Entrevistas
Rafael CourtoisieRafael Courtoisie
“Creo que en Uruguay lo más importante se constata sobre todo en las más recientes generaciones, en los novísimos”

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Rafael Courtoisie (Montevideo, 1958) es considerado como uno de los escritores uruguayos de mayor reconocimiento internacional. Esta breve entrevista pretende conocer más de cerca la obra y la personalidad del escritor.

—Rafael, vamos al principio, cuéntame ¿cómo entras a la literatura, a la escritura, a la poesía?

—Las primeras lecturas tienen que ver con libros de aventuras: Jules Verne, Emilio Salgari, etc. Esos y otros autores me acercaron al mundo virtual pero maravilloso, a veces más real que el mundo real, de la palabra escrita. Luego fue un sinnúmero de libros que encontraba en la biblioteca de la casa de mis padres: desde Voltaire a Dotoiesvky, de Maupassant a Sartre... En la poesía comencé leyendo de todo, sin orden, contemporáneos y autores del Siglo de Oro, Quevedo, Góngora... En todo caso fue un amor temprano con el arte de la palabra.

—¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?

—Hay un referente inevitable que es César Vallejo, en literatura hispanoamericana. Vallejo hizo estallar el lenguaje para que significara, y su poesía es vigente. Paul Celan, José Ángel Valente, Vasko Poppa...

—He leído tu poemario más reconocido que es tal vez Estado sólido, ganador del VIII Premio Fundación Loewe. Cuéntame de este trabajo poético.

—Es un libro que surge de un proyecto muy pensado, muy diseñado de antemano como libro unitario, no como colección de textos. Un proyecto que intencionalmente trata de reunir elementos de la poesía y del ensayo, del texto connotativo poético y del texto reflexivo. Por otra parte, es un libro que trata de apropiarse y a la vez de ironizar sobre las certezas del discurso científico, y llevarlas al plano humano de la duda, de la vacilación, pero buscando en esa duda, en esa vacilación, la producción de un objeto estético y de un objeto de saber... aunque se trata de un saber poético...

—Por ejemplo veo que este libro en particular está totalmente escrito en prosa poética, ¿qué piensas en particular de la prosa poética más allá del clásico verso libre?

—Creo que la prosa poética brinda muchas posibilidades de exploración semántica, sin por eso dejar de lado el ritmo, la masa sonora del texto. En Estado sólido me propuse una prosa rítmica y sonora que a la vez contemplara las exploraciones de la reflexión poética, una exploración racional que por intuitiva puede alcanzar a veces el concepto de una “iluminación” en el sentido que Arthur Rimbaud dio a esta palabra.

—Sé que has publicado varios libros de relatos. ¿Qué me puedes decir sobre tu narrativa?

—He trabajado el cuento y la novela, como dos vertientes complementarias y a la vez, en cierto modo, antagónicas. El cuento es la concisión y la necesidad imperiosa de una resolución en la historia, aun cuando el final sea abierto. Mi más reciente libro de cuentos se titula Sabores del país, y desde el título se plantea una ironía: sólo el primer cuento tiene que ver con Uruguay, los demás relatos recorren desde la selva amazónica hasta el desierto del Neguev, desde New Jersey hasta la ciudad de Ambato, en Ecuador. Titularlo Sabores del país'es una ironía que tiene que ver con esta aldea global en que vivimos, a la vez hipercomunicada y balcanizada. Mis novelas plantean universos diferentes. Se dice que la novela es el horizonte de la absoluta libertad narrativa. En Santo remedio, mi última novela, publicada el año pasado en España, exploro la cuestión de la eutanasia y la desolación de un joven en este universo virtualizado y mediático. El protagonista, Pablo Green, se ve obligado a matar a su madre que sufre una enfermedad terminal, irreversible, pero a partir de allí se convierte en una especie de psico killer, sigue matando por incomprensión y en cierto modo por “necesidad”, hay mucho humor negro, mucha velocidad, y también se plantea una parodia del cine y de ciertos thrillers. La narrativa, tanto en cuento como en novela, permite una expansión y la posibilidad de crear un espectáculo literario y que a veces también esconde una cuota reflexiva... La poesía en cambio, tiende a la concisión, a la concentración, y creo que la poesía lograda siempre incluye una estatización de lo reflexivo...

—Si tuvieras que salvar de la hoguera a uno de tus libros, ¿cuál sería y por qué?

—La pregunta del millón, la pregunta difícil... tal vez salvaría Palabras de la noche, una antología de poesía en prosa que acaba de publicar en Venezuela la editorial Monte Ávila, pues creo que ese libro resume una zona intensa de mi obra, aunque tal vez no refleje todos los registros, sino tan sólo el poético...

—Pienso que tu generación (uruguaya y del continente) todavía no goza de la apertura y del conocimiento real que deberían tener sus poéticas. ¿A qué se debe esto?

—Es una paradoja de la era de la información: dentro mismo de América Latina el aislamiento de los creadores contemporáneos tal vez sea mayor que en los años 60, a pesar de que vivimos en un momento de espectacular crecimiento de las comunicaciones, Internet, por ejemplo. Creo que hay una crisis no de la poesía ni de las poéticas, que se desarrollan en ocasiones de manera formidable en el continente, la crisis está en los sistemas de legitimación, en los aparatos críticos, entre la tensión entre los campos literarios y los campos de poder, para decirlo en palabras del pensador francés Pierre Bourdieu. Pero, en forma incipiente, con esfuerzo algunos proyectos de creación poética se van distinguiendo y abriendo paso, afortunadamente.

—Si tuvieras que dar un mapa poético actual para tratar de entender los procesos y la poesía contemporánea de tu país, ¿quiénes serían y por qué?

—Creo que en Uruguay lo más importante, que se constata sobre todo en las más recientes generaciones, en los novísimos, es una conquista de la heterodoxia y una apertura al mundo. Por otra parte, coexisten representantes del neobarroco o neobarroso, post Perlongher, con otros que tienden a una poesía intimista o esencialista. Hay autores muy valiosos como Mariella Nigro, Gabriel Peveroni, Susana Durán, Alex Piperno...

—He escuchado en numerosas ocasiones que supuestamente la poesía sólo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva?

—Imaginar es el primer paso. Los poetas somos los primeros responsables de una situación de endogamia. No está mal que haya poetas que escriban para poetas y poetas que aspiren a un público general. El asunto es que debe evitarse la polarización maniquea entre elitismo y populismo. Esa división es simplista, negativa. Sin renunciar al libro como objeto cultural, que tiene vigencia, hay que trabajar la poesía en los múltiples medios que se presentan, y hay que incentivar la necesidad poética, esto es: que la poesía no sólo se escriba y se lea, sino que se resignifique en los campos de poder literario. La poesía es un artículo de primera necesidad. Su valor simbólico va mucho mas allá de lo ornamental, está en la raíz de un tipo de bienestar al que nuestras sociedades no deben renunciar.

—¿Actualmente en qué proyectos literarios está Rafael Courtoisie?

—Preparo un libro de ensayos, y estoy haciendo la revisión de una nueva novela. En términos críticos acabo de entregar una antología de la novísima poesía uruguaya y me aboco a la preparación de otra más amplia, que cubre el siglo veinte. Por otra parte, estoy trabajando en términos académicos en el área de la más reciente narrativa urbana hispanoamericana... Muchas cosas, con intensidad. Trabajo mucho, pero trato de no perder el sentido de goce que brinda la palabra.

 

Canto del mundo
(Fragmento)
  1. Yo demoro la esperanza. Es una carrera de obstáculos. Pongo piedras en el camino en el que voy a andar. Después, cuando tropiezo con ellas, miro hacia atrás y las quito y pienso que el que vendrá luego notará una ausencia inexplicable. Añorará no haber tropezado y quizás una fría nostalgia por la caída que no ocurrió sea, al cabo, su piedra en el camino.
  2. No tendrás país aunque te acuses ante los jueces. Cualquier bandera que dibujes caducará. Cuando recuerdes el nombre de una patria, olvídalo antes que sea tarde. Olvida recordarlo. Inventa un himno que sólo pueden cantar los pájaros caídos. Ponle tu nombre a la derrota. Esa será la patria.
  3. Yo soy del pan que como y lo que queda no es mío. El resto está del lado al que no llega el agua, del trigo del abismo.
  4. Todos somos víctimas. Hasta los asesinos.
    Las peores víctimas son las que ocultan por orgullo o ignorancia su condición, porque esas se vuelven tigres al tenderles la mano y no quieren el agua de la alegría. Se esconden para lamentar la pérdida de una comarca cuando lo que estaba en juego era el Reino. Se lo juegan al mínimo rencor. Y lo pierden.

Rafael Courtoisie es uno de los escritores uruguayos de mayor reconocimiento internacional. Ha sido profesor invitado en Florida State University (USA) y Birmingham University (England), entre otras. La Universidad de Iowa (USA) lo ha invitado especialmente para formar parte de su International Writing Program. Profesor de narrativa y guión cinematográfico en la Universidad Católica del Uruguay y en la Escuela de Cine del Uruguay. Ha sido profesor de literatura iberoamericana en el Centro de Formación de Profesores del Uruguay. Es autor de varios volúmenes de cuentos y de tres novelas. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales. En 1998, por su trayectoria literaria nacional e internacional, la organización B’nai B’rith le otorgó el premio Fraternidad. Su libro Cadáveres exquisitos fue Premio de la Crítica. Su novela Vida de perro obtuvo el Premio Nacional de Narrativa del Ministerio de Cultura y fue nominada al Premio Rómulo Gallegos, de Venezuela. Tajos, Caras extrañas y Santo remedio son sus últimas novelas publicadas en España. Sabores del país (Buenos Aires, 2006) es su más reciente libro de relatos. Las versiones italianas de Tajos (Sfregi) y de Caras extrañas (Facce sconosciute) acaban de ser presentadas en Italia. Una adaptación teatral de Tajos fue estrenada en Buenos Aires en 2002 y otra en Santiago de Chile en el 2005. Amador, un libro de prosa erótica, acaba de aparecer en Barcelona, España. La editorial Monte Ávila acaba de publicar Palabras de la noche (Caracas, 2006), una extensa antología de su obra poética. Ha recibido, entre otros, el Premio Fundación Loewe de Poesía (España, Editorial Visor), el Premio de Poesía del Ministerio de Cultura del Uruguay, el Premio Internacional Jaime Sabines (México) y el Premio Blas de Otero (España).

“Rafael Courtoisie es uno de los escritores latinoamericanos más descollantes y de más merecido prestigio. Sus rasgos predominantes son el rigor y la ironía siempre reveladora”.
Mario Benedetti (uruguayo, Premio Reina Sofía de España)

“En la obra de Courtoisie se destacan la gran precisión y a la vez una sorprendente libertad en el manejo del lenguaje”.
Octavio Paz (mexicano, Premio Nobel de Literatura)