Letras
Poemas

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Dilatabas el tiempo,
entre palabras vagas,
que en su interior cargaban,
opaco y embrollado
lo que no nos podíamos contar,
directamente,
palabras silenciosas,
quedas,
triviales,
y yo quería,
ardorosa,
contarte,
deslastrarme,
del inmenso delirio,
triste desequilibrio
con quebranto,
que provoca e inquieta,
tu ser divino en mí.

 


 

Prescindo de hablarte,
referirte,
de mis pases mágicos
y mis premoniciones (admoniciones),
porque sé que en tu centro,
habitando tu bomba sanguínea,
late el inquisidor
cruel,
que habrá de condenarme
a la hoguera,
mientras tiemblas en pánico,
porque mueres por el amor de una bruja,
calcinada.

 


 

Ahora
te conozco visceralmente
y puedo oler tu temor,
se pega a mi epidermis,
ya me perteneces,
te gané el alma y el sueño,
en aquel contraataque cruel,
de soledad,
allí derrotado caíste,
con tu pecho desnudo,
y allí clavé mis dedos,
dardos envenenados,
de lujuria y de muerte,
de ritual y de llanto.
Te capturé, pájaro libre,
en agonía de estar suelto
y te sobrecoges,
pensando si te destrozaré,
con mis ojos de hidra.
Pero sólo para ti,
única y exclusiva,
me vuelvo buena.

 


 

Apretada a tus carnes,
ceremonial sacerdotisa en trance ritual,
me queda la certeza
de que la vida gira aún para mí,
mientras que a ti sólo te abarca,
como al viejo hombre que barre las hojas
bailoteando al viento,
viento que él pretende
atajar incesante sin lograrlo,
en esa permanente, longeva,
perpetua, eterna y duradera
duda.

 

Mensaje

A veces voy a necesitar
que tu aura flote
de donde esté
y me aliente con su calor.
No creo poder decírtelo,
pero te lo enviaré
como mensaje silente,
como un S.O.S.
de mi alma,
para estar junto a ti.
A veces buscaré en un viejo
episodio,
tu voz aguda,
y así no presenciaré tu ausencia
pues estarás conmigo.
A veces dejaré partir mi paz
y tú la retendrás,
hasta que tenga el valor
de llamarte
y decirte que te extraño.
A veces voy a llorar
y caerá mi llanto
como lluvia
sobre la ciudad.

 

Embrujo

No importa
que la niebla se disperse y
nos moje los cuerpos,
astrales,
estás lejos,
mas yo te siento próximo.
Habrá días que sentirás vacío,
es que yo te habré retenido,
y caminarás sin sentido
e ignorante.
Yo robaré en ese claro instante
tu alma
y gozaré con ella
el éxtasis de paz.
Sentirás desconcierto
y hallarás tiniebla,
pensarás en mí como rara intuición
y para entonces
desatarás el embrujo
y tu alma volverá a ti,
mientras que el desconcierto vibrará
en mi espalda.