Letras
Poemas

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No creo que pudiera

No creo que pudiera mozos míos
encajar de nuevo en la costilla
no lo creo
esta mortal mujer ya no acompasa
al jurásico marcar de vuestros días
a los fieles tenaces desempeños
a los desajustados ajustes permanentes
esta mortal mujer que se diluye
no pisa ya la tierra
apenas flota
y se deleita al contemplar el vuelo
de los que van y vienen
y escucha ensimismada
largas notas de sol lejanas en el viento
no creo que pudiera mozos míos
responder al llamado de la selva
y destrozar mi tiempo en vuestros vientres
no lo creo.

 

Amo las islas tibias

Amo las islas tibias que secretean confidencias
los archipiélagos que pasan por mis manos
con sombrillas
las calles angostas de las ciudades viejas
el encuentro del mar por las esquinas
los muros de la ermita
la plaza donde habitan las palomas
y tu voz
esa voz que desde un balcón de piedras
nunca me dijo vuelve.

 

Mis amores se van

Mis amores se van
huyen de los tornados
de las lluvias ácidas con que a veces amanezco
dicen que no soy un buen planeta
y entre copas
despedazan mis grutas
capitanes
capitanes sin velas
ni mares.

 

Oración en tiempos de desamor

Devuélvele ¡Oh, señor!
el azul de los monarcas
o dale a esta mujer
nueva ceguera.

 

Despertar

Ay amor
cómo hubiera sido
despertar en tu abrazo
esta mañana fría
sin gobierno.

 

Hombres

Cuando digo que os odio
pensáis que estoy amando
y si digo que os amo
lo tomáis para siempre
hombres tontos
hombres fatuos
tan tontos como pollos
tan fatuos como pavos
hombres que estáis en todas partes
tantas páginas escritas en vuestro nombre
tanta la razón para un poema
y no voláis.

 

Sin palabras

Un día él no pronunció los artículos
ella no hizo comentarios
mas se mantuvo el diálogo a pesar de los cambios
cuando ya fue habitual
él dejó de usar los adjetivos
y se acostumbraron
a no aportar demasiadas descripciones
como los sustantivos ya no tenían atractivo
ella comenzó a usar los verbos
pero sólo algunos
para no abusar de los excesos
al cabo de cierto tiempo
consumidos de tanto masticarlos
quedaron sin palabras
y ya no hubo más nada que decir.

 

Y le guardé a febrero los pedazos

Te pareces a tu padre cuando me hablas
desde ese reposo de voz
esa blandura

noche cuajada de montañas
hombro donde asoma el universo
y le nacen estrellas a febrero

tu mano
cogida de mi mano calle abajo
tu brazo
río de mi pueblo por mi espalda
tu boca
genocida de todos mis sentidos
el mundo era pequeño por entonces
después vino el diluvio
y le guardé a febrero los pedazos

te pareces a tu padre cuando me hablas.

 

Por los 60

Amigos
vamos a celebrar
brindemos con buen vino español
por los 60
que el ángel de los gatos adobe
con polvos de Francia la ausencia de Baco
que el mago calvo corone
La Sonámbula con pelos importados
y eleve los ojos en blanco
cuando el Rey sobre la mesa contorsione
que la maja viuda tararee un tango
al oído de la madre de todas las musas
que el pájaro de Prévert
revuele por la garganta de la niña en Turquía
y un gran turco bajo le baile en el alma
que la vuelta de todas las curvas
nos traiga la magia
que el amor no se acabe
aunque lleve muletas
que la vida nos mate
pero nunca termine
que los hijos cosechen
que sirvamos de abono
que no falten amigos
que nos sobren encuentros
aunque ya ni recuerde
para qué nos reunimos.