Gemas mayores
Trabajé en las minas
en los socavones picaba la tierra
y buscaba la piedra verde
por instinto extraía las gemas mayores
para merecerme una recompensa
la bendición del alimento
aprisionadas en la calcita
las gemas en colmena
extiendo la mano y me quedo con dos gotas de aceite
para alumbrar noches de río
en una bolsa
irán conmigo al Polo Sur
cuando halle a Ausencia
las habré tallado
serán sus ojos
mi lumbre
Cartas náuticas
A Eugenio Montejo
Trabajé con mi abuelo el caucho y fabriqué luciérnagas de cera
para iluminarme si hablaban las hojas
cuando pensaba en mi viaje al frío
heredé su errancia
su habilidad para dibujar cartas náuticas
fabricar instrumentos de árbol que me servirían
en mi viaje al perdón
Alambique
A veces pienso que debo llevar este rencor al frío
exorcizarlo en el hielo
y después pasarlo por el alambique
descomponerlo
gota a gota diluirlo
recoger la esencia
un extracto
el perfume del perdón
La flecha
A Rafael Cadenas
El poema es la flecha que tamiza el miedo
represado en el falso pudor del espejo
el poema perfecto nace en el aire
de ser posible debajo de un nido
circula en la sangre con la fuerza de un tsunami
la mano se extiende y tensa el arco
la cuerda guarda la distancia
coloca la flecha con la frialdad
de un arquero entrenado para morir
la palabra penetra la corteza
la delgada filigrana del vuelo
la mano recoge el poema
lo coloca sobre una mesa de frutas
disecándolo como si fuese un animal extinto
el poema es la flecha que tamiza el miedo
Lecciones del lobo
Sé que debo quedarme quieto
y no chocar contra el iceberg
mi doble surge del alba
viene tras las hojas
la enfermedad siempre estuvo ahí
en la memoria
los lirios causaron el desequilibrio
sobre esta roca granítica
ya nada puede restaurar el orden
fallas en el oxígeno
traen el eclipse
pero la niña no puede verlo
cuando alguien nos ama no podemos irnos
imposibilitado como estoy
aprendo del lobo
que se entierra en la nieve y espera el día