Letras
Poemas

¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

Astillas

Contrariando equilibrios esenciales,
de espaldas a las simples maravillas
el Hombre sigue fabricando astillas
con los más estupendos materiales.

En búsqueda carente de ideales
no avizora siquiera las orillas
de la felicidad ...y de rodillas
la implora a las regiones celestiales.

Triste animal —mezquino aunque gregario—
que desprovisto al fin y solitario
clama y llora entre frías pertenencias,

tarde ya, mensurando arrepentido
todo el tiempo de amor que se ha perdido
gestionando minúsculas urgencias.

 

¡Oh ...soledad!

Porque a menudo cuando me repliego
de soliloquio fértil en procura
suelo alcanzar mi máxima estatura
y en ocasiones a poeta llego,

porque mis pocas horas de sosiego
y mis raros momentos de ventura
se concretan en zonas de clausura,
busco la soledad... y a ella me entrego.

Mas tanto crece el dominante apego,
con tal rigor a soledad me amura
que se ha tornado peligroso el juego:

Porque si bien mi producción madura
en soledad ...en soledad me niego
como poeta y como criatura.

 

Agua viva

Fluye obstinado por angosta grieta
de la montaña que violó el camino,
un curso de agua —cantautor hialino—
con ínfulas de arroyo en la cuneta.

Allí, un viandante, bajo el sol que aprieta
jadeante llega con andar cansino,
bebe... se baña y al frescor de un pino,
musita, recostado en su maleta:

“Esta agua es como el canto del poeta.
También el canto, cuando es más que un trino,
persiste y ante nada se sujeta.

¡Sí ...el canto es agua viva!... —si es genuino—
y horada la muralla más concreta
procurando su lírico destino”.

 

Fórmula

Un verso endecasílabo coloca,
luego un segundo que lo mismo mida,
paréale el tercero ...y enseguida
rima el cuarto al primero, pues les toca.

El molde tendrás hecho. Con muy poca
labor tu empresa se verá cumplida:
sigue en orden la rima y la medida
y al segundo cuarteto así derroca.

Para dar feliz término al combate
ataca con valor a los tercetos,
disponiendo tus huestes al remate

Y luego de salvar tantos aprietos,
si es que no has cometido un disparate
ya serás ...fabricante de sonetos.

     Pero para ser poeta
     No hay fórmula ni receta.

 

Elogio del gato

El gato es un señor ...Merece el gato
mi consideración y mi respeto.
Hace sus porquerías en secreto
Y exige su pitanza en limpio plato.

Hay quienes creen que es un ser ingrato,
mas yo que lo conozco y lo interpreto,
admiro a este libérrimo sujeto
que vive sin arraigo y sin contrato.

Prototipo del antiservilismo,
él jamás ejercita la obsecuencia
—que es la expresión más baja del cinismo—

Y así, con pertinaz independencia,
sin aceptar más amo que a sí mismo
disfruta siete veces la existencia.

 

El poema que acaso me suceda

Sólo un cuarto de vida por delante
—según las estadísticas— me queda.
Corto es el lapso... pero quizás pueda
construir un poema interesante.

Un poema no más ...será bastante
si vence al tiempo, si perdura y rueda
detrás de mí ...vital, sin que lo agreda
la ruin polilla en olvidado estante.

El poema que acaso me suceda
les va a calzar a todos, como guante
de fino encaje hecho en joyante seda;

Será una pieza breve. Tintineante,
redonda y ecuménica moneda
¡que he de acuñar en un feliz instante!

 

El dilema

¡Un cambio ...una reforma ...un nuevo esquema!
de nuestra evolución en todo tramo
siempre estuvo presente este reclamo
frente al imperio de cualquier sistema.

Sigue inmutable el secular dilema,
jamás el yugo alivianose un gramo.
¡oh ...cuántas veces ha cambiado el amo!
y ningún amo se ocupó del tema.

Que es tal la condición que nos conforma,
tan burda la ambición que nos inflama,
que el hombre, en general, tiene por norma

—sediento de poder de oro y de fama—
pedir, cuando está abajo, la reforma...
y la continuidad, si se encarama.

 

Casi “Clerambard”

¡Arañita! ...Me cautivas
con tu destreza en la tela
pero ...si dejo que vivas
pasaré la noche en vela.

Y aquí llevo largo rato
cavilando como un loco,
pues bien sé que si te mato
no podré dormir tampoco...

 

La más bella criatura

Me siento en plenitud cuando acometo
(después que me he ajustado bien el cinto)
dentro de su intrincado laberinto
mi lucha sin cuartel con el soneto.

Y voy de vericueto en vericueto,
no sé si por virtud o por instinto,
procurando ser cauto y ser sucinto
por no alterar la gestación del feto.

Pero no siempre basta mi coraje
para ver consumada esta criatura
que es la expresión más bella del lenguaje,

Y no admite en su límpida estructura
ni un lunar, ni la mínima fisura,
ni tolera el más tenue maquillaje.

 

Maravilla

—Maravilla ...¿sabes cómo
quisiera acabar mis días?...
diciéndote poesías
a la sombra de un aromo.
Y que tú allí, sin asomo
de dudas en el semblante,
segura y total, constante,
me ofrezcas por despedida
todo el amor que la vida
me ha robado a cada instante.

Y... que además, Maravilla,
sonriendo —aunque no se estile—
cuando ya mi barca enfile
su rumbo a la incierta orilla,
desde la sombra amarilla
del aromo compartido
me grites ...¡Adiós, querido..!
Y que al fin tu frágil mano
en vuelo corto y liviano
me acompañe ...¡hasta tu olvido!