontramos leyendo, debajo va su firma manuscrita. El matasellos de primer día lo muestra de perfil (lado izquierdo), se imprimió en hojas de 20 sellos y se lanzaron 300.000 ejemplares con un facial de cinco céntimos. El Servicio Filatélico de Nicosia confeccionó cinco mil sobres de primer día y se cancelaron en la Administración Principal de Correos.