Los reconocidos escritores latinoamericanos Jorge Eduardo Benavides, Juan Carlos Méndez Guédez y Doménico Chiappe coincidieron el pasado 8 de noviembre en Ginebra, Suiza, en señalar que “la patria es el idioma”, durante la mesa redonda “Memoria e identidad”, celebrada con motivo del primer Día Hispánico en el Palais de l’Athénée.
Como parte del primer Día Hispánico, la Escuela Internacional de Ginebra reunió a los tres autores, quienes comparten una situación similar: los tres emigraron de América Latina y radican en Madrid. Fue en España donde el trío de autores desarrolló formalmente su labor literaria y sobre este quehacer fuera de su patria hablaron con los estudiantes.
Benavides (Arequipa, Perú, 1964), autor de Los años inútiles, El día que rompí contigo y Un millón de soles (Alfaguara), destacó que “no me parece extraño estar aquí hablando español, comentando sobre literatura hispanoamericana”, ya que cada vez más las fronteras “son cosas de policías y de aduaneros, pero no de pueblos”.
Estar en Ginebra hablando español, añadió, le pareció el reflejo de lo que vive la sociedad actual, en donde a diario ocurren desplazamientos masivos que hacen que se pase por el éxodo más importante de la historia de la humanidad. “Y una ciudad de encuentros como ésta nos invita a ser testigos y reflexionar sobre este proceso, ahora acelerado de la globalización, del idioma y de la patria”, destacó.
Explicó que cuando llegó a España y empezó a escribir su primera novela entendió que “la patria se construye desde la lejanía”. Recordaba, dijo, a un Perú exhausto, golpeado por el terrorismo y políticas erráticas y, con el paso del tiempo, se quedó con un español que ya no era su “peruano guachafo”, sino uno “que no se anquilosa sino que se renueva”.
Por su parte, Juan Carlos Méndez Guédez (Barquisimeto, Lara, Venezuela; 1967) se dijo sorprendido de estar en Ginebra y mucho más por hablar de literatura en español, pero que se sentía cómodo por ser una metrópoli en la que hay tal diversidad que “me da la impresión de ser un lugar de muchos mundos que conviven, de muchos mundos posibles”.
Autor de Una tarde de campanas (Alianza Editorial), entre otras novelas, afirmó que ser extranjero ya se ha vuelto natural para él, por lo que cuando regresa a su natal Venezuela “al hablar quiero ser coloquial y ahora resulto antiguo, uso palabras de hace 15 años, soy un museo”, dijo sonriendo.
Sin embargo, aclaró que se siente bien como extranjero, “no he perdido nada sino he ganado cosas”, aunque extrañó los 17 años que vivió en Caracas, y dijo tener nostalgia “de no ser quien era, de mis años de juventud y no tanto esa nostalgia del espacio”. Subrayó que ya no participa “de esa euforia terrible que es el patriotismo, hablaría de arraigo múltiple, no de desarraigo”, y aseguró que siendo extranjero “no he perdido nada sino que he ganado cosas”.
En su turno, Doménico Chiappe (Lima, Perú, 1970), autor peruano-venezolano de novelas multimedia como Tierra de extracción,dijo que la globalización obliga a las personas a dominar varios idiomas, aunque “se terminará imponiendo el lenguaje que se utiliza en la intimidad”.
Refirió que sus personajes “son gente de ninguna parte, transcurren en cualquier lado, no tienen identidad nacional marcada. Mi voz narrativa la encontré en Madrid y será siempre la de un extranjero”, destacó Chiappe. Esa sensación de ser ajeno, al contrario de molestarle, le agrada, sobre todo por ese afán de “mirarlo todo como recién llegado”. Indicó que con su trabajo virtual ha explorado los lenguajes del ordenador y del móvil, y destacó que con su novela multimedia cultiva un nuevo idioma “metido en ese fantástico mundo de las redes”.
La iniciativa de crear el primer Día Hispánico en Ginebra la tuvo el director general de la Escuela Internacional de Ginebra, Nicolas Tate, considerando que “cada vez hay más estudiantes hispanos en el colegio y más estudiantes de otras nacionalidades que quieren aprender español”.
La Escuela Internacional de Ginebra fue fundada en 1924 a raíz del establecimiento de la Liga de las Naciones en Ginebra, tres años antes, y es la creadora del Bachillerato Internacional (International Baccalauréat). En ella conviven más de cuatro mil estudiantes de 110 nacionalidades, de los cuales más de mil hablan y aprenden español.
Fuente: Notimex