Letras
Tres relatos

Comparte este contenido con tus amigos

Familia numerosa

De Rubén de 19 hasta Jessica de cinco minutos, habían transcurrido seis hermanos. Encima —murmuraba José saliendo del hospital— tener la puta mala suerte de que la séptima sea mujer.

Ocho en total más Ramón, un primo sordo y la abuela de 93 que tiene un perro.

Villa palito y chapa. Único ambiente, un loft.

Para el bautismo de la Jessi no alcanzaron ni las banquetas ni los chorizos. (Sin contar abuela y perro).

Rubén casóse con flor del barrio. Inés peluquera; Marta y Omar se fueron.

Quince años con torta de coco y la Jessi quién diría.

Dora termina el bachiller en el nocturno; Alberto constructor, chapista de Citroën y escultor con lo que sobra. Parece que la Elena va a ser monja.

¿Y tanta descripción? ¿A qué viene a cuento?

...pasó José por casa y pregunté por la familia.

Todos bien.

 

Sexto sentido

Desde chiquito, Santiago dibujaba mapas.

Sentado en el borde del aljibe, en la chacra de su abuela, les hacía los recorridos a las hormigas con el dedo gordo del pie. Era un área de tierra mojada y esos trazos —convencido Santiago— orientaban.

Rutas, planos de excursión hasta la plaza por caminos distintos, mapamundis locales.

Creció entre álamos y tamariscos, perfectamente centrado por un compás.

La panadería del Cholo era territorio occidental: abundancia, hidratos de carbono y un pan supuestamente para todos y por el que había que pagar.

El oriente era Hortensia. La farmacia de Hortensia, sus jarabes, las hierbas curativas y el olor.

Nunca salió del pueblo Santiago y sin embargo, fue un viajero. Un Cristóbal Colón. Un audaz.

Un conocedor en uso de notable e inusual sentido. El sentido del viento.

 

Junio francés

Ella era una chica sopa de cabello de ángel. Una muchacha tibia que echaba vapor de empañar ojos. Olorosa y salada.

Él tenía boca de vidrio. Hombre de tintinearle labios y buen beber.

Se encontraron de paso en un restó, mientras afuera era París con llovizna de junio.

Chica sopa soltó calor y hombre, vidrio roto. Corrió sangre por las mesas, por los platos, por las fuentes...

El dueño del local puso un cartelito en la puerta mientras llegaba la ambulancia.

Siguió junio y nada más. No todos los amores son posibles aunque París se llueva.

(de la serie Novelas minúsculas. Inédita).