Los Príncipes de Asturias, acompañados por el Príncipe Muley Rachid de Marruecos, inauguraron el pasado martes 30 de octubre la nueva sede del Instituto Cervantes en Marrakech, el sexto centro de la institución en Marruecos, que iguala ya a Brasil con el mayor número de sedes. En el pasado curso académico, 16.000 alumnos estudiaron español en alguno de los centros del país africano.
Marrakech es la tercera ciudad en importancia de Marruecos, por detrás de Casablanca y Rabat. Se encuentra en una de las zonas más dinámicas del país y cuenta con un millón de habitantes, de los que casi el 40 por ciento es menor de 15 años. Tiene el segundo aeropuerto internacional más importante y absorbe el 30 por ciento de la oferta turística de Marruecos.
Con éste son ya cuatro los institutos asentados en ciudades tradicionalmente de mayor potencial lingüístico y cultural francés como Rabat, Casablanca y Fez, que vivieron hasta 1956 al abrigo de los colonos franceses. Los otros dos se encuentran en la que fue capital del protectorado español, Tetuán, y en Tánger, que fue durante varias décadas ciudad internacional y verdadero crisol de culturas en el estrecho de Gibraltar.
El Instituto Cervantes de Marrakech ocupa un edificio de 800 metros cuadrados distribuidos en cinco plantas. Está situado en el número 14 de la avenida de Mohamed V, en el barrio de Gueliz, una zona moderna de carácter residencial y comercial. En la fachada hay una vidriera central, sobre la cual se ha colocado para la ocasión un gran vinilo multicolor, obra de la artista Menchu Lamas.
El centro cuenta con ocho aulas para aprender español, un aula multimedia, salón de actos, biblioteca y diversas dependencias administrativas. Las clases comenzaron hace unos meses, y en el primer trimestre de este curso se han matriculado 510 alumnos.
“Hemos ido bajando al sur, pensando que todo Marruecos está interesado en la lengua y cultura española”, explicó la directora del Cervantes, Carmen Caffarel. El príncipe Felipe aseguró que este nuevo centro, verdadero impulso al diálogo, refuerza aun más las relaciones históricas de ambas orillas del Mediterráneo y especialmente entre Madrid y Rabat, promoviendo la “convivencia integradora”. El español, lengua de 400 millones de personas, “es nuestro mayor activo y mejor bien, por eso lo compartimos”, añadió.
Las relaciones de España y Marruecos disfrutan de una “vigorosa salud”, dijo el príncipe en su discurso, y expresó el deseo de España de hacer de sus vecinos “una sociedad cada vez más moderna y avanzada” así como “comprometida con los derechos humanos”.
Los príncipes Felipe y Letizia estuvieron acompañados por el Príncipe Mulay Rachid, hermano del rey Mohamed VI. También les acompañaron el ministro de Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, y su homólogo marroquí, Tieb Fassi Fihri.
Las autoridades españolas quisieron agradecer, también, la presencia de los dos premios Príncipes de Asturias marroquíes, Fátima Mernisi, de Literatura, e Hicham El Guerruj, de Deportes. En la ceremonia ocupó un lugar destacado el escritor Juan Goytisolo, asentado en Marraquech desde hace una década.
Caffarel descartó que, por el momento, esté previsto abrir un nuevo centro en el Sahara Occidental, donde el empleo de la lengua española se ha degradado en detrimento del francés, especialmente desde que en 1975 Marruecos ocupó la ex colonia.
La biblioteca del centro fue bautizada en homenaje a José Ángel Valente (Orense, 1929-Ginebra, 2000), escritor que fue objeto de un homenaje en el que participaron su viuda, Coral Valente, quien recitó algunos poemas del escritor que se leyeron también en árabe. La jornada concluyó con un concierto de música andalusí en el Teatro Real de la ciudad marroquí a cargo del grupo Zaman Alwasl. Participaron, entre otros, los escritores Juan Goytisolo, Luis García Jambrina y Claudio Rodríguez Fer.
Fuentes: ABC • EFE • Instituto Cervantes