Mari
Mari posa de lunes a viernes de 8 de la mañana a 8 de la noche. Mari posa para todo lo bello y estético dejando huella de sus movimientos, forma, genio y figura, pero no hasta la sepultura.
Al iniciar el día, Mari posa y piensa de qué color será su día. A Mari le gustaría que sus días fueran azules. Hoy es un día importante para Mari. Mari posa hoy para la foto de sus 15 años, edad en que todos nuestros días son azules pero no lo sabemos, los vivimos ébanos, argentados y pocas, pero muy pocas veces, soleados.
Mari posa hoy con la frescura de sus quince años, con su piel color carne de mamey, con el brillo de su pelo negro, con el almendra de sus ojos, y con el carmín de sus labios. Mari presiente que hoy será un día diferente. Hoy es un día AZUL. Mari posa frente a la ventana y observa a una MARIPOSA que amablemente se posa sobre su ventana. Mari posa su mano sobre la MARIPOSA y la bautiza, AZUL MARIPOSA.
Mari invita a AZUL MARIPOSA a adornar la fiesta de sus quince años, además quiere que AZUL MARIPOSA conozca a su amigo Libel Lula. Libel Lula vive en Brasil pero es de origen francés. Libel vendrá para la fiesta de Mari. Libel y Mari posarán toda la noche junto con AZUL MARIPOSA. Cuando Mari posa con Libel, sabe que el futuro ya llegó y, con él, el baile de los destellos salvajes.
Mari sabe que al final de la noche todo pasará y sólo quedará el recuerdo. Mari posa su hermoso y juvenil rostro dejando ver el esplendor de sus colores, los colores de la juventud, tan inconfundible, tan etéreo, que sólo las miradas de los que sienten sorpresa por lo bello gozarán de Mari al verla posar para la foto.
Primavera
Prima es amiga de Vera, se conocieron coincidencialmente en una primavera de hace ya algunos años. Prima es algo rígida en su forma de pensar y actuar según ella debido a una educación disciplinada y organizada y Vera es lo opuesto, es el color, el sabor y por lo tanto el calor; el calor del color de sus ojos bellos y transparentes. Todo el que tiene cercanía con Vera siente ganas de apapacho de arrunche de relajarse sobre su cuerpo cálido y misteriosamente envolvente. Prima, que lo sabe, mira con recelo a Vera y trata de ponerla en su lugar dándole consejos algo pasados de moda, le habla de una moral ya acabada por los rigores de la modernidad, qué digo de la modernidad, del descaro.
Los mejores momentos son los que Prima pasa con Vera, Vera arrastra a Prima con su despliegue de color y de verdor y la invita a despojarse de su disfraz rígido; de su máscara pálida de su mirada quebrada y aguada donde no hay expresión, donde parece que el tiempo y las personas le jugaron una mala pasada. ¿Qué habrá detrás de todo ese amargo sentir? ¿Será causa de un mal amor o un amor causa de un mal final? Porque de esos casos sí abundan en el planeta. Prima y Vera se reúnen una vez a la semana. La cita es; miércoles a la hora del almuerzo. El miércoles es el día más esperado por Prima. Se arregla a su manera, se pone sus mejores galas y alhajas para así en su negro ritual demostrar cuán importante es ese día para ella. Aunque Prima no admite su rigidez corporal, mental, verbal, pasional, y visual, se deja llevar por la voz cascada de Vera intentando reconocer en el sonido de esa voz todo el bullicio que lleva por dentro, todo lo que siempre ha querido decir y que es en esa voz donde encuentra la voz que nunca aprendió hablar que nunca se exteriorizó y por lo tanto el orden de su mundo y de su vida se atrofió. Prima no lo sabe con certeza, pero cuando lo descubra se llevará una gran sorpresa.
Cada miércoles, Prima sin saberlo mira con mucha atención a Vera, a Vera le parece que esa mirada atenta, profunda y algo maliciosa es parte del ritual de rigidez, donde Prima esconde sus más deseables e indeseables pensamientos acorazados en su mirada fija, sin demostrar interés en lo que ve, aguada y casi a punto de llorar.
Al comienzo de la relación de Prima y Vera era muy complejo saber de qué lado estarían. Visualicemos, Prima rígida como un bastón de acero, fría y gris como un día lluvioso y Vera tibia como la primavera, como el primer día de sol después de un largo invierno donde todos los mortales esperamos ansiosos tendernos sobre nuestras espaldas y esperar que el manto amarillo cubra nuestros cuerpos entumecidos por el invierno.
Después de un saludo entre Prima Vera y miradas de complicidad. Vera agitada por la emoción de ver a Prima le cuenta sus andanzas sus conquistas y por qué no, algunas de sus travesuras en un lenguaje divertido y atropellado, hay tanto que contarse y tan poco tiempo para verse; pues Vera siempre tiene sitios a donde ir personas a quien visitar y noches a quien dedicar. Prima escucha, mueve la cabeza aprueba o desaprueba, no interrumpe a Vera porque eso la divierte a su manera. Vera le apacigua la curiosidad de vivir.
Hay tanto que contar dice Vera, y Prima, con mirada de desolación pero internamente habitada por amores fallidos, palabras sin destino, habitantes sin visitantes, sólo siente que quiere llorar que quiere enojarse y quiere encontrar en su rígida atención el mensaje que aguarda. Primavera de hace ya algunos años. ¿Cuánto hace que nos encontramos? Hace ya muchos boleros contesta Prima, y las dos sujetas a la temperatura de su mirada cantan la estrofa de una de sus favoritas “Reloj, no marques las horas, porque voy a enloquecer, ella se irá para siempre cuando amanezca otra vez... reloj, detén tu camino porque mi vida se apaga, ella es la estrella que alumbra mi ser, yo sin su amor no soy nada. Ta, ta, ta...”.
Prima y Vera se despiden como todos los miércoles, esperando el siguiente, quedando en Vera como siempre la incertidumbre de si algún día Prima sucumbirá al placer de la desobediencia. Lo que Vera no sabe ni sabrá es que Prima, alentada por los boleros y en su memoria, la cascada voz de Vera se entrega a sus rígidos placeres en la intimidad de un mundo que no sabe de olores ni de sabores. Primavera de hace ya algunos años.
Oh qué será
Oh qué será qué será... es la frase de una canción, ¿quién canta?... no recuerdo. Oigo la canción y me hago la misma pregunta. Pero para el tiempo en que vivimos es una buena frase. Hoy todo es en un interrogante. El mundo nos sacude cada día al abrir los ojos. Cómo recibimos el nuevo día Yo, Tú, Él, Ella, Nosotros, Vosotros y OTROS (con los que tengo que convivir diariamente) y los demás, creería que muy similar.
Primer ruido del amanecer de nuestras conciencias, el que nos sustrae del apacible viaje de placer por los túneles del inconsciente donde todo es suave, relajado y además vivimos momentos importantes, inesperados, como besar al vecino o vecina, volar sin ayuda, saltar sin esfuerzo, comer sin llenarse, hacer compras desnudo. ¿Cómo sería la realidad si viviéramos lo que vivimos en sueños? Ya lo averiguare. Iré de compras desnudo, o intentaré volar sin ayuda.
Este ruido tiene nombre como todo; ALARMA algunos de sus sinónimos, prevención, sobresalto, susto, temor y es así como recibo el día, no sabría cómo enfrentarme a las personas, las obligaciones, las responsabilidades, las que tengo pendientes, y las que adquiriré por donación del nuevo día. Las emociones también me dan susto, me producen temor. Ver a mi pareja cada día también es sinónimo de ALARMA. Pienso en si desde las doce horas en que dejé de verla, algo habrá cambiado y esperaría que así fuera, no soportaría estar con alguien que no genere cambio en su interior, lo estático no me apetece, para eso, sería mejor salir con un gato de porcelana. Pero la ALARMA no está en sus cambios internos sino de la forma como me ve cada día. ¿Qué verá en mis ojos para que quiera permanecer a mi lado? Eso me sobresalta. Mientras doy vueltas en la cama y hago los reglamentarios ejercicios de estiramiento pienso en cómo me gustaría cambiar algo de ese despertar. Ese algo sería... una voz, una voz calmada, mas no colmada de problemas, melodiosa mas no melosa, que me dijera la frase perfecta. Buenos días, no, ya está muy usada y no me gusta lo usado. Algo así como una frase Shakesperiana: “¿Qué hay aquí? ¡El retrato de lo bello! ¿Qué semidiós duplicó así su creación? Aquí duerme y despierta con sus labios entreabiertos por suaves suspiros”. ¡Ah! Ese sería mi dulce despertar. ¿Cómo renombraría ALARMA si mi despertar fuera una voz? es entonces cuando me pregunto. ¿Oh qué será qué será?
Las noticias, otro integrante de cómo nos zarandea el mundo al despertar. Este librillo de terror que afanosamente busco en la mañana como si allí fuera a encontrar la respuesta de por qué ALARMA me sacó de mis sueños, de mis besos de amor y de mi desnudez y error, encuentro que mientras dormía, algunos perecían y otros muchos nacían. Oh qué será qué será de estos nuevos participantes. Si el LITEMA (libro de terror matutino) no trajera esa avalancha de muertes, desastres, abusos, nacimientos, ofertas, películas, cantantes, páginas sociales, deportes, ¿cómo entonces saciaríamos nuestros bajos instintos? Hay que seguir leyendo el LITEMA. Ah, olvidé dos secciones importantes de este librillo, el crucigrama y el sudoku, los que nos aseguran la coherencia y no la demencia.
Aquellos que sobrevivieron mientras dormía probablemente tengan mi mismo interrogante. ¿Oh qué será qué será, cuando pase la calle?, ¿cuando llegue al trabajo?, ¿cuando salga a almorzar?, ¿cuando lleguen las cuentas?, ¿cuando la niña que me gusta me mire a los ojos?, ¿cuando me paguen?, ¿cuando me atraquen?, ¿cuando me maten? ¿Oh qué será qué será?