Alas negras
Tíñanse las alas blanquecinas
y vuélvanse negras para alzar su vuelo
equívocamente aterrizan en campos desconocidos
rumbo a un errante destino.
Extráñense los rostros, olvídense los recuerdos
alma desnuda, cuerpos abrigados de mentiras verdaderas
no hay palabras de lógica comprensible
por ambiguo significado que la mente duda descifrar.
Furtivo reencuentro, atracción divina carcomiendo las entrañas
muriendo internamente sin palabras expresadas
perpetuo silencio disfrazado de fingido orgullo
nada más una cercanía, un roce, y el muro ha de romperse.
Madrugada infernal con deseo de abandono
duelo de pensamientos a la espera de una voz reflexiva
inquietantes voces del subconsciente
pierden los estribos y se vuelven en contra
se huyen, se temen, se mueren por un te quiero.
Inevitable derrota, distancia acumulada
ilusiones hechas cenizas, tosco recuerdo
gotas derramadas sobre teclas prometidas
en ellas se escribieron los mejores versos
y las despedidas más desoladoras.
Utopía construida en corazones devastados
fría noche de septiembre
madrugada fantasmal de palabras puntiagudas
incrustándose lento, pronunciado...
El mero recuerdo del dolor en el pecho
sensación fallida, insoportable deseo de verse
alas negras emprenden su vuelo
olvídense del sexto sentido, sumérjanse al fondo vacío.
Su plumaje vuelve al color blanquecino
de su memoria se ha borrado el destino errante.
Labor sembrada desde el corazón
Dedicado a Fong...
Futuro gran médico de Perú.
Viajero solitario recorriendo horizontes
traspasando fronteras en busca de nuevas oportunidades,
pesar de los pesares animado por sus pasiones
se pasea por lugares gélidos
de corazones abrumados por tragedias
de cuerpos en desbalance con la vida
de ojos nostálgicos que no notan brillar nunca el Sol.
Vuelos de esperanzas impuestas por las desesperanzas
toques ajenos como ángeles caídos del cielo
vestimenta blanca que recuerda la eterna luz
de la felicidad ante el mar de lágrimas.
Labor humana que ninguna otra profesión
en la vida puede ofrecer
dar una mano solidaria en momentos críticos
es revivir una sonrisa tras las lágrimas
y devolver el arco iris al cielo tras una tormenta.
El placer de servir a un ser vivo
es el paso más cercano al cielo que un hombre puede estar
lograr el bienestar de otro es satisfacción interna
más allá de la vida mortal.
Corazón que se llena con felicidad ajena
corazón que vivirá eternamente
aun si sus latidos dejan de oírse
pues el sonido perdurará en los corazones
de otros todavía latentes.
El médico es sin duda el Sol
que brilla en los hombres
cuando su cuerpo recibe el crepúsculo de la muerte.
Su nombre en un poema
Martirio sin cesar de un alma desbordado de incógnitas.
Amanecer vuelto en oscuras cenizas
sin poder recordar el esplendor de cada mañana.
Ruego porque aquella noche se repita
para sentir nuevamente su cercanía.
Inmerso en un delirio estaba hasta que una mentira suya
me hizo estremecer en la locura.
Opuesto a sus palabras,
sangre de su linaje me despertó de un cuento
que inventó para ocultarme de su realidad.
Corazón quebrantándose,
ardor pasional apoderándose de mi ser.
Enamoré y me decepcioné
en menos de veinticuatro horas,
aún veo su mirada al cerrar mis ojos,
su ser todavía recorre por el mío,
de olvidar no he podido
y al filo del sufrimiento aún me mantengo.
Nada ni nadie me hizo advertencia
que con su gota de sencillez
pudiera hacer latir a este corazón.