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XV Encuentro de Escritores de Colombia y Venezuela

XV Encuentro de Escritores de Colombia y Venezuela

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Este año el Encuentro de Escritores de Colombia y Venezuela arribó a sus, esperamos, primeros quince años de existencia. Se celebró en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira (Venezuela) del 8 al 11 de noviembre. La delegación colombiana, encabezada por los dilectos Ciro Pérez y Rodolfo Carrillo, llegó al Círculo Militar el jueves 8 a eso de las 5 de la tarde; hay que destacar que resultó una delegación bastante nutrida. En su mayoría venían de participar en la Bienal Gaitán Durán de Narrativa y la Cote Lamus de Poesía. Los grandes ausentes del encuentro fueron Triunfo Arciniegas —que resultó ser el ganador de la Gaitán Durán con un libro de cuentos para adultos sobre amores femeninos, y quien por un viaje a la Feria de la Guadalajara, en México, hubo de faltar a la cita en San Cristóbal— y Octavio Escobar Giraldo —quien por compromisos en Bogotá pudo sólo estar presente en las actividades de la Bienal en Cúcuta. El primer fallo fue el hospedaje, el hotel del Círculo Militar realmente es pésimo, la comida lamentable: sin sopa, ni postre, ni café y, por supuesto, ninguna variedad para escoger.

La inauguración se realizó en el Tennis Club de San Cristóbal. Este es un club que está cumpliendo en este 2007 ochenta años y fue creado por la alta sociedad sancristobalense. Allí desde hace cuarenta y siete años se reúne todos los meses la Peña Literaria Manuel Felipe Rugeles, la cual fue creada por un grupo de intelectuales de la ciudad a modo de homenaje al ilustre bardo tachirense, y tal vez también un poco a modo de desagravio de tantos sinsabores que el devenir político y los radicalismos produjeron en su ánimo y que al fin lo llevaron a la muerte. En ese marco se premió al ganador del concurso de poesía y se informó el cronograma de actividades de los días subsiguientes. Esa noche el maestro de ceremonias fue Pedro José Pisanu. Al público se dirigió Carmen Teresa Alcalde en representación de la peña para dar la bienvenida, luego Luis José Oropeza hizo otro tanto en nombre de la Asociación de Escritores del Táchira, Ciro Pérez por los escritores colombianos y Daniel Suárez Hermoso, dieron sendos discursos muy interesantes; el primero hizo todo un paseo por la obra de Antonio Mora, por su significado en las letras regionales, demostrando conocer toda la obra de Mora; de esta manera se inició el homenaje a este escritor, nativo de Pregonero. La Asociación de Escritores de Norte de Santander homenajeó y condecoró al siempre diligente Ciro Pérez por todos sus años de dedicación con las letras y con el encuentro. No hay palabras para describir la emoción de Ciro, además de que todo fue hecho de sorpresa, el hombre no tenía ni idea de ese reconocimiento y la alegría y el estupor se reflejaban parejas en su rostro. Y nos alegra mucho que la asociación haya tenido ese gesto con él pues realmente Ciro parece una hormiguita trabajando siempre en pro de la literatura y merece ese y más reconocimientos. En resumen la noche fue muy grata y animada.

Todas las actividades diurnas se hicieron en la Biblioteca Pública Leonardo Ruiz Pineda, la cosa estuvo un tanto tensa el viernes, pues por la 5ª Avenida había una marcha de estudiantes opositores al gobierno y por la 7ª estaba una de afectos al gobierno. La biblioteca está en el medio del punto convergente de ambas avenidas, siendo todo esto centro de la ciudad de San Cristóbal; afortunadamente no pasó nada desagradable, sólo la tensión natural que la situación producía. Ese día entre los ponentes estuvieron Jorge Gómez Jiménez, por Venezuela, y Lusmary Giraldo, Álvaro Miranda y Winston Morales, por Colombia. Hubo también un taller de poesía dictado por Luis José Oropeza. En la tarde hubo varias actividades, unas en San Cristóbal y un recital en la ciudad de San Juan de Colón, que fue a la que asistió quien suscribe esta nota. Este de Colón fue un evento bien coordinado, ordenado y organizado, sin altibajos. Se llevó a cabo en las instalaciones de la Casa de la Cultura Pedro Antonio Ríos Reyna. Las lecturas se realizaron en grupos de cuatro para darle oportunidad cómodamente a todos los invitados, que eran los siguientes, por Venezuela: William Osuna, Iris Villamizar, Dory Rojas, Arnulfo Quintero López, Amanda Reverón, Susana Potente, Ulrike Sánchez, Jorge Gómez Jiménez, Isabel Rivas, Daniel Suárez Hermoso, Natividad Barroso, Gilberto Cedeño, Marco Antonio Mendoza; por Colombia: un recital poético musical a cargo de Juan Antonio Durán Mendoza (escritor), Luis Carlos Almeira (declamador) y Rafael Ángel Gelves Contreras (guitarrista).

También leyeron Álvaro Flores, Margoth Quintero y Pedro Quintero, de la Universidad Simón Bolívar, y Luis Antonio Ortega Gelves. Como dicen algunos: un acto muy humilde pero bien hecho. En la noche hubo una lectura de jóvenes poetas en el Ateneo, actividad organizada por Freddy Ñáñez, “Chucho”, coordinador de la Plataforma del Libro y la Lectura en el Táchira, y que contó entre otros con la presencia de los poetas Saúl Gómez y Rodolfo Ramírez Soto, ambos de Colombia; también la poeta peruana Cecilia Podestá, un poeta argentino y otro ecuatoriano. Este evento comenzó con retraso, cosa que realmente no se entendió pues de esos chicos no había ninguno en Colón, lo que hacía injustificable la tardanza. Pero a pesar de esto fue una buena lectura donde se oyeron trabajos muy interesantes. La acción se inició esa noche con un performance de la agrupación dancística Andanza, encabezada por la excelente bailarina tachirense Sidy White, y luego se procedió a la lectura de textos.

El sábado 10, en la mañana, entre los ponentes por Colombia estuvo el narrador Jaime Echeverri, y en la tarde estaba pautada la lectura en homenaje al difunto poeta nortesantanderiano Tirso Vélez, y que estaba convocada para hacerse en la Plaza Bolívar pero hubo de trasladarse para el Ateneo, por lo mismo de lo tensas que estaban las cosas en la calle. Igualmente sucedió con el taller de narrativa que dictó Pedro José Pisanu en principio en la Biblioteca Pública. También estaba pautada una actividad en la ciudad de Rubio que fue cancelada.

Se suponía que este encuentro era en homenaje al poeta tachirense Antonio Mora y esa noche del sábado era el acto central, durante el cual se haría mayor énfasis en el homenaje. Pero en realidad eso resultó ser cualquier cosa menos un homenaje. Antes de comenzar el acto —que por alguna extraña e insólita razón se efectuó en la galería Eugenio Mendoza del Ateneo, donde en esos días se había dañado el aire acondicionado, lo cual hizo que el sitio se convirtiera en un pequeño “infierno”—, el poeta Alberto José Pérez decidió leer los poemas de un libro inédito. Este acto de rebeldía le quedó muy bien ya que no lo incluyeron en el programa de la noche (que a todas estas no se supo jamás si realmente existía) y resultó la única cosa buena y una de las únicas dos interesantes de esa noche. El poeta comenzó la lectura con sólo tres personas oyéndolo y terminó con la sala llena y un muy fuerte aplauso. Luego de esto comenzó el “homenaje” a Antonio Mora. Luis José Oropeza, presidente de la Asociación de Escritores del Táchira, dijo algunas palabras referentes a Antonio Mora pero realmente no hubo nadie que hiciera una semblanza sobre él, como habría sido lo lógico, porque nosotros aquí en el estado lo conocemos, apreciamos y valoramos pero las personas de otros estados y los de Colombia no tienen ni idea de quién es Antonio Mora. Luego el mismo Antonio leyó algunos de sus textos y se suponía que varias personas leerían algunas cosas de él, especialmente algunos de sus compañeros del taller literario Zaranda, entre ellos Marisol Pérez Melgarejo y Luz Marina Sarmiento, cosa absolutamente pertinente pues ese taller es emblemático en San Cristóbal y un hito en la vida de Antonio. Pero sólo leyeron Oropeza, Elizabeth Valero y Chucho, que leyó la “Letanía para mechudos” de Antonio y dio por terminado el homenaje dejando cortadas a Marisol Pérez y a Luz Marina Sarmiento que iban a leer luego de él. Y... se acabó el homenaje, sin un detalle para el homenajeado, sin orden, sin nada.

Comentario aparte merece la trifulca entre Natividad Barroso y Pablo Mora. Este último es un reconocido poeta tachirense que tiene la particularidad de que cuando lee sus textos se va poniendo frenético, apasionado; grita, golpea las mesas y lo que tenga a la mano y, en resumen, hace todo un espectáculo, además de que siempre en la poesía de él hay muchas palabras soeces, cosa a la que acá ya estamos acostumbrados y no nos sorprende en lo absoluto, no así las personas provenientes de otros lugares, y esa noche en el poema que leyó Pablo se dedicó a llamar putas a las mujeres y cabrones a los hombres. Natividad Barroso, que es una mujer de un carácter muy vivo y explosivo, aguantó un rato pero varias veces le dijo que ya, que parara, y Pablo nada; Natividad se puso de pie y lo mandó a callar; como es de imaginar, él no lo hizo. Él le gritaba puta a ella y ella le respondía cabrón, forcejeando por el micrófono hasta lograr romperlo. Todo mundo juraba que Pablo le iba a dar un golpe a ella pero no, Natividad le arrebató el micrófono y le dijo que mientras en estos países estemos pensando que las mujeres son putas y los hombres cabrones no dejaremos de ser tercermundistas. La lluvia de aplausos fue atronadora... Lo cumbre fue que los colombianos juraban que aquello era un performance y que Pablo y Natividad eran fascinantemente multifacéticos y excelentes actores, tamaños ojos pusieron cuando se enteraron de que aquello era la más cruda y triste realidad....

El domingo hubo dos ponencias, una de Luz Marina Sarmiento y la otra de Leonardo Jesús Bustamante... y cero entrega de certificados. Porque quien estaba encargado de los mismos era el coordinador de la Plataforma del Libro y la Lectura, y no pudo entregarlos a tiempo, según explicaron ese día, por falta de tinta. Y se comprometieron a hacerlos llegar a cada quien en cuanto se subsanara la eventualidad. Pero ya ha transcurrido un mes y nada se ha sabido de los certificados.

La verdad es que fue muy triste ver cómo la desorganización, la improvisación, el egoísmo de no permitir que otros ayuden de manera efectiva al correcto desarrollo de esa actividad, se la está llevando al caño, al menos en lo que respecta al lado venezolano. Un evento que pudo ser excelente. Un “homenaje” que más parecía una burla horrenda. Un desorden en todos los niveles, una actitud de inexperiencia absolutamente ilógica en unos personajes que tienen ya quince años efectuando este encuentro y que por obvias razones deberían estar más que duchos en la realización y manejo del mismo. Esperemos que las muchas críticas que sabemos han recibido les sirvan para entender que deben cambiar la actitud y la forma de manejar esta actividad, para lograr que repunte y se convierta (como de manejarla bien sin duda alguna se lograría rápidamente) en un evento puntual de las letras en Venezuela. La cita es el año que viene en Colombia, donde el buen amigo Ciro Pérez junto al inseparable Rodolfo Carrillo han demostrado saber gerenciar muy bien la parte que a ellos les compete, allá estaremos compartiendo y departiendo con los amigos.