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Juan Gelman obtiene el Premio Cervantes 2007

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El poeta argentino Juan Gelman (Buenos Aires, 1930) fue distinguido este 28 de noviembre con el Premio Cervantes 2007, considerado el galardón más importante de las letras hispánicas. Gelman se impuso por mayoría, tras varias votaciones del jurado, sobre una treintena de candidatos, entre ellos Gabriel García Márquez, Nicanor Parra, Mario Benedetti, Juan Marsé, Juan Goytisolo, Ana María Matute, Antonio Muñoz Molina y Blanca Varela.

Concedido por el Ministerio de Cultura de España en reconocimiento al conjunto de la obra de un autor, el llamado Nobel de la literatura hispánica ha cumplido con la tradición y ha recaído este año en un escritor del otro lado del Atlántico, que recoge el testigo de otro poeta, el leonés Antonio Gamoneda, premiado en 2006.

El fallo de este premio, que está dotado con 90.450 euros, fue hecho público por el ministro de Cultura, César Antonio Molina, tras la reunión que mantuvo el jurado, presidido por el director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la Concha, quien aseguró que Gelman es un Cervantes “muy digno”, del que ha destacado su capacidad para jugar con “la musicalidad y el ritmo de las palabras” sin abandonar el compromiso social y político que caracteriza toda su obra literaria.

El escritor argentino se ha declarado “emocionado” y ha asegurado que vive “para escribir poesía” y que aún continúa escribiendo porque a su edad, “más que una vocación, es un vicio”. “Yo no considero a la poesía como una profesión, la poesía es algo que llega cuando ella quiere y no es que uno la pueda invocar o convocar: nadie se sienta a escribir poemas porque quiere o porque se lo propone”, confesó. Además, manifestó una “doble emoción porque el grupo de candidatos, todos ellos merecedores, son escritores de primera fila que yo admiro mucho”.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, transmitió en un telegrama su felicitación a Gelman, quien es el cuarto argentino en conseguir el Cervantes. A su juicio, es “un merecido reconocimiento a su obra literaria, que trasciende fronteras e idiomas, que ha sabido hablar al corazón y a la inteligencia de los hombres en la justicia y de la verdad”.

Según Zapatero, vida y obra de Gelman “son símbolos de la resistencia de la palabra frente al horror, símbolos de esperanza”, demostrando que “sí hay poesía después de la barbarie”. “Su palabra, que es palabra de muchos, abre espacios para entender lo incomprensible, para darle sentido al dolor, para seguir viviendo con la esperanza y la capacidad de amar intacta, para sentirnos uno y muchos en torno a ella”, agregó.

Poeta, periodista y traductor, Gelman ha demostrado a lo largo de su vida ser un maestro de ese “oficio ardiente” que para él es la poesía, un género que ha combinado con su actitud cívica y su constante denuncia de las violaciones de los derechos humanos.

Gelman es el poeta argentino más premiado de su generación, la de los años 60-70, y ha merecido ya galardones como el Nacional de Poesía argentino, el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, dijo en un comunicado que la concesión del Premio Cervantes 2007 a Juan Gelman “supone el reconocimiento a la obra de uno de los grandes poetas hispanoamericanos del último medio siglo”.

Caffarel afirmó también que desde las primeras obras a las últimas, el poeta y periodista “ha bebido en el mejor patrimonio de ambos lados del Atlántico: desde Juan de la Cruz a César Vallejo, pasando por la Generación del 27”.

El escritor uruguayo Mauricio Rosencof consideró que el premio “lo recibirá Juancito pero lo celebramos muchos”. Para Rosencof, el argentino “es uno de los grandes poetas no solo de Iberoamérica sino de todo el mundo y, además, es un luchador social y por las causas justas de toda la vida”.

El poeta, ensayista y novelista madrileño Luis Antonio de Villena consideró que la concesión del galardón al poeta argentino está “muy bien dada” pero que “resulta curiosa esta actual tendencia a premiar a una única línea poética: la de la poesía metafísica frente a una poesía más realista. Es algo que me choca y que me parece mal, puesto que deberían premiarse todos los estilos”, concluyó el escritor.

Natural del barrio de Villa Crespo, en Buenos Aires, Gelman aprendió a leer a los 3 años y pasó su infancia andando en bicicleta, jugando al fútbol y leyendo. Simpatizante de Atlanta, el club de fútbol del barrio, en el que años después le pondrían su nombre a la biblioteca, algo que él considera “el homenaje más grande de su vida”.

Comenzó a escribir poemas de amor cuando tenía ocho años y publicó el primero a los once (1941) en la revista Rojo y Negro. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires. A los quince años ingresó a la Federación Juvenil Comunista. En 1948 inició estudios universitarios de química en la Universidad de Buenos Aires (UBA), abandonando poco después para dedicarse plenamente a la poesía.

En 1955 fue uno de los fundadores del grupo de poetas El Pan Duro, integrado por jóvenes militantes comunistas que proponían una poesía comprometida y popular y actuaban cooperativamente para publicar y difundir sus trabajos. En 1956 el grupo decidió publicar su primer libro, Violín y otras cuestiones.

En 1959, a raíz de la Revolución Cubana comienza a adherir a la posibilidad de la lucha armada en Argentina y a disentir con la postura del Partido Comunista. En 1963, durante la dictadura de José María Guido, fue encarcelado con otros escritores por pertenecer al Partido Comunista, hecho que provocó movimientos de solidaridad y publicaciones de sus poemas en protesta por su detención.

Luego de ser liberado abandonó el Partido Comunista para comenzar a vincularse a sectores del peronismo revolucionario, formando en 1967 parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación peronista-guevarista, que a partir de 1974 se fusionaría con otras organizaciones guerrilleras peronistas como Montoneros y Descamisados.

Con otros jóvenes que también habían abandonado el Partido Comunista como José Luis Mangeri y Juan Carlos Portantiero formó el grupo Nueva Expresión y la editorial La Rosa Blindada, que difundía libros de izquierda rechazados por el comunismo ortodoxo.

En 1966 comenzó a trabajar como periodista. Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Panorama (1969), secretario de redacción y director del suplemento cultural del diario La Opinión (1971-1973), secretario de redacción de la revista Crisis (1973-1974) y jefe de redacción del diario Noticias (1974).

En 1975 fue enviado por Montoneros al exterior para hacer relaciones públicas y denunciar internacionalmente la violación de derechos humanos en la Argentina, durante el gobierno de Isabel Perón (1974-1976). En esa situación se encontraba cuando se produjo el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que inició la dictadura militar autonominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), e impuso un régimen de terrorismo de Estado que causó la desaparición de 30.000 personas.

El 26 de agosto de 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva (19) y Marcelo Ariel (20), junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena (19), quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. En 1990 fueron hallados en un tambor lleno de cemento arrojado al río, los restos de su hijo, quien había sido asesinado de un tiro en la nuca.

En 1978 Gelman averiguó a través de la Iglesia Católica que su nuera había dado a luz, sin poder precisar dónde ni el sexo. Veinte años más tarde el escritor averiguó que había sido trasladada a Uruguay, a través del Plan Cóndor que vinculaba a las dictaduras sudamericanas y Estados Unidos, donde fue mantenida viva al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo.

La investigación sobre la suerte de su nuera y su nieta fue bloqueada intencionalmente por el gobierno uruguayo a pesar de la presión internacional, hasta la asunción del presidente Jorge Batlle en 2000, año en el cual se reunió con su nieta.

La semana pasada, el abogado de Gelman, Marcelo Buigo, pidió a la justicia argentina que cinco represores sean sometidos a juicio por el asesinato de Marcelo Ariel Gelman. “No caben dudas de que los imputados obraron con conocimiento y voluntad. En efecto, dadas las condiciones de detención, que se llevaron a cabo dentro del marco de la represión instaurada el 24 de marzo de 1976, sabían que actuaban sobre seguro, sin riesgo para ellos porque sabían que no existía la más remota posibilidad de alguna acción defensiva por parte de la víctima”, señala Buigo en el escrito que presentó ante el juez federal Daniel Rafecas.

Los represores que irán a juicio por el caso del hijo del poeta son Néstor Horacio Guillamondegui, entonces jefe del Departamento de Operaciones Tácticas I de la Dirección de Operaciones Informativas (OT 1); Rubén Víctor Visuara, sucesor del anterior y titular del cargo el día en que asesinaron al hijo de Gelman; Eduardo Rodolfo Cabanillas, uno de los jefes del centro clandestino de detención Orletti; Honorio Carlos Martínez Ruiz y Eduardo Alfredo Rufo, dos de los agentes que actuaban en Orletti como torturadores.

Salvo una breve entrada clandestina a la Argentina en 1976, Gelman permaneció exiliado en el exterior residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México y trabajando como traductor de la Unesco.

Gelman fraguó en 1976 el primer repudio público a la dictadura argentina, en el diario Le Monde, firmado por varios jefes de gobierno y de la oposición europeos, entre ellos Francois Mitterrand y Olof Palme. En 1977 adhirió al recientemente creado Movimiento Peronista Montonero, aunque ya con graves disidencias con su conducción. Lo abandonaría tres años más tarde, exponiendo sus razones en un artículo publicado en Le Monde en febrero de 1979. En respuesta Montoneros acusó a Gelman de traición y lo condenó a muerte.

En 1980 volvió a publicar un libro después de siete años, con el título de Hechos y relaciones, al que le seguirán Citas y comentarios (1982), Hacia el Sur (1982) y Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota) (1983).

Luego de la Guerra de Malvinas (1982), el 10 de diciembre de 1983 los militares abandonaron el gobierno, asumiendo el gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Gelman sin embargo no pudo volver a su país debido a las causas judiciales que se mantuvieron abiertas contra él por su pertenencia a una organización guerrillera, en las que se ordenó su captura.

Escritores de todo el mundo protestaron por la persecución de la que era objeto el autor en su país, entre ellos Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alberto Moravia, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Octavio Paz y otros. La presión internacional tuvo éxito y a comienzos de 1988 la justicia dejó sin efecto la orden de captura, tras lo cual volvió a su país en junio, luego de trece años de estar ausente. Pese a ello, Gelman decidió radicarse en México, donde permanece en el presente.

En lo que quedaba de la década del 80 publicó La junta luz (1985), Interrupciones II (1986), Com/posiciones (1986), Eso (1986), Interrupciones-I e Interrupciones-II (1988), Anunciaciones (1988) y Carta a mi madre (1989).

El 8 de octubre de 1989 fue indultado por el presidente Carlos Menem, junto a otros 64 ex integrantes de organizaciones guerrilleras. Gelman rechazó la medida y protestó públicamente contra ella a través de una nota publicada en el diario Página/12.

En la década del 90 publicó Salarios del impío (1993), La abierta oscuridad (1993), Dibaxu (1994), Incompletamente (1997), Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, coautor con su esposa Mara La Madrid (1997), Prosa de prensa (1997) y Prosa de prensa (1999). En los últimos años ha publicado Tantear la noche (2000), Valer la pena (2001), País que fue será (2004), Oficio ardiente (2005), Miradas (2006) y Mundar (2007). En la actualidad es columnista del diario Página/12 y mantiene una bitácora personal.

El Cervantes reconocerá toda su obra el próximo 23 de abril, Día del Libro, cuando los Reyes de España le entreguen en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el prestigioso galardón.

Fuentes: Diario Siglo XXIEl PaísWikipedia