El licenciado, escritor y reconocido ensayista argentino Ernesto Fernando Iancilevich dictó el pasado 2 y 3 de octubre, en el auditorio del Comité Cultural de 25 de Mayo (Buenos Aires, Argentina), dos conferencias sobre “Deterioro del lenguaje y autoritarismo en la Argentina”, abierta a la comunidad, y “Autoritarismo y dictadura; regímenes de facto en nuestro país”, dedicada a estudiantes de las escuelas secundarias locales.
Los temas, elegidos y desarrollados por Iancilevich, se enmarcaron en la conmemoración por los 25 años del afianzamiento de la democracia en Argentina, celebrando la llegada del doctor Raúl Ricardo Alfonsín a la presidencia de la Nación luego de diecisiete años de gobiernos de facto.
A lo largo de ambas presentaciones, Iancilevich habló de la “anomia intelectual” que sufre en la actualidad la sociedad argentina, estado que consideró “puede ser verificado a través de la devaluación del lenguaje y que al mismo tiempo provoca una situación que data desde hace largo tiempo en nuestro país, y que es la ‘anomia moral’, es decir, la falta de normas en el comportamiento social”.
Para Iancilevich, este proceso de decadencia tiene su punto de partida en 1966, cuando la revolución castrense encabezada por el general Juan Carlos Onganía derrocó al presidente Arturo Illia; “su primer acto se produjo el 29 de julio de aquel mismo año, cuando en la Universidad de Buenos Aires clausuraron la autonomía de ocho casas de altos estudios, pero además ingresaron a las aulas y gabinetes de estudios para sacar ‘a machetazos’ a profesores, alumnos e investigadores, iniciando así la fuga de cerebros”.
Este “quiebre” de la unidad intelectual en Argentina, tal como lo considera el ensayista, se relaciona con la pérdida de la esencia; “cuando un ente no nos aparece a la vista como tal, se produce un ocultamiento metafísico del ser. Lo mismo pasa en un pueblo que, cuando olvida su origen, extravía su destino como nación”.
“Esto es algo que nos ha sucedido principalmente a partir del ‘66, con secuencias cada vez más trágicas para nuestra patria, pero que se inició en el año 1933 con el derrocamiento de Yrigoyen, más tarde con la caída del gobierno de Juan Domingo Perón, y alcanza su punto máximo en el ‘76, con el desarrollo del Proceso de Reorganización Nacional”, señaló.
Para Iancilevich, la reversión de este proceso tiene su punto inicial a través de educación para la libertad y una cultura de la identidad popular; “creo que si nosotros miramos a nuestros padres fundadores, San Martín y Belgrano, encontraremos ahí un auténtico espejo retrovisor que no atrasa sino que adelanta, ya que regresar al origen como patria implica un avance hacia el destino que tenemos como nación”.
Inmersos en un proceso de organización nacional que, iniciado en 1816, está inconcluso, consideró que “es nuestra responsabilidad pensar la nación argentina, y de esa forma estaremos contribuyendo a que ese desarrollo siga en marcha y no se clausure”.
En este sentido, el escritor y ensayista resaltó la importancia que reviste el diálogo sostenido a través de la palabra, que representa el pensamiento; “en una sociedad madura, el Congreso es el ámbito de diálogo por excelencia; por eso es que debemos reforzar las instituciones republicanas, la legislación y la formación conque llega el ciudadano a la mesa de sufragio. Y esto es algo que debería comenzar en la escuela”.
“El error nace de la ignorancia y del olvido”, señaló al auditorio. “La realidad es que tenemos que tener presente que para desterrar completamente el autoritarismo o los regímenes autoritarios, hay que desterrar las conductas o comportamientos autoritarios que rigen en nuestra sociedad. Es un proceso arduo que nos incluye a todos por igual”, indicó.
Finalmente, Iancilevich resaltó la importancia de la identidad personal y popular, al señalar que cuando una persona o un pueblo se conocen a sí mismos, “es muy difícil que puedan pensarse con amos y con un precio. Porque aquel pueblo que se piensa libre desaloja toda posibilidad de autoritarismo. Y un hombre que se piensa libre, construye nación”.
Fuente: La Mañana