El regreso del caracol
“La tregua de los mamíferos”, de Alexis Gómez-RosaLa tregua de los mamíferos

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Con fotografías de Juan Pérez Terrero e ilustraciones de Silvano Lora
Poesía
Secretaría de Estado de Cultura de República Dominicana
Santo Domingo, 2005
ISBN: 99934-23-91-2
66 páginas

En 1965 República Dominicana se debate en un conflicto armado entre las fuerzas populares que exigen el retorno a la Presidencia de Juan Bosch, destituido dos años antes, y el triunvirato de Ramón Tapia Espinal, Manuel Tavares Espaillat y su presidente Emilio de los Santos. El 28 de abril, cuatrocientos marines estadounidenses llegan a la capital dominicana con el propósito de evacuar a sus compatriotas y a ciudadanos de otras nacionalidades que, ante la escalada de violencia, lo solicitasen. El 29, el presidente de EUA, Lyndon B. Johnson, ordena el desembarco de más de 42.000 marines a fin de evitar que el país fuera controlado por un grupo de dominicanos acusados de comunistas. Se iniciaba así una etapa de represión violenta y de dominio absoluto del país por parte de Estados Unidos.

Alexis Gómez-Rosa era entonces sólo un adolescente, devenido espectador de primera fila de los hechos históricos que se desarrollaban en su ciudad natal, en su balcón de luna invisible: “Sale de mí un cuerpo a hurgar el cuerpo del día. / Crótalos, buitres, / portaviones U.S. Navy, / alunicen visibles en mi balcón de luna invisible, / clausurando en mi cuerpo todo el azul de los días”. De sus vivencias juveniles, de un chico de quince años que se ve lanzado de golpe a la realidad, ha abrevado Gómez-Rosa para escribir este largo y doloroso poema que describe la crueldad y la injusticia de los días de la invasión, “días aquellos de locura y bulimia, los días / negros del galope sordo hacia el abismo”.

La tregua de los mamíferos, dedicado, entre otros destinatarios, a Juan Bosch, ofrece desde la poesía una aproximación a las diversas perspectivas que de la invasión tuvo el pueblo dominicano. Allí aparece, por ejemplo, la madre que advierte el advenimiento del terror: “Quiero ir a Higüey, Negro / (se hizo sentir la voz madre); / llévame con las niñas a Higüey / que no es nuestra esta guerra, ¿cierto?”. Aparecen los compañeros de correrías envueltos en los mismos horrores: “Es un secreto a voces: la muchachada elevó / a mi curso de séptimo grado, una trulla sensible / de ángeles preñados. / Los muchachos, compadre, / piernas y vientres entrelazados, orgullosos exhiben / una cicatriz de tregua incierta”.

Aparece, claro, el horror de la guerra comandada por los vampiros: “La defensa cedió al paso / del Batallón de Las Carreras. / Cierre círculo bazooka y responda a la orden de fuego / —dijo el sargento de infantería, / arrasada la tierra y el azul / cuprífero del cielo, inservible en la esfera celeste / que una cuadrilla de vampiros modifica”. Y, también, la multitudinaria despedida de los arrasados por la guerra: “Un sol de último reino me separó de mi casa, / cuando el día de nacer y el día oscuro / de la muerte, simularon dos espejos delirantes. // Nancy, Virginia, Jeannette, otras criaturas / describen subterráneas, / mientras mi padre suma / nuevas arrugas en su rostro de piedra”.

El libro no se detiene en el testimonio poético de la invasión, y acompaña sus versos terribles con las imágenes icónicas capturadas en las fotografías de Juan Pérez Terrero y plasmadas en las ilustraciones de Silvano Lora, ambos artistas que en pleno año 1965 retrataron la Historia mientras ésta se desarrollaba.

No en balde el poeta dominicano Amable López Meléndez, quien además es un respetado curador y crítico de arte en su país, ha calificado este libro como “la más comprometida y contemporánea entrega” de Gómez-Rosa. “Imágenes de la guerra. Imágenes de la posguerra”, escribió López Meléndez. “Imágenes de La tregua de los mamíferos que se constituyen con el paso del tiempo, y a través de la sensibilidad poética de Alexis Gómez-Rosa, en los sedimentos de la consciencia nacional, de la existencia, del amor, de la solidaridad, de la Utopía, de la memoria, de la humanidad universal”.

El regreso del caracol
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