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Todo indicio de ti
Extractos

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El que sueña y el que habla no es el mismo
El que sueña desbroza de malezas y malicia
El cuerpo nuevo de su mujer
Se dice:
Esta mujer es mi alimento
Mi plegaria de la tarde
Mi taza pintada de azufre y carbón
Ella, entre tanto, cuece su alma
En esa pócima de amor
Que guarda
En la magia terrible de sus piernas

 


 

Pienso en ti
Como náufrago que mira el mar
Desde la franja de arena
Que le sirve de refugio y cárcel
Y es un mar de tal modo suyo
Que no puede sentir sino que se le escapa
Que su mirada en la orilla
Contiene y aleja
El horizonte en el que se mira
Y se ve a sí mismo
Como un hombre que parado en la orilla
Contempla un mar
Cada vez más inmenso
Más extraño
Y más suyo

 


 

Son iguales el despertar y el harakiri
En ambos una inapropiada daga
Perfora intestinos y alma
La carne se retuerce como si fuera sábado
Y una sombra se descuelga de la cama
Donde se paseó el amor la noche entera

 


 

Habrá que despedirse
Tomarse del silencio
E irse lento a casa
Buscar estrategias para el olvido
Lavar platos anula el pensamiento
Amarrarse al televisor como tigre herido
Para detener hemorragias
Tiempo para el repaso
Recorrer el cuerpo ausente
Con precisión de bisturí
Recrear el sabor de salivas y sudores
La textura buena de piel y lengua

 


 

No hacer la cama
No alisar las sábanas
Buscar todo indicio de ti
Identificar cada sospecha de tu cuerpo
Determinar rastros de humores, piel cabello
Analizarlos a conciencia
Determinar culpabilidad
Guardar el expediente al fondo del alma

 


 

Esta mujer duele
Y es como un mar a la espalda
Me sonríe con sus hierros
Con sus yerros me mata

 


 

No es difícil
Si uno quiere
Fumar y mirar el cielo a las cuatro de la mañana
Levantarse del suelo como esponja abierta
Y aspirar lo que queda de la noche
Lo difícil es arrancar de otro cuerpo
Este mismo sudor
Este afán de tinieblas
Que recorre febrero como autopista rota

 


 

Se puede navegar desde una ventana
Con la pura humedad de adentro
O con toda el agua del cielo
Se puede navegar aferrado a una sábana como a una vela
Con el viento del sueño empujando a estribor
Al oleaje de lo oscuro
Lo que no sabemos y nos gusta
Se puede navegar como quien vive
Mansamente hipnotizado
Por lo pequeño del día
Llevado por la corriente

 


 

Para reconstruir un rostro
Colóquese arriba la voz
A un lado la mano que se cruza
Una que otra pregunta
Si nadie lo reconoce
Continúe perdido en su cuerpo
Hasta hallarse en la última línea
Como visitante solo

 


 

Hilo este monólogo de derrota
En la ropa húmeda
En el vapor de urdir la vida
Los sonidos son enanos extraviados
Si nadie interrumpe
Es sólo un primer aviso