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Poemas

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El espejo

Sé que nunca he estado aquí
ni que nunca he llegado
el rostro de este muelle ha mirado
mi vida con compasión
detrás de esta marea hay reposadas playas
donde anclar
navío tras navío he crecido entre puertos
sintiendo
las ausencias
náufrago empecinado de tantas travesías
he vuelto a revivir
he vuelto a ser silueta
sombra
sangre y epidermis.

Bebo una cerveza frente al muelle
bebo otras
me caen las nostalgias de una mujer
durmiéndose
en mi pecho
de qué color es su piel dice mi insomnio
dónde está su pequeño volcán
para hundirle mi fuego
las vidas que atravesé saltan cruzando
el tiempo
otra memoria nace entre las arrugas de la vida
la ciudad comienza a despertarse de su sopor
de madrugada
la calle es una larguísima cadena de recuerdos
e ideas
trastabillan mis huesos
miro a la muerte en medio de la niebla
y siento que en mí se rebelan todos
mis cadáveres
que están todavía con su sangre tibia.
Me levanto de esta nueva caída
y veo que nadie habita esta desconsolada vía
que no existe este puerto ni este muelle
y que yo aún agonizo en otro tiempo.

 

Daguerrotipo

El pensamiento es una obstinada
brújula
que empuja hacia la eternidad.

Duele la voz por el júbilo de darle olor
a la palabra

pasa el hombre irreverente con su verbo
por los tiempos de los tiempos
transpira su ansiedad en los misterios que
su imaginación le insufla
vuelve sobre sus húmedos vestigios
sobre la sangre que todavía late
entre sus huesos dolorosos

levanta su garganta ebria de furias
y desgarramientos
se encabritan todos sus sentidos
una vieja sílaba se convulsiona
como un pez sobre la cresta de una
ola de obsidiana

el viaje inevitable transita por la
cosmogonía
con hambre de saber se devora
el tono pensativo del creador
agoniza la frase y brota otra y otra.
Un viejo jazz
despierta entre las hojas de un libro
el recuerdo espera tranquilo su tributo
de muerte
entre ayes metálicos

los ojos exiliados hurgan en el
maldito discurrir
semántico.

Dónde está la iluminación de la palabra
dónde está la revolución de esta edad
que no puede
aceptar pasivamente las cosas

dónde está el cataclismo de la memoria
que debe
conmovernos.

La palabra se eleva saca sus dientes
con ira
se subleva
y brota la poesía con sus ángeles
y demonios
a cuestas.

 

Ángelus

Lo contemplé pensando que debía mirarlo
con otros ojos
que era necesario volcar todo mi lenguaje
hacia sus alas
detenidas abruptamente en el tiempo
que había que darle imaginación con toda
la fuerza de mi mente
porque su vuelo era mi ser viajando
más allá de los anónimos profesores
de la poesía

lo contemplé con miedo sintiéndome
convicto
de sus significados
escuché embriagado de paz
los sones innumerables de su canto
interior

Vi el esqueleto de su ser lleno de
profecías.
Qué sitio dije hay para que pueda caber
aun con el llanto de sus detractores.
Dónde estará libre del asedio de esos
críticos
sin poesía en el alma
de esos demonios de la palabra.

Lo observé con ternura sobre el papel
me conmoví frente a su inminente
palpitar
sentí su luminoso alimento
le di el soplo vital
y el poema desnudo se abrió
en el paraíso del idioma
y voló sin miedo acariciando
la voz de aquellos
que sin vacilación
quisieron leerlo también con otros ojos.

 

La palabra

Quede el sonido allí
que sólo baje por la oscilante
simetría del eco
que resbale por su propia ansiedad
por su delirio de ser voz
que mida la distancia entre
la sílaba y la miel del verbo
que viaje por las sinuosidades
de su aliento interior.
Sólo así podrá ser.

Y cuando quiera estar en la pregunta
en el indescifrable cosmos
del acento
que pase a ser cadencia
ritmo en la ascendente escala
rito en la musicalidad
y plenamente brote a la luz
como un susurro líquido
en la secuencia de las sensaciones.

 

La odisea

Busca la longitud del
firmamento
la imagen del espejo
abre la noche con tu barco a
velas
lanza tu catalejo a perseguir
planetas
si una estrella te guía
muérdole los pezones
y seca siempre la red para mañana.

Encontrarás la llave. Esa costa
imposible que alimenta tu viaje
ese Ulises que te metiste adentro
cuando inventaste el muelle.
Aguarda
no te vacíes sobre la liquidez
del mar
sigue el itinerario de los peces
el paso de los sueños
el trigo de tu pan. Descubrirás
la ciudad que deshiciste en tu
imaginación
la que ha tendido el límite a tu
brújula.

Cuando regreses junto a la
chimenea
ella estará tejiendo la
esperanza.

 

Recordatorio

Fue en sus senos pequeños y
delicados
que mis palabras aprendieron
a cavilar sobre brasas
cuando era tierna todavía
y tímida
y no amada
y yo era un sexo ávido
transitándola hasta enloquecerla
y un impúdico beso
esculpiéndola
y un obsceno deseo derramándome
en sus cabellos
en sus axilas recién perfumadas
en sus muslos de albaricoque
que se elevaban sin comprender
que estaban poseídos
por pájaros incansables
en la bóveda de su sexo frágil
que en mi lengua
se iluminaba como un astro.

Distantes están las manos que
supieron
tantas veces
de las formas visibles de su
cuerpo
de sus íntimos estertores
que eran siempre un batir de alas
queriendo partir.
Distantes están
porque esas manos ya han sido
de otros úteros
y no existen.
Sólo queda el ojo
tras el pestillo
descubriendo
los vuelos indescriptibles que
brotaban de sus senos
libres y desafiantes
de su carne besada como una flor
de mis sílabas calcinadas por sus
pezones
tibios y enlechados.

En sus senos púberes
mi voz aprendió a ser deseo
y semilla
vino
y poesía.

 

Rogatorio de la cópula


que sabes de tu carne
convirtiéndose en fuego
bajo el calor de mi mirada
mientras te voy desnudando.


que sabes del velero de mi sexo
haciéndose
odre
oboe
uva
en la comisura de tus labios
mientras te sigo desnudando.


que recoges el grito de mi
cuerpo delirando
entre tus muslos abiertos que
quieren atraparme con el rubor
de tu deseo
mientras te sigo desnudando.

Tú que sientes febril mis dientes
en tus pezones
alucinados ojos de la vida
hurgando en mi pecho
cuando ya estás casi desnuda.


que sientes más allá de la
cotidianidad
oscura e intrascendente
enmielarse el cráter rojo de tu
sexo
con mi lengua encendida
cuando estás totalmente desnuda.


que con tu lengua manantial bebes
el tiempo de mis entrañas
para que tu maternidad se nutra
con mi germen
tú hembra de luminosidad
violada en la insensatez de
divinizarte
multiplícate y regocíjate en mi
falo
bandera de libertad
y haz el amor eternamente
para que todos seamos
bienaventurados
en la cópula.