El escritor Fernando Savater, ganador el pasado 15 de octubre del Premio Planeta 2008, con su novela de ficción La hermandad de la buena suerte, afirmó este 11 de noviembre que cuando escribe novela lo hace respondiendo a “un principio de placer”, durante una rueda de prensa celebrada en Bilbao (España).
Savater explicó que, cuando escribe sobre filosofía o ensayo político, “a veces actúo un poco porque hay que hacerlo, porque esto hay que decirlo o alguien tiene que decir esto”. En ese caso, indicó, escribe “quizás más por sentido del deber, por compromiso, pero, sin embargo, la novela la hago sólo por gusto, por diversión mía”.
La hermandad de la buena suerte transcurre en el mundo del hipismo. Se aproxima la carrera de caballos más importante del año y hay dos magnates que se odian y que quieren dirimir sus diferencias humillando al adversario por medio de la carrera. Uno de ellos tiene un gran caballo, pero difícil de montar, y el único jinete que podría hacerlo ha desaparecido y hay cuatro personajes aventureros que tienen el encargo de encontrarle antes de la carrera.
La novela está contada con varias voces y cada capítulo tiene entidad propia, su propio narrador. Según su autor, es una novela de aventuras “con un poquito de metafísica” sobre “qué es la buena suerte, hasta qué punto se puede perseguir”.
Savater abundó en la idea de que, para escribir novela, tiene que ser algo sobre lo que a él le guste, por eso La hermandad de la buena suerte está ambientada en la hípica, una afición suya “de toda la vida”. “Hay otros ambientes sobre los que no hubiera podido escribir porque no los conozco”, añadió.
Según explicó, empezó a ir a los cinco años con su padre al hipódromo de Lasarte (Guipúzcoa) a las carreras de caballos y lleva ya más de cincuenta años de afición hípica. “He crecido y me he criado viendo carreras de caballos, en muchos países, en muchos lugares, aunque siempre vuelvo a Lasarte los veranos y, bueno, es un mundo que me es familiar, y además es grato”, resaltó.
El Premio Planeta 2008 reconoció igualmente la obra de la escritora castellanomanchega Ángela Vallvey (San Lorenzo de Calatrava, Ciudad Real, 1964), quien quedó finalista por Muerte entre poetas, presentada con el título de La inocencia de los bárbaros y el seudónimo “Barfleur”. La autora, nacida en San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real) sitúa en Toledo la novela finalista, que define como un homenaje a Agatha Christie.
La historia gira alrededor de un asesinato cometido en un cigarral durante una reunión de un selecto grupo de poetas que ha sido convocada por la viuda de otro insigne poeta. Según Vallvey, esta trama le ha servido para analizar “una serie de pasiones humanas de las que no están exentos los espíritus más cultivados, entre los que se supone que tendrían que estar los poetas”.
Vallvey combina su faceta de escritora con la de colaboradora en varios medios de comunicación como ABC, Mujer de Hoy, Tele Madridy Onda Cero, donde es tertuliana habitual desde 2005 del programa Herrera en la Onda. Empezó escribiendo novelas para el público juvenil como Kippel y la mirada electrónica (SM, 1995), pero pronto descubrió su vena poética y se erigió, en 1998, como ganadora del Premio Jaén de Poesía por el poemario El tamaño del universo (Hiperión, 1998).
El éxito como novelista le llegó con A la caza del último hombre salvaje (Emecé, 2000), que se tradujo a más de doce idiomas, y con Los estados carenciales (Destino, 2002), novela ganadora del Premio Nadal en 2002. Sus novelas más recientes son No lo llames amor (Destino, 2003) y La ciudad del diablo (Destino, 2005).
Instituido en 1952 por José Manuel Lara Hernández, cabeza del sello Planeta, el galardón es, después del Premio Nobel, el mejor dotado del mundo, con 601.000 euros para el ganador y 125.000 para el finalista.
Este año Savater y Vallvey se impusieron sobre otros 526 autores de procedencia muy diversa y, según indicaron los jueces —Alfredo Bryce Echenique, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs, Alberto Blecua y Álvaro Pombo—, con abundante presencia del tema histórico. En la edición anterior, Juan José Millás se alzó ganador con El mundo, que un año después le valió el Premio Nacional de Narrativa.
Fuentes: El Mundo • Europa Press