El colombiano Nelson Fredy Padilla Castro, el segoviano David Hernández y el manchego José Luis Morales Robledo son los ganadores del Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández, el Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández y el Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández-Comunidad Valenciana” 2009, respectivamente, según los anuncios hechos en Orihuela (España) por la Fundación Cultural Miguel Hernández entre el 16 y el 26 de marzo.
Los miembros del jurado del Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández, galardón dotado con 8.000 euros, reconocieron la difusión del poeta español a través del artículo “Los versos salvadores de Miguel Hernández”, de Padilla Castro, publicado en el dominical del diario El Espectador, de Bogotá, el 23 de noviembre del año pasado.
El jurado consideró que el artículo ganador se caracteriza por una visión cercana y actual del poeta Miguel Hernández desde la perspectiva de un hombre secuestrado por las FARC, con citas bien seleccionadas y elementos enriquecedores en la maquetación, además de ofrecer una dimensión internacional a la obra hernandiana desde su vigencia y permanencia.
El ganador, de 41 años, es comunicador social y periodista, fundó el periódico Contacto y, entre otras labores, cubrió la guerra colombiana para El Espectador entre 1991 y 1995. Además, ha sido nominado en cuatro ocasiones para el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, según las mismas fuentes y, entre 1996 y 2006, fue corresponsal de guerra del diario argentino Clarín y editor de Cambio 16 Colombia desde 1995 hasta 2001.
Ha recibido numerosos premios periodísticos, como el SIP-The Miami Herald, de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), al “Periodismo de Profundidad” —el más importante del continente americano— en 1995, o el Iberoamericano de Periodismo José Ortega y Gasset en 2000. En 2003 ganó el Premio Mundial de Periodismo para la Tolerancia de la Federación Internacional de Periodistas por el conjunto de cinco reportajes sobre la matanza de más de un centenar de civiles en Bojayá (Chocó, Colombia).
Tres años después obtuvo el Premio Don Quijote de Periodismo al mejor trabajo escrito en lengua castellana, instituido por la Comunidad de Castilla-La Mancha, que se convoca conjuntamente con los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España, concedidos por la Agencia EFE y la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional.
Desde enero de 2008 es editor dominical del diario El Espectador y recientemente ha publicado su primer libro de ficción, Fallas de origen.
Por otra parte, el jurado expresó sus condolencias por el reciente fallecimiento de quien fuera secretario de la fundación y presidente del jurado de ese galardón desde 2004, José Marín Guerrero, y su gratitud a quienes lo componen por su entrega en la difusión del premio.
El jurado de este año estuvo presidido por el catedrático de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y presidente de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández, Francisco Esteve Ramírez.
También lo integraron la directora del suplemento El Cultural, del diario El Mundo, Blanca Berasategui Garaizábal, el escritor Enrique Cerdán Tato, el también literato y ganador del galardón en 2003, José Ferrándiz Lozano, y el periodista y presidente de la Asociación de la Prensa de Alicante, Leonardo Tomás Alarcón. Por su parte, el director de la entidad convocante, Juan José Sánchez Balaguer, ejerció las funciones de secretario.
Este premio está dirigido a artículos publicados en medios impresos y digitales que aborden cualquier aspecto de la vida y obra del poeta Miguel Hernández.
El Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández fue concedido el 20 de abril a Razones de más, tercer poemario del segoviano David Hernández, por “la riqueza de su lenguaje metafórico y sus personales referencias a la naturaleza”, según indicó el jurado, que tuvo que leer 132 poemarios para llegar a su veredicto.
Licenciado en educación física, Hernández tiene 32 años y se desempeña como empresario de turismo rural. Además de Razones de más, ha escrito los poemarios Uno más uno no es dos frente al espejo (premio José María de Los Santos) y Suma de azares (premio Villa de Benasque).
El presidente del jurado y patrono de la fundación, Francisco Javier Díez, explicó que la decisión del jurado estuvo motivada por tratarse de un poemario “bien construido, articulado y completo” que ofrece “un mundo y una reflexión muy personales”. La riqueza y originalidad del lenguaje empleado por Hernández, sus referencias constantes a la naturaleza y sus representaciones metafóricas fueron otros de los aspectos destacados por los miembros del jurado.
Hernández está casado y vive desde hace tres años en Vegafría, un pequeño pueblo segoviano, donde dirige un establecimiento de turismo rural. A pesar de que no se dedica profesionalmente a la poesía porque, dice, “es muy difícil vivir de ella”, ha obtenido ya varios premios literarios. Los primeros le llegaron en su etapa universitaria, y le fueron concedidos por poemas sueltos. Desde que vive en Vegafría, explica, tiene “el lujo” de poder dedicarse más a la poesía y ha escrito tres poemarios, todos ellos premiados.
El autor recibirá 3.000 euros y la publicación de la obra por la editorial Devenir. El próximo 7 de mayo, el sello presentará un recital de los cuatro últimos ganadores del certamen de poesía, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Finalmente, el Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández-Comunidad Valenciana” 2009, dotado con 12.000 euros y la publicación de la obra ganadora en la editorial Hiperión, recayó sobre el manchego José Luis Morales Robledo por el poemario El viento en las ruinas.
Morales Robledo, de 54 años y natural de Fernancaballero (Ciudad Real), es licenciado en filosofía y letras y ejerce de profesor en Madrid. Ha publicado en numerosas revistas, como Manxa, Zurgai y Yambo, y coordina la colección Homenajes del Aula Gerardo Diego desde hace diez años. Además, es autor de tres libros sobre Juan Van-Halen y ha obtenido, entre otros premios, el Gerardo Diego (1988), el Pastora Marcela (1991), el Tomás Navarro Tomás (1991), el Luis Rosales (1993) y el Vicente Aleixandre (2007).
El jurado estuvo compuesto por un representante del Patronato de la entidad convocante, José Luis Ferris —quien ejerció de presidente—; el director de la citada fundación cultural, Juan José Sánchez Balaguer; el poeta y diplomático mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez; el crítico literario Ricardo Bellveser Icardo; el profesor Manuel Cifo González, y el representante de Hiperión, Jesús Munárriz.
Según Ferris, con esta obra “el autor regresa al hogar paterno, en el que los olores y recuerdos hacen que regrese el pasado momentáneamente”. Por su parte, Cifo González ha destacado la estructura “trabajada” del libro y los poemas a dos voces, así como “la rendición de cuentas con un pasado lleno de incomunicación y soledad”.
Mientras, Munárriz ha hecho referencia al “alto nivel de los participantes”, que conllevó “un interesante y apasionante contraste de juicios críticos entre los demás miembros del jurado”.
Fuentes: EFE • La Verdad