Letras
Poemas

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Descubrimiento

El mundo cruzado por el primer
albor de quien despierta,
el árbol negro de su arcón
dibujado en sus manos,
la dicha quebrada por el susurro
de la aurora,
un centenar de ecos
en la hora doblada de la tarde,
un encuentro aéreo entre
el pestillo del recuerdo y
la ausencia del follaje en los rostros.

La maquinaria inicia el contoneo
de los vasos, sonidos incendiados
a la espera del camino iluminado por
las lunas impresas al costado,
comienza el deslizar de huellas
sobre el trazado ignoto de la hoja
y la silenciosa madrugada
hurgar en los bolsillos del pasado.

 

Olores

¿Qué guarda en sus palabras un poema?
Se desliza un rubor de agua por las letras,
almacén de fiebres y desatados cúmulos de tierra
¿qué esconden las sombras de las sílabas?
refugio y consuelo de llanto de montaña,
deshielo de la carne,
amplitud de ecos olvidados,
morada y memoria en la boca de tus manos,
atisbo de otros nombres
sobre piedras removidas,
un susurro vuela al instante
que llamea la escritura
¿qué guarda en sus palabras un poema?

 

En este sitio

Aquí no hay sol
aquí no hay sombra,
no se muestra la mano amable
del extraño,
todo aquí agoniza
y se oculta
sin sol y sin sombra
en la tierra sin nombre
en el trazado de los pasos
sobre días que se apilan,
de altos ojos neblina
y visitas centellas al corazón
de los recuerdos,
en boca de la memoria
en el pecho dormido de las calles
para ser de nuevo
raíz y contemplación
del minuto monumento.

 

Lectura de personas y cosas

Más que al silencio de la bruma,
más que las húmedas pisadas de los
pechos
y la pasarela de sombras sobre las huellas,
busco la voz partida de quien despierta,
las luces palpitantes en las manos
a pesar del cuerpo,
el retorno único de las palabras
presentidas,
el destello en busca de su cauce,
y la lucidez del entorno
entre el vaivén de la memoria.

 

Cardumen

Las paredes son calles
y las calles ilustran los muros,
                            de las casas escurre
                            tristeza de ladrillo,
todo es piedra vencida
bajo el sopor del día.

Hay un áurea negra que lastima
el presente,
más allá de la vista
reside tu rostro y tu voz
llameando los recuerdos
en el océano nocturno de los sueños.

Y me veo multiplicado por tus cien risas
sin tiempo,
sin mirar o tornar el pensamiento
al origen claro de los dardos
bañados de tarde,
no habrá ya balbuceos de huellas
o una caja de sonrisas,
es el tiempo de la estela erguida
transparente y turbia,
de los pesos de las manos que lloran
y que hablan de los muros y sus
conquistas,
es la hora y el minuto trepando por
los hombros,
tomando la exacta medida de los huesos
y los músculos,
viajando sobre un silencio de notas
y su rojizo firmamento de aventura.