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Poetas rindieron homenaje a Aleixandre en su antigua casa

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La casa donde vivió Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-Madrid, 1984) entre 1927 y 1984, en la antigua calle Velintonia, que ahora lleva su nombre, se abrió este 15 de diciembre, después de 23 años, para servir de escenario a un homenaje al premio Nobel 1977 en el que participaron actores, amigos, músicos y familiares de Aleixandre, quienes pusieron voz a poemas de algunos de sus libros, como Historia del corazón o Los encuentros, entre otros.

“Resulta incomprensible que esta casa, única en Europa por su historia, agonice habitada por el olvido”, afirmó, al abrir el acto, Alejandro Sanz, presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre y secretario del Ateneo de Madrid, agrupaciones que lo organizaron junto con la Fundación Cultural Miguel Hernández, que editó para la ocasión un facsímil con el poema que el Nobel dedicó al poeta de Orihuela.

Amaya Aleixandre, sobrina nieta del escritor; Juan de Loxa, estudioso de su obra; José María Gallego, Ricardo Zamorano —que ilustró cuentos de Aleixandre— y la viuda de Rafael Montesinos fueron algunos de quienes acudieron a leer poemas, entre los muchos que comunicaron sus emociones a los presentes, todos reunidos en una sala vacía y de paredes desconchadas que fue en su día el salón comedor y donde el 14 de diciembre de 1984 se instaló la capilla ardiente del poeta.

El cantautor granadino Enrique Moratalla, acompañado por un guitarrista, interpretó el poema “Instante”, que musicalizó junto al desaparecido Ángel Luis Luque; y dos violinistas, Adela y Néstor, de una orquesta de cámara, tocaron la obra “Dúos para dos violines”, de Campagnoli.

García Lorca, Gerardo Diego, Emilio Prados, Cernuda, Dámaso Alonso, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Claudio Rodríguez y José Hierro fueron algunos de quienes estuvieron en ese espacio, según recordó Sanz, quien dijo que Aleixandre hubiera querido que su casa siguiera siendo lo que fue con él: la Casa de la Poesía. Sanz tachó de “insensibilidad”, “incultura” y “falta de voluntad política” a los gobernantes, en la honrosa tarea de proteger una casa que debería ofrecer actividades de poesía.

La familia del poeta califica de “ridículo” el valor catastral de la casa, que las administraciones públicas (Ministerio, Ayuntamiento y Comunidad) no están dispuestas a pagar.

Sanz evocó a Aleixandre como “ejemplo de dignidad y un amigo generoso”, destacó “su autenticidad y moralidad inquebrantables” y recordó que “permaneció aquí junto a su hermana Conchita —pilar fundamental en su vida—, en un doloroso exilio interior”. A pesar de lo cual, Velintonia 3, en la época de la dictadura, fue también, agregó, “una isla de libertad para muchos”.

Mencionó a los políticos que desfilaron por la casa “para hacerse la foto sonrientes” cuando el poeta obtuvo el Nobel, para luego criticar que “algunos de ellos desempeñen aún cargos de poder sin acordarse de la generosa hospitalidad de Vicente, ni de lo que sigue representando esta casa en la historia de nuestra literatura”.

“Quizá parezca increíble que éste sea el único acto que se vaya a rendir al poeta en este año conmemorativo, lo que nos produce una gran decepción y tristeza, como el que estén descatalogados los libros de quien ha sido uno de los mayores poetas del siglo XX”, concluyó Sanz.

Fuente: EFE