Sala de ensayo
Alfonsina StorniLas poetas suicidas por mal de amores, arquetipo de “la amante rechazada”

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Para el doctor Luis Sanz
quien tiene una caja de estrellas

La primera mujer poeta que se registra en la cultura occidental es griega y su muerte es por suicidio, por mal de amores. Safo de Lesbos (aproximado 625-580 a.de C.) se tiró al mar por el rechazo de un hombre. Estas mujeres que padecen esta enfermedad psíquica siempre hablan del amor como algo maligno, terrible. Tienen una idea del amor equivocada. Safo escribe:

“Eros que paraliza los miembros, esa serpiente que otra vez me intranquiliza... dulce, amarga e invencible”.

Se parte del concepto que desarrolla la analista junguiana norteamericana Linda Leonard, en su libro La locura femenina, en la que retrata a esta mujer que tiene amores imposibles porque fue hija de una madre que no la amó y, por tanto, no conoció el amor materno, el más importante en cualquier ser humano. A consecuencia de esta carencia afectiva, va teniendo en su vida experiencias que le van a confirmar que el amor es algo imposible, por lo menos para ella, y escoge personas que se le parezcan a ese grupo familiar de donde provino, personas que no pueden amarla, por la razón que sea, y van repitiendo la misma experiencia una y otra vez. Estas mujeres pierden la cabeza que tan bien les funciona para la creatividad y el manejo del lenguaje y se vuelven unas locas. El amor, dice Safo, es “amargo e invencible”, antes de estas dos palabras dice dulce, pero la palabra parece fuera de contexto con el resto del poema; está fuera de lugar cuando habla del amor como un veneno que paraliza, esa serpiente que intranquiliza. Dulce parece, casi, un accidente lingüístico.

Cuando se dice que pierden la cabeza, es lo que pensaría cualquiera con sentido común ante el caso de la poeta chilena Violeta Parra, quien se suicida luego del rechazo amoroso de un hombre treinta años menor que ella. Un famoso psiquiatra venezolano, Fernando Rísquez, dice que el suicida mata a la madre y el homicida, al padre. En Venezuela tenemos un alto número de homicidios diarios y un serio problema social con el padre ausente.

Safo, además de ser la primera poeta, es la primera que se suicida arrojándose al mar, que luego será una forma muy romántica de matarse. Shakespeare, en Hamlet, tiene a Ofelia; no nos dice nada de la madre de Ofelia, pero ella se hace la idea de que Hamlet gusta de ella, sólo porque él la trata. Es la mujer que se imagina que un hombre está enamorado de ella porque le sonrió o la saluda; además Hamlet está loco, la verdad es que se hace el loco, y ella, a pesar de la locura de Hamlet, decide tomárselo en serio. El problema de Hamlet es con su madre, quien traiciona a su padre con el amante y le quita el trono. Ofelia se mata ahogándose porque se siente rechazada por Hamlet, quien en principio nunca estuvo interesado, y su muerte fue un tema representado en pintura por los románticos y se volvió una manera romántica de matarse.

Alfonsina Storni se suicida a los 46 años (1892-1938), se metió en el Mar del Plata. Padecía un cáncer, la máxima enfermedad del sufrimiento, según el doctor venezolano Lisandro López Herrera en su libro La alquimia del sufrimiento. Alfonsina tiene un poema, “Presentimiento”, nos dice,

“Tengo el presentimiento que he de vivir muy poco. Esta cabeza mía se parece al crisol, purifica y consume, pero sin una queja, sin asomo de horror. Para acabarme quiero que una tarde sin nubes, bajo el límpido sol / nazca de un gran jazmín / una víbora blanca que dulce, dulcemente, me pique el corazón”.

Aquí tenemos a la poeta que purifica su dolor, que no se queja, otra característica de la personalidad del canceroso, siempre están bien. Ya habla de su muerte, acabarse, y termina con la víbora, a la que pone blanca, para quitarle maldad y volverla dulce. No hay picada dulce de serpiente. Pero es la misma visión del amor tanto en este poema como en el de Safo que se leyó. Poemas muy parecidos en las imágenes y en la concepción del amor. También es famoso su poema “Voy a dormir” donde al final dice, “Si él llama nuevamente por teléfono / le dices que no insista, que he salido...”.

Ese poema la hace aparecer como una mujer que muere a causa de mal de amores, y piensa que él va a llamar, se lleva la esperanza de ser querida o recordada. “Si él llama nuevamente” hace pensar que él ya no llama. Está el condicional “si”.

Se dice que los suicidas son depresivos. Los poetas son seres sufridos. En este trabajo se señala que esta patología de la amante rechazada se debe al rechazo, abandono, indiferencia o malos tratos de la madre, que dejan una inmensa huella síquica en estas mujeres que, cuando sufren un rechazo, éste las remite a ese primer abandono, el de su madre, que no han podido superar y creo que es difícil que se pueda. Estas mujeres tienen problemas con asumir la maternidad; repiten, abandonan a sus hijos, o no tienen hijos por temor. De la maternidad conocen lo negativo, también se pueden volver homosexuales, experiencia que las remite a ese amor inicial con otra mujer que nunca tuvieron, el de su madre.

Alejandra Pizarnik murió por sobredosis de pastillas para dormir a los 36 años. Fue muy exitosa. Recibió las dos becas más importantes que se dan a los artistas en los Estados Unidos. Una investigadora venezolana, Patricia Venti, señala cómo la familia ha censurado su diario para que no aparezcan las pasiones y la homosexualidad. Eso nos da un retrato de familia. Ella canta a la infancia desgraciada,

“Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra / a mi otra orilla”.

“Con todas mis muertes / yo me entrego a mi muerte, con puñados de infancia, con deseos ebrios / que no anduvieron bajo el sol”.

La poeta canta al ocultamiento, a lo que está en la sombra y sigue sin nombrarlo. En la infancia somos inocentes y somos marcados por los adultos del entorno familiar. Le es imposible señalar al monstruo. Por eso sigue escribiendo de caperucita, en la infancia, sin nombrar al lobo feroz. Ella tuvo problemas mentales y fue tratada.

El suicidio es considerado un pecado por las religiones y un delito por algunos países. En los Estados Unidos, si sobrevives te visita la policía al hospital. Se señala como una razón de suicidio el abandono de los demás, que de nuevo remite al abandono primigenio que se repite sin cesar en los que padecen este arquetipo cada vez que son rechazados, el de la madre que abandona afectivamente a su bebé. Según el psicoanálisis, el suicidio es agresión, la agresividad que se siente hacia fuera se dirige hacia el suicida.

Sylvia PlathSylvia Plath (1932-1963), quien se suicida a los 30 años, dejando a dos niños menores, por el abandono de su esposo, un poeta mujeriego que se va con otra mujer, escribe su primer poema a los ocho años y curiosamente es contra su padre, “Papá hubiera querido matarte, pero moriste antes de que tuviera tiempo...”. El padre también marca, el dolor de no tenerlo.

El tema de la muerte es un tema poético, pero los suicidas escriben de su propia muerte. Anne Sexton dice, “La muerte correcta está escrita. Calmaré la necesidad”. Se suicida con el motor de su automóvil. Escoge su muerte correcta y escribe, “Morir es un arte, como todo / Yo lo hago excepcionalmente bien”.

El suicida piensa en su propia muerte, Anne Sexton en el poema “Deseando morir” dice, “Pero los suicidas poseen un lenguaje especial. Al igual que los carpinteros, quieren saber con qué herramientas. Nacidos sin vida, no siempre mueren. La muerte es un hueso triste, lleno de golpes... ella me espera, año tras año, para reparar delicadamente una vieja herida / para liberar mi aliento de su dañina prisión. Algo sin decir, el teléfono descolgado / y el amor, cualquiera que haya sido, una infección”.

En este poema aparecen las características de “la amante rechazada”, ya en el nacimiento está herida de muerte porque sus padres no le ofrecieron la sal del mar y el pan de la tierra, “Nacidos sin vida”. Es el abandono la vieja herida. Al final nos recuerda a Alfonsina con el teléfono y cuando habla del amor nos muestra sólo el aspecto negativo, que es el que conocen, en Sexton, “una infección”, o sea una enfermedad; en Safo una picada de serpiente, y Alfonsina para acabarse quiere una picada de serpiente, en el corazón, donde está su dolor primigenio, su mal de amores. Un clavo saca otro clavo. El teléfono es un símbolo de la comunicación, cortar la vida es dejar el teléfono descolgado. El teléfono representa la relación con el otro.

Silvia Plath, en su poema “Soy vertical”, señala su carencia de amor maternal, “No soy un árbol con las raíces en la tierra absorbiendo minerales y amor maternal / para que cada marzo florezcan las hojas”. Canta lo que no es, lo que no tiene. Una de las características de la poesía, el poeta dice o escribe desde la carencia.

Estas mujeres poetas nos dan una visión sobre la parte oscura de lo femenino o lo femenino enfermo. Los que no tuvieron la dicha de conocer lo positivo de lo femenino de sus propias madres, puede que lo aprendan de otras mujeres que les enseñen, pero si es la niñez ese territorio donde vivimos para siempre, tendremos esa sombra, mancha o herida de muerte en el corazón.

La rutina que estructura la vida de los seres humanos en general es mal vista por los suicidas, y hay un enamoramiento con la muerte. La colombiana María Mercedes Carranza (1945-2003) en su poema “Oración”, nos dice, “No más amaneceres ni costumbres, no más luz, no más oficios, no más instantes. Sólo tierra, tierra en los ojos...”. Ella se mata en su casa con whisky y pastillas.

La poeta griega María Polydouri (1902-1930), que se suicida muy joven con morfina, expresa la falta de valoración del suicida por la vida y escribe de todos los temas que rondan al deprimido. En su poema “A un amigo”, dice, “Me recibirás en tu aposento silencioso y habrá libros en torno, abandonados en un hondo silencio. Nos sentaremos uno junto al otro. Hablaremos de las cosas que se van, de las que han muerto antes de que las perdamos, de la amargura de la vida sin sentido, del tedio, del no esperar que nada se realice, del desaparecer... Y poco a poco en la oscura quietud, se apagarán también nuestras palabras y el postrer pensamiento”.

No dice que son ellos los abandonados, en el poema son los libros. Los libros no sufren por abandono. En este poema está reunido todo el pensamiento del deprimido y del suicida ante la vida.

María Polydouri amó a otro poeta griego, también suicida, de él escribió, “Hombre al que amo a pesar de su sífilis y de tener acaso otro amor en la cabeza”. Escribe como una mujer que no es querida y que ama a un hombre inadecuado, ella misma lo señala, está enfermo y tiene otra. Estas mujeres aman para sufrir, son las mujeres señaladas como las que aman demasiado.

La venezolana Miyó Vestrini, nacida en Francia, emigró de niña a Venezuela con su familia (1938-1991), no sé cómo se suicidó, porque en Venezuela es un tabú el suicidio, de eso no se habla, se oculta cómo se mata la gente y hasta que se suicidó. Pero ella escribió de manera abierta sobre el tema con desparpajo y frivolidad, retrata a la sociedad venezolana, eterna adolescente, donde el promedio de edad es de 30 años y el colectivo evade todo lo que puede. El poema se llama “Zanahoria rallada” y es sobre un intento de suicidio fallido. Miyó nos dice, “El primer suicidio es único. Siempre te preguntan si fue un accidente o un firme propósito de morir. Te pasan un tubo por la nariz, con fuerza, para que duela / y aprendas a no molestar al prójimo. Cuando comienzas a explicar que la-muerte-era-la-única salida / o que lo haces / para-joder-a-tu-marido-y-a-tu-familia, ya te han dado la espalda / y están mirando el tubo transparente / por el que desfila tu última cena. Apuestan si son fideos o arroz chino. El médico de guardia se muestra intransigente: es zanahoria rallada. Asco, dice la enfermera bembona. Me despacharon furiosos porque ninguno ganó la apuesta. El suero bajó aprisa y en diez minutos, ya estaba de vuelta a casa. No hubo espacio donde llorar, ni tiempo para sentir frío y temor. La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor. Cosas de niños, como si los niños se suicidaran a diario. Busqué a Hammett en la página precisa: nunca diré nada sobre tu vida en ningún libro”.

Miyó escribe de la amante rechazada como la que ama demasiado y refleja la perplejidad de las personas ante los suicidas por mal de amores: “la gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor”. Nos cita al famoso escritor de los Estados Unidos que escribió novelas de detectives, para decirnos que su amor, o su herida, es oculto, es secreto, no va a soltar prenda. Recordemos a un psiquiatra argentino, José Milmaniene, en su libro Extrañas parejas, que nos dice que toda relación secreta es perversa. De forma sutil, en las notas sobre ella, se dice que repudiaba a su madre. Este poema es publicado después de su muerte.

El suicidio es una palabra tabú en Venezuela, repito, cuando consultaba una nota biográfica en un texto especializado de escritoras venezolanas, escriben: murió por voluntad propia. Entonces de las dos venezolanas no sé cómo se suicidaron, quiero decir, la carpintería, como la llamó Anne Sexton.

Hay un poema de Miyó Vestrini de 1975; “Me levanto”, se llama, donde habla de enfermedades psiquiátricas y psicoanalistas. Nos dice, “estudio con sumo cuidado las diferencias entre dirritmia-psicosis-esquizofrenia-neurosis-depresión-síndrome-pánico / y me arrecho”.

Arrecharse es un verbo que se usa en Venezuela para encolerizarse, para molestarse, para la ira, no para hacerse lascivo. Ella continúa en el mismo poema, “acepto que existan cucarachas voladoras / descubro que todas mis amigas tratadas por psicoanalistas se han vuelto totalmente tristes totalmente bobas / me leen el oráculo chino y me predicen larga vida / vida de mierda digo...”.

Ella sabe que algo no está bien, pero no cree en psiquiatras por lo visto, como muchos.

En otro poema nos dice, “morir requiere tiempo y paciencia”. Los suicidas no pueden esperar la muerte y son valientes al asumirla. En Miyó están las críticas a su madre en varios escritos que leí. “Mi madre me decía, / tu me fais grincer les dents, nada que ver con el / tu me tue, tu me fais du bien, / de Hiroshima mi amor”. Su queja es la falta de amor materno y el maltrato, el desamor. En otro poema, “Horario”, nos habla de la depresión, del encierro del deprimido. Tiene un texto en prosa, “Tijeretazo”, que es realmente duro contra su madre, refleja el desprecio que sufrió.

Otra poeta venezolana suicida es Martha Kornblith (1959-1997), nació en Perú y su familia emigró a Venezuela cuando era niña. Ella fue al psiquiatra, pero no tuvo suerte. Tiene un poema, “Dime Jessy Jones / ¿no crees que mi odio sea analizable? Me citan / me controlan / Me dosifican”. En el mismo poema, “Así soy yo: / la rabia regresa junto con el aburrimiento”. Admite igual que Miyó su rabia. Continúa, “Así soy yo: / busco tu nombre en la guía telefónica, / llamo y cuelgo”. La comunicación con el otro o con el amado, representada por el teléfono, es una constante en varias de las poetas que hemos mencionado. Sigue Martha para explicarnos, “Esta es mi lógica interna: / Suicidarme se ha convertido en mi divertimiento, mi vocación: / hace días, tomé quince fármacos y lo llamé para decirle / que era la única forma de lograr que me atendiera. / Así soy yo (manipuladora)”. Ella nos dice más de su rabia, también. En este pedazo que citamos, persigue a un hombre que no está interesado, es la amante rechazada buscando más rechazo, es la adicción al abandono, al maltrato, a la indiferencia. Buscar amor donde no lo hay, es un suicidio emocional, que a su vez resulta muy doloroso, en eso consiste la enfermedad. Más explícita que ella no he visto, en ese mismo poema, de largo aliento, continúa,

“Ella:

buscó amor en los conciliábulos médicos, / intercambió roles, rompió los límites para idear una relación formal amorosa imposible.

Ella:

no tiene criterio de realidad, / desea más allá de lo deseado, / no tolera las frustraciones.

Ella:

se enamoró primero de su jefe (lugar común), / la apedrearon por loca, ese fue el antecedente de la primera consulta / deprimida”.

“Tú eres la palabra: / mientras más me rechaza más la busco, / cuando la encuentro, puede que me acaricie o me maltrate, / se queda por tan sólo un instante, y luego se va con otra. / Tú eres la palabra: / me apedreas por grosera, /

te saco provecho literario, te quiero joder”.

Martha nos da el panorama total del arquetipo en este poema, además le saca punta para hacerlo literario. Compara al amante con la palabra, pero la palabra no es así, ella está siempre allí cuando la necesitamos. En el poema “Saga de la familia”, nos dice, “Esta poeta (loca de la casa) / pasará a formar parte de esta saga / el día en que deje el teléfono desconectado / en el filo de la madrugada”. También escribe: “Poema por la falta de mi madre”, “Madre / he de confesarte que además de haber enterrado a la muñeca / no he cumplido con tus aspiraciones / de buena ama de casa, madre de hogar, hijos, nietos, etc. / que me convertí en poeta / que es lo mismo decir / en poeta suicida / y que por eso / juego y seduzco a la muerte / todas las noches. / Madre, / he de confesarte / que sola / ahora, apenas / persigo cucarachas / persigo cucarachas / persigo cucarachas / persigo cucarachas”.

Las dos venezolanas escribieron de las cucarachas. Ojalá las mujeres y las poetas con este mal dejen de perseguir cucarachas y miren para arriba.