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Poetas venezolanos recordarán a Hanni Ossott y Rafael José Muñoz
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En el marco del ciclo “Noche de Poesía. Para celebrar a los maestros del asombro”, bajo la organización de María Teresa Ogliastri y Alexis Romero con el apoyo de Cultura Chacao, el viernes 27 de marzo a las 7:30 de la noche se realizará, en la Sala Experimental del Centro Cultural Chacao de El Rosal, ubicado en la avenida Tamanaco (detrás del Centro Lido, El Rosal, Caracas), un homenaje a los poetas venezolanos Hanni Ossott y Rafael José Muñoz.

En la actividad, cuya entrada es gratuita, fungirán de presentadores Rafael Arráiz Lucca y Alfredo Chacón, y participarán los poetas Belkys Arredondo, Igor Barreto, Geraldine Gutiérrez, Leonardo Padrón, Santiago Acosta y Willy Mckey. La moderación estará a cargo de Alexis Romero.

Hanni Ossott (Caracas, 1946-2002) alternaba con la poesía su trabajo como docente en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Recibió los premios nacionales de poesía Ramos Sucre y Lazo Martí. Tradujo a poetas como Rainer Maria Rilke y Emily Dickinson, que tuvieron una decisiva influencia en su propia obra. Fue también crítica de arte y publicó varios libros de ensayo sobre poesía.

Entre sus obras destacan Espacios para decir lo mismo (1974), Hasta que llegue el día y huyan las sombras (1983), El reino donde la noche se abre (1986), Plegarias y penumbras (1986), Cielo, tu arco grande (1989), Casa de agua y de sombras (1992) y El circo roto (1993). A mediados de 2008 el sello bid&co editor presentó sus Obras completas.

Rafael José Muñoz (Guanape, Anzoátegui, 1928; Caracas, 1981) pasó su infancia trabajando como peón agrícola y luego como tendero en Puerto Píritu. Más tarde sería maestro rural en San Diego de los Altos. Miembro del partido Acción Democrática (AD), en los años 50 sufrió persecución durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, y defendió el recurso de la lucha armada contra la dictadura.

Al dividirse AD, pasó a las filas del MIR, oponiéndose por las armas al gobierno de la naciente era democrática. Fue detenido y torturado muchas veces y en 1963 viajó a la Unión Soviética para recuperarse de su conmoción mental. A su regreso abandonó la política. Fue colaborador de publicaciones como Cantaclaro (que fundó, al tiempo que el grupo homónimo, junto con Jesús Sanoja Hernández y Miguel García Mackle), la Revista Nacional de Cultura y Zona Franca. Publicó Selección poética (1952), Los pasos de la muerte (1953), con prólogo del poeta Vicente Gerbasi y El círculo de los tres soles (1969).