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Muere en Bogotá el poeta colombiano Mario Rivero
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El poeta antioqueño Mario Rivero, nacido en Envigado y considerado el pionero de la poesía urbana de Colombia, murió este 13 de abril en Bogotá, a los 74 años, de una afección cardíaca. El autor había recibido el Premio Nacional de Poesía en 1972 y 2001 y era uno de los principales exponentes de la llamada “generación desencantada” (de los años 70).

En los años 50 Rivero había sido voluntario del contingente colombiano que participó en la guerra de Corea, y recorrió durante varios años los países latinoamericanos ejerciendo oficios tan diversos como cantante de tangos, actor de teatro y circo, y crítico de arte.

En 1972, con sus amigos Aurelio Arturo, Fernando Charry Lara, Giovanni Quessep y Jaime García, decidió crear Golpe de Dados, no sólo una de las publicaciones más importantes de poesía en Colombia, sino también un nombre que ha marcado a una generación de creadores. Se publica cada dos meses y antes de morir dejó los números de este año a punto de impresión. “Es una cosa delirante. Es un milagro en un país donde la poesía no le importa casi a nadie”, dijo una vez sobre esta publicación.

Autor de poemas como “Tango para Irma la dulce”, publicó una extensa obra en varios volúmenes que comenzó en 1963 con Poemas urbanos y ganó por primera vez el Premio Nacional de Poesía en 1972 con Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar. También recibió el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lemus y, en 2001, la Cruz de Boyacá. Como crítico de artes plásticas ejerció en la revista Diners y en el diario El Espectador.

Dirigió durante años el programa radial Monitor, de Caracol, y dictó seminarios de poesía en Colombia y en España, especialmente en Sevilla.

Integró la llamada “generación desencantada”, junto a poetas como María Mercedes Carranza —que se suicidó en 2003 tras la muerte en cautiverio de su hermano secuestrado por la guerrilla— y Juan Manuel Roca, autor de un extenso poemario en el que siempre está presente la sombra de la guerra.

“Mario era un poeta directo, urbano, realista cuya presencia fuerte y comprometida fue más que imprescindible para las letras colombianas”, dijo Fernando Rendón, director del Festival Internacional de Poesía de Medellín.

“Sin duda, Mario Rivero colocó a la poesía colombiana a la altura de su tiempo, pues en sus palabras se pueden reconocer los gestos de un país carente de misterio. Por eso, los jóvenes poetas de su país lo buscan como a un secreto confesor, para que revise sus primeros intentos y los aconseje”, dijo sobre el poeta uno de sus discípulos, el escritor Federico Díaz-Granados, en 2008, durante un homenaje a la revista Golpe de Dados.

Fuentes: AFPEl Tiempo