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Javier Sáez de Ibarra obtiene el premio Ribera del Duero
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El escritor español Javier Sáez de Ibarra (Vitoria, 1961) obtuvo este 26 de marzo, por decisión unánime del jurado, el I Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero por Mirar al agua; cuentos plásticos. El galardón está dotado con 50.000 euros y la publicación del título ganador bajo el sello Páginas de Espuma, con el que ya el autor ha publicado dos libros anteriores: El lector de Spinoza (2004) y Propuesta imposible (2008). La primera edición del certamen recibió 514 libros de cuentos a concurso.

El anuncio fue hecho durante una rueda de prensa ofrecida en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Según José Trillo, presidente del Consejo de la Denominación de Origen Ribera del Duero, su intención de consolidarse como premio internacional está ligado a una tradición. “Los 100 kilómetros del Duero alto poseen un patrimonio cultural como el de ninguna denominación de origen del mundo”, dice. Su opción hacia el cuento es una opción de “excelencia”, donde se “sacrifica” todo por conseguir una expresión “depurada”.

Presidido por José María Merino, el jurado, que valoró la “ambición literaria y bien cumplida” del libro ganador, estuvo compuesto además por Eloy Tizón, quien apunta que se trata de un libro “del siglo XXI, y no del XX”, y la argentina Ana María Shua, quien habló de las reflexiones narrativas de Sáez de Ibarra en torno al arte plástico, como un “campo de reflexión e innovación formal” donde “el lector no sale indemne”. Los jueces eligieron entre seis finalistas muy distintos y todos ellos de alta calidad de los más de quinientos manuscritos recibidos, más de un 30% procedentes de América Latina.

Sáez de Ibarra, que reside en Madrid y trabaja como profesor de lengua y literatura en un instituto, dice estar “feliz” por el premio y el nacimiento de su hija, reivindica la narración breve como “un género mayor”. A través de los dieciséis textos que lo componen, Mirar al agua; cuentos plásticos bucea en el collage, en los colores de Mondrian y en elucubraciones sobre la belleza. Sáez de Ibarra pronuncia una y otra vez “exploración”. Rehúye esa visión, según él, extendida en España, el cuento como una obra “más o menos realista y anodina”.

El autor quiso entregarse a la temática del arte a partir de sus lecturas de suplementos culturales, como por ejemplo El Cultural o el ABCD, donde la expresión plástica tiene especial cabida. “Son cuentos de personajes y de narración”, pero que de un modo u otro se adentran en el itinerario especulativo que ha querido abordar, según explica.

Fuentes: El MundoPáginas de Espuma