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“Subterráneos”, de Vicente Luis MoraPalabras profundas: una lectura a flor de tierra

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En el mundo de hoy, donde los secuestros parecen estar a la orden del día, ¿qué significa ser “un prisionero”? En los relatos que forman Subterráneos, Premio Andalucía Joven de Narrativa 2005, se encuentra una respuesta en clave... para quien la sepa encontrar. Los textos están unidos unos a otros como un collar estilo grunge en que todas las piezas tienen algo en común, por disímiles que parezcan. Pero no es hasta el final que descubre el lector el eslabón perdido.

Los escenarios de Subterráneos cambian de una página a otra. Van desde un glaciar en Groenlandia hasta el universo virtual de una computadora en el año 2731, pasando por las calles históricas (¡ay, don Leopoldo Alas!) de Oviedo. Los subterráneos en que habitan los personajes no están siempre bajo la tierra. Hay prisioneros que sobreviven o medio mueren en cárceles extrañas, que no saben por qué los han recluido y que tienen una curiosamente educada relación con sus verdugos. Y hay otros encerrados en un campo virtual, que a pesar de estar muertos siguen discutiendo, debatiendo sobre (y debatiéndose entre) la fe y la razón. Y cautivos de las palabras, que son, a fin de cuentas, el hilo de Ariadna de este bien urdido laberinto semántico.

La estructura de los cuentos varía también notablemente. Está la convencional, con sabor borgiano, de “Soltecht”, en que un aspirante a arqueólogo perdido en el desierto encuentra huellas de una civilización desaparecida. Hay otros relatos con un muy definido toque postmoderno, como “Psiquia” más noveleta que cuento a secas, y que lo deja a uno con ganas de buscar la continuación y enterarse del destino final de los (¿o el?) personajes. En “Psiquia” se da un diálogo computerizado, pero aun así asoman las orejas Schopenhauer y Unamuno. Y hasta Mircea Eliade hace un guiño desde cierto rectángulo, como para indicar que no nos dejemos confundir por términos como microlapsos y conciencia de campo. Aquí hay mucha tela, y no precisamente virtual, por donde cortar.

Vicente Luis MoraVicente Luis Mora (Córdoba, 1970) ha construido con esta obra una arquitectura poética formidable. Mora es actualmente director del Centro del Instituto Cervantes en Albuquerque (New Mexico, USA). Ha publicado además la novela en marcha Circular 07. Las afueras (Berenice, Córdoba, 2007), y los ensayos Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual (Bartleby, 2006), Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo (Fundación José Manuel Lara, 2006) y La luz nueva. Singularidades de la narrativa española actual (Berenice, 2007). Asimismo, han visto la luz sus poemarios Texto refundido de la ley del sueño (1999), Mester de cibervía (Pre-Textos, 2000), Nova (Pre-Textos, 2003), Autobiografía. Novela de terror (Universidad de Sevilla, 2003) y Construcción (Pre-Textos, 2005). Ejerce la crítica en marcha en su conocido blog Diario de Lecturas, y es crítico de revistas como Quimera, Mercurio, Archipiélago, Clarín, Animal Sospechoso, Puerto y Cuadernos del Sur. Acaba de recibir el I Premio Málaga de Ensayo por un libro sobre los espacios simbólicos entre arte y literatura(próxima edición en Páginas de Espuma).