El pasado 2 de octubre fue presentado un lote de manuscritos de Leopoldo Lugones (1874-1938), que la Biblioteca Nacional de Argentina compró a la bisnieta del escritor, Tabita Peralta Lugones. Los manuscritos, en un papel que no oculta el paso del tiempo, ofrece aún con claridad el trabajo del escritor argentino.
“En ellos vuelve Lugones a Biblioteca Nacional y eso no deja de ser un acontecimiento de gran significación para la institución, y para la memoria de Lugones como escritura fundamental de la Argentina”, comentó Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, en la presentación de los documentos.
“Papeles sobrevivientes”, en palabras de González, que ahora descansan de su agotador ajetreo de años, en las vitrinas del Tesoro en el primer piso del edificio de la calle Agüero de Buenos Aires. “Es una maravilla que esto esté aquí”, comentó Peralta Lugones mientras se paseaba entre los originales, que ella misma trajo de nuevo a la Argentina.
Residente en Francia, la bisnieta del destacado pero también polémico poeta, ensayista y político, ofreció a la Biblioteca Nacional, a través de Alejandro Vaccaro, la colección de manuscritos, papeles, cartas y archivos que aún estaban en su poder.
Por esos textos, entre los que hay 38 folios del tercer capítulo de El payador, el original del artículo “Significación de Goethe”, escritos parcialmente inéditos de El dogma de obediencia y fragmentos del Diccionario etimológico del castellano, la Biblioteca Nacional pagó 400.000 pesos.
“Lugones desató varias polémicas. Pasados los años y transcurrido un tiempo de su muerte, esas polémicas no hacen sino fortalecer la idea de que es un escritor de la vida intelectual argentina en su veta más profunda, más dramática y más apasionada. Todo eso aparece en su escritura”, marcó González.
Sus archivos y papeles, como el propio Lugones, no escaparon a la tragedia y el drama que signó a toda la familia. Muchos textos fueron destruidos por su hijo, Polo Lugones —jefe de la policía política del dictador Uriburu en 1930—, quien consideró que no debían circular fuera de la familia.
Luego el golpe militar de 1976, y la desaparición de Piri Lugones —nieta del poeta—, volvieron a desdibujar el rastro de los manuscritos. “Por ello, que hayan llegado aquí en esta instancia es casi producto del azar. Todos estos papeles fueron sometidos a las inclemencias de la dictadura. Son papeles sobrevivientes”, consideró González.
Tabita Peralta Lugones prefirió no hablar ni dar declaraciones periodísticas, pero revisitó con la mirada, como despidiéndose de ellos, aquellos papeles que perfilan parte de la historia de su familia y también parte de la historia nacional.
“Estos manuscritos son de la Nación. El nombre de Lugones, la pasión y el ejemplo de Lugones, son esenciales para la vida cultural argentina en un momento particularmente complicado para el intelectual. El modo de asumir ese papel constituye la gran pasión nacional”, sentenció González.
El director de la Biblioteca Nacional adelantó también que parte de estos manuscritos, que ahora sólo son accesibles a los investigadores, en el futuro podrían ser editados en versiones facsimilares. Algunos de estos textos, como El dogma de obediencia, ya han despertado el interés de varias editoriales.
Fuente: Clarín