Letras
Poemas de lo desnudo, de lo que busca a tientas

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a la luz de la lámpara

a la luz de la lámpara
cuando afuera oscurece
leo y escribo
me escucho por dentro
la palabra en el cuerpo
azul es la noche donde miro
azul profundo
como de mar abierto

 

abierto lo vacío

abierto lo vacío
y sin embargo
cubierto de epigramas
textura piel paisaje
un afuera de nombres
como si hiciera falta
como si alguien lo esperara
como si no bastara
ser y estar presente

 

no escribas el deseo

no escribas el deseo
más que con las letras del deseo
patio recién lavado al sol del verano
reflejos en el agua que resbala
de las paredes de piedra
sorteando las lajas
rumbo al sumidero

 

siete veces te alabo

siete veces te alabo
tres veces te niego
vertical de luz
horizonte de sombra
imagen de nadie
semejanza de todo
en la espera: nunca
más que siempre: ahora

 

pregunto

pregunto
en la noche
enciendo el fuego
respiro en su llama
ilumino el círculo
dibujo signos
de mirada invisible
acompaño la ausencia
como una cifra abierta
avanzo y regreso

 

me dejé a Dios en los talones

me dejé a Dios en los talones
me lo dejé cuando me iba
pisándome las ganas
contándome los pasos
                                   me lo dejé mirándome de atrás
como una sombra fiel
                                   que sigue iluminando
me lo dejé para salir a buscarme
pero me lo dejé ahí
                              en los talones del regreso
                              en las mochilas del paso
me lo dejé esperando

 

cansado de ser Dios todo el tiempo

cansado de ser Dios todo el tiempo
en un hábito que aprieta
                                     de sisa y espalda
                                     de iglesia o de credo
                                     de culpa sin fondo y forma sin deseo
el tres veces santo
                            pareciera haber cerrado su tienda
dejando al hombre
                            con la conciencia de estar solo
sin nube que lo guíe
                               en el desierto
pero no para inclinarse
                                   ante registros sucedáneos
de fuera o dentro de su espejo
                                              sino para ponerse de pie
y levantar la frente

con una corona en su cabeza
                                             un hombre así esperaría
el regreso de Dios

 

afuera está el mundo

afuera está el mundo
el que dice sí sí
                        y con las manos aplaude
el que renguea
                      cuando habla
el que manquea
                        cuando piensa
el que babea
                   cuando ama
y no se sabe bien si estornuda o ríe
si canta para imitar a los pájaros
o gime porque algo lo asfixia
sube y baja
tobogán
escondida
si juega a la vida
                         o demora la muerte
afuera afuera
¿no será hora de salir a buscarlo
                                                  y decirle que entre?
porque se hizo de noche
                                     y hace frío

 

las cosas que se acumulan en cada palabra

las cosas que se acumulan en cada palabra
                                                                   sobran
así como falta la palabra única
                                                para esta cosa irrepetible
de manera que para restituir el equilibrio
entre aquello que sobra y esto que falta
                                                              en stock
acaso resulte preciso
                                realizar un nuevo pedido
en demanda de otro lenguaje
                                             y de otra realidad

 

un silogismo concluye la muerte de Dios

un silogismo concluye la muerte de Dios
pero también la muerte del hombre
que razona el silogismo

un silogismo queda entonces bailando solo
con el trabajo de ser
un nuevo Dios
que invente al hombre

 

trepar hasta los ojos

trepar hasta los ojos
caer en cualquier parte
abrir una heladera
sentir el frío adentro
incendiar el colchón
con la estufa encendida
trepar con las medias
y el pantalón de entre casa
con el pelo revuelto
y un moco en los labios
con las manos de ella
abrazando mi cara
trepar los dos
pero trepar de a uno
hasta donde podamos
hasta el invierno de Dios
con lo puesto
y sin equipaje
el último día