Letras
Tres poemas

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Trote añejo

Trote añejo
al borde de esa aurora
sombras
de oído sordo
sombras
de historia loca.
Mi teléfono
suena
lo veo ahí en mi vieja
mesa de noche.
Está triste
suena
y no respondo.

 


 

¡Ah ah ah!
la retama y el jazmín
todavía sostienen
nuestra risa que no se va
en horas de madrugada
en horas de nocturnidad
con ese golpe de martillo
que transita sabio
—entre nosotros—
desde tiempos
cálidos y añejos.

 


 

Amado mío
deja que el viento
traiga esa pluma de paz
a nuestro lar
deja que camine
que vaya
que vuele
y traiga la voz de la
sabiduría —un día—
hoy / mañana
en simiente / en lilas
a la mesa diaria
que tú y yo
iniciamos en luna redonda
un año no cualquiera.